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Los organismos de Naciones Unidas con sede en Roma revelan sus objetivos sobre seguridad alimentaria y nutrición de cara a la agenda de desarrollo Post-2015

La Presidenta de Liberia y el Viceministro de Italia se unen a la reunión de alto nivel de la FAO, el FIDA y el PMA

Photo: ©FAO/©FAO/Paballo Thekiso
Los pequeños agricultores deben estar en el centro de las nuevas inversiones y alianzas para un mundo libre de hambre.

4 de abril 2014, Roma - La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) dieron a conocer hoy los resultados de su labor conjunta de elaboración de los objetivos e indicadores de un nuevo modelo de desarrollo mundial orientado a la agricultura sostenible, la seguridad alimentaria y la nutrición. Se trata de una pieza clave de la aportación de los tres organismos a los debates intergubernamentales en curso sobre la agenda para el desarrollo Post-2015, el marco que sucederá a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Los objetivos e indicadores se presentaron en una reunión de alto nivel celebrada en la sede del PMA, en la que participó como invitada de honor la Presidenta de la República de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf. El Viceministro de Relaciones Exteriores de Italia, Lapo Pistelli, también asistió a la reunión.

Los representantes de los tres organismos destacaron la necesidad de concluir la labor iniciada con los ODM, que expiran en 2015, y también de ampliar el campo de acción para abordar asuntos más complejos de interés universal como la malnutrición, los sistemas de alimentos inclusivos y sostenibles, y los vínculos existentes entre unos y otros. Los tres organismos elaboraron una lista de cinco objetivos:

• Conseguir que todas las personas tengan acceso a suficientes alimentos durante todo el año.
• Poner fin a la malnutrición en todas sus formas prestando especial atención al retraso en el crecimiento.
• Aumentar la productividad, sostenibilidad, resiliciencia y eficiencia de todos los sistemas de producción de alimentos.
• Garantizar el acceso de todos los pequeños productores de alimentos, en particular las mujeres, a insumos, conocimientos, recursos productivos y servicios adecuados.
• Aumentar la eficiencia de los sistemas alimentarios posteriores a la producción para reducir en un 50 por ciento la tasa mundial de pérdida y desperdicio de alimentos.

Los organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma destacaron que los avances en estos ámbitos tendrán que conseguirse por medio de asociaciones innovadoras, entre un gobierno y otro, con el sector privado, con las instituciones de desarrollo, y con todos los miembros de la sociedad, desde los productores hasta los consumidores. También se necesitarán nuevos mecanismos de gobierno para vigilar el impacto, garantizar la rendición de cuentas y promover la participación de las diferentes partes interesadas en la toma de decisiones. Se resaltