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La FAO pide acelerar la transformación económica y el desarrollo de África

La Conferencia Regional se centra en los pequeños campesinos y la agricultura familiar africana

Photo: ©FAO/Paballo Thekiso
Mujer aventando granos de maíz en Chimoio, Mozambique.

24 de marzo de 2014, Túnez - A pesar de su notable progreso económico y los éxitos de su agricultura, África sigue siendo el continente con más inseguridad alimentaria del mundo, con niveles relativamente bajos de productividad agrícola, bajos ingresos rurales y altas tasas de desnutrición, según advirtió hoy la FAO.

Al iniciarse en Túnez la 28ª Conferencia Regional de la FAO para África, la Organización de la ONU ha pedido a los ministros africanos de agricultura que actúen en áreas prioritarias para acelerar el aumento de la inversión y la transformación generalizada en apoyo de los pequeños agricultores, incluidos los jóvenes y las mujeres rurales.

África ha experimentado un continuo crecimiento económico desde 1999, acompañado de una mejora de su gobernanza y de sus indicadores de desarrollo humano. Hoy en día, siete de las diez economías de más rápido crecimiento en el mundo se encuentran en este continente, y el Fondo Monetario Internacional calcula que el crecimiento económico en África subsahariana será del 6,1 por ciento en 2014.

El PIB total anual de África creció en promedio un 4,8 por ciento entre 2000 y 2010, frente al 2,1 por ciento en la década anterior, y las tasas de crecimiento del sector agrícola en las décadas mencionadas fueron del 3,2 y del 3,0 por ciento respectivamente.

África ha logrado una serie de éxitos a nivel agrícola en áreas importantes, incluyendo la intensificación de la producción de alimentos básicos, variedades mejoradas de plátanos en el este y centro del continente, variedades de alto rendimiento de maíz en el este y en el sur, y el aumento de la productividad del algodón en Burkina Faso y Malí, así como del té y la floricultura en África oriental.

“La pregunta es cómo los líderes africanos pueden aprovechar este progreso ofreciendo políticas agrícolas y fiscales estables que fomenten la inversión, según el compromiso alcanzado hace diez años en la Declaración de Maputo, y fortalecer la gobernanza y los mecanismos de rendición de cuentas, que contribuyen a la implementación más sistémica de las políticas y los programas”, aseguró Bukar Tijani, Subdirector General de la FAO y Representante Regional para África.

“Estas acciones –añadió Tijani- son esenciales para desencadenar una transformación en la capacidad de los países para el crecimiento y el desarrollo agrícola sostenido y generalizado”.

La Conferencia defenderá un entorno más propicio para acabar con el hambre en el continente en 2025. Se centrará principalmente en el aumento sostenible del potencial de la agricultura, la pesca, la ganadería y la silvicultura como fuente de empleo e ingresos para los jóvenes, las mujeres y los hombres de África que se dediquen a estos sectores para lograr la seguridad alimentaria y la nutrición, así como en las empresas agropecuarias cuyo objetivo sea aumentar los ingresos familiares.

Situación y tendencias de la agricultura, la alimentación y la nutrición en África

Las tendencias en la producción de alimentos per cápita han sido en general positivas en las últimas décadas. En promedio, la producción agrícola en África se ha incrementado algo menos del 1 por ciento anual, en comparación con alrededor del 2 por ciento en los países en desarrollo. Mientras que África ha experimentado una elevada inestabilidad en los niveles de los precios alimentarios, la producción de alimentos per cápita ha sido más estable en el tiempo y la variabilidad relativamente baja en comparación con otras regiones, como Asia o Latinoamérica.

Pero a pesar de los progresos globales realizados frente al hambre y la desnutrición en África durante las últimas décadas, los niveles absolutos de hambre y subalimentación siguen siendo preocupantes en el África subsahariana, según la FAO.

La Organización de la ONU calcula que las tasas de pobreza en África disminuyeron ligeramente, desde el 56 por ciento en 1990 al 49 por ciento en 2010, contando actualmente con 388 millones de personas en situación de extrema pobreza, y aproximadamente 239 millones con subalimentación crónica.

La situación de seguridad alimentaria en el Sahel y el Cuerno de África continúan siendo motivo de especial preocupación.

África ha sido hasta 2012 el continente que ha hecho menos progresos en la reducción de la pobreza. El informe de 2012 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas, señala que el continente llevaba un 41 por ciento de “retraso” para alcanzar el Objetivo 1 uno de los ODM sobre la pobreza, frente al 25 por ciento de Asia meridional y el 6,1 por ciento de Latinoamérica.

