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La pesca y la acuicultura en Filipinas deben hacer frente a enormes daños

La FAO pide reconstruir de forma rápida y sostenible los medios de subsistencia en las regiones afectadas por el tifón Haiyan

Foto: ©FAO/A.Aduna
Barco de pesca destruido por el tifón en la isla de Panay, en la región de Visayas occidental

11 de diciembre de 2013, Manila/Roma – Los pescadores filipinos se enfrentan a enormes daños en los sectores pesquero y acuícola en las regiones afectadas por el tifón Haiyan, según advirtió hoy la FAO al hacer un llamamiento a favor de acciones inmediatas y sostenibles para ayudar a reconstruir los medios de vida de los afectados.

"Incluso teniendo por ahora sólo una valoración parcial, resulta evidente que el daño causado al sector pesquero es inmenso y abarca toda la cadena de valor, desde la captura hasta el mercado", dijo Rodrigue Vinet, Representante en funciones de la FAO en Filipinas. "En el contexto de los medios de subsistencia, estas pérdidas son abrumadoras", añadió.

Según las primeras evaluaciones del Departamento de Agricultura de Filipinas, los pescadores artesanales fueron los más afectados cuando el tifón golpeó el país el pasado noviembre, destruyendo o dañando a su paso decenas de miles de pequeñas embarcaciones y artes de pesca, mientras que los barcos comerciales más grandes sufrieron menos daños.

Alrededor de 16 500 productores de algas marinas -en su mayoría mujeres- también perdieron sus medios de vida.

El tifón arrasó infraestructuras cruciales, incluyendo muelles y puertos de desembarque, instalaciones en tierra de hielo y almacenamiento en frío, de reparación y mantenimiento de embarcaciones, plantas de procesado y mercados.

También resultaron destruidas infraestructuras clave para la acuicultura incluyendo las destinadas al cultivo de ostras y mejillones y la cría de cangrejos y camarones, así como jaulas de tilapia en aguas de interior y criaderos y estanques para peces.

Pérdidas económicas

Las pérdidas económicas para el sector aún están siendo cuantificadas, pero las regiones más afectadas -oriental, Visayas central y occidental y Mimaro- son importantes zonas productoras tanto en acuicultura como en pesca, según la Oficina de Pesca y Recursos Acuáticos de Filipinas.

En 2011, la pesca marina y continental en estas regiones afectadas suministró el 21 por ciento (514 492 toneladas), de la producción total de la pesca municipal y comercial de Filipinas combinadas. La pesca marina municipal es la que se lleva a cabo a menos de 15 km de la costa, y sólo se autoriza a los barcos de menos de tres toneladas.

La acuicultura, incluidas las algas, de las cuatro regiones es responsable del 33 por ciento de la producción acuícola total nacional.

Rehabilitación sostenible

La FAO ha advertido que la coordinación es crucial en la reconstrucción del sector a fin de no comprometer las vidas y medios de subsistencia de pescadores y acuicultores, así como de las personas que dependen directa e indirectamente del sector pesquero.

"El Gobierno de Filipinas ha hecho esfuerzos importantes en apoyo de la pesca artesanal, y tenemos que asegurar que la respuesta a este desastre no invalida el buen trabajo realizado", dijo Vinet.

"La experiencia del tsunami del Océano Índico en 2004 y de otros desastres de gran magnitud –añadió- ha demostrado que el suministro excesivo erróneo de embarcaciones y equipos de pesca durante la fase de recuperación puede agotar las poblaciones de peces, reducir las capturas, dañar los ecosistemas y dañar los medios de vida de los pescadores”.

"Es necesario reconstruir y reemplazar los barcos, pero debe hacerse de manera coordinada para garantizar que no se sobrepasa la capacidad de pesca existente. Tenemos que asegurarnos de que con el tiempo no haya más barcos que peces".

Vinet subrayó que las artes de pesca de reemplazo deben ser legales y no destructivas y que los barcos deben ser construidos y reparados con materiales de calidad, sin improvisar. “La seguridad de los pescadores es una prioridad", aseguró.

Plan para la recuperación

La FAO trabaja con el Gobierno de Filipinas para preparar un plan de recuperación y reconstrucción, a corto, medio y largo plazo para todos los subsectores de la agricultura, incluida la pesca.

La organización de la ONU solicita inicialmente 5 millones de dólares EEUU para restaurar los medios de subsistencia de los pescadores y las comunidades costeras afectadas por el tifón Haiyan.

Además de la reparación de embarcaciones y artes de pesca selectivas, las actividades de rehabilitación a corto plazo deben incluir la provisión de herramientas de procesado para las mujeres, la demarcación de santuarios de peces gestionadas por la comunidad y la promoción de programas de dinero por trabajo para ayudar en los esfuerzos de limpieza.

También será importante rehabilitar los manglares destruidos, ya que actúan como zonas de protección contra las marejadas y como refugio y hábitat para el desove de muchas especies.

Además, la FAO planea apoyar la recuperación de los productores de algas marinas, generalmente mujeres, cuyo trabajo puede producir beneficios en 60 días, lo que garantiza el acceso a unos ingresos vitales tras el tifón.

La Organización subrayó que cualquier esfuerzo en apoyo de la pesca y la acuicultura en las Filipinas debe seguir las prácticas de gestión sostenibles y adecuadas, y que también hay que respetar la gestión costera y la distribución por zonas.