Sin embargo, 11 países africanos ya han cumplido con la primera meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir el hambre a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre entre 1990 y 2015 (véase el cuadro a la derecha). Tres países - Djibouti, Ghana y Santo Tomé y Príncipe- también han alcanzado el objetivo más ambicioso  de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, de reducir a la mitad el número total de personas hambrientas.

Entorno favorable para las inversiones

Con el fin de competir con éxito con las importaciones en sus propios mercados agroalimentarios nacionales y regionales en crecimiento, los agricultores y las empresas agropecuarias africanas tendrán que mejorar la eficiencia de la cadena de valor en todos los niveles, según la FAO.

La Organización subrayó que existen grandes oportunidades para acelerar la agricultura y los agronegocios en pequeña escala en África como base para la transformación y comercialización del sector.

Debido a la rápida urbanización, cerca del 40% de la población africana vive ahora en áreas urbanas y consume aproximadamente el 50% del total de alimentos, impulsando la importancia de las cadenas rural-urbanas de suministro de alimentos.

Los responsables de las políticas deberían ver este mercado urbano como una oportunidad igual de importante que el mercado de exportación, en particular porque es más accesible a las pequeñas explotaciones y empresas familiares, según explicó la FAO.

Existen numerosos e interesantes ejemplos del dinámico crecimiento de las cadenas de suministro rural-urbanas y de los sistemas agroalimentarios en todo el continente, incluyendo entre otros a los encargados de moler y los minoristas de teff en los mercados de Addis Abeba, la cadena de suministro del mijo en Senegal, con el aumento de mijo envasado y de marca y productos lácteos y de mijo para el mercado de Dakar y para la exportación; la cadena de suministro de pollo en las zonas urbanas de Nigeria, Mozambique y muchos otros países africanos, generando una amplia gama de empresas avícolas locales y regionales, y el rápido aumento de las empresas de procesamiento de lácteos -vinculadas a los pequeños agricultores- en Kenia y Zambia.

Se necesitan esfuerzos concertados para ayudar a que un conjunto más amplio de granjas familiares con escasos activos tengan acceso a insumos agrícolas, crédito asequible, servicios rurales e información de extensión que les permita aprovechar del mercado en expansión. También se requieren programas innovadores de protección social y gestión de riesgos para hacer frente a las limitaciones particulares de los pequeños agricultores, según la FAO.

Mantener el impulso del CAADP

Con el fin de mejorar la contribución de la FAO a la implementación del Programa general para el desarrollo de la agricultura en África (CAADP, por sus siglas en inglés) a nivel nacional, regional y continental, la Organización de la ONU emprendió iniciativas importantes en 2013 para fortalecer y adaptar las capacidades relacionadas con las actividades del CAADP en 2014 y 2015.

En julio de 2013, la FAO colaboró con la Comisión de la Unión Africana y el Instituto Lula en la organización de una reunión de alto nivel en Addis Abeba, Etiopía, con el tema “Hacia un renacimiento africano: Alianza renovada para un enfoque unificado para acabar con el hambre en África en 2025 en el marco del CAADP”.

La Declaración de la Reunión de Alto Nivel -que también fue aprobada en la Cumbre de la Unión Africana de enero de 2014- instaba a los jefes de Estado africanos a acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en el continente en 2025. La hoja de ruta de la Reunión de alto nivel recomienda acciones conjuntas para integrar y hacer operativa la Alianza renovada para un enfoque unificado para acabar con el hambre en África en 2025 en el marco del CAADP, implementada principalmente con recursos propios y con la ayuda de los socios técnicos y del desarrollo.

Por otro lado, durante la 38ª Sesión de la Conferencia de la FAO en junio de 2013 se lanzó oficialmente el Fondo Fiduciario de Solidaridad con África para la Seguridad Alimentaria. Este fondo cuenta actualmente con 40 millones de dólares, inicialmente para apoyar proyectos en la República Centroafricana, Etiopía, Malawi, Malí y Níger. Las principales contribuciones provienen hasta el momento de Guinea Ecuatorial y Angola. El Fondo es uno de los pocos mecanismos innovadores liderados por África para la movilización de recursos en y para este continente.

La Conferencia Regional de la FAO para África se desarrolla del 24 al 28 de marzo en Túnez capital. Contará en total con la participación de 54 países africanos miembros, 30 de los cuales estarán representados a nivel ministerial. Además, Austria, China, República Dominicana, Francia, Italia, India, Países Bajos, España, Suecia, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos asistirán en calidad de observadores, así como la Santa Sede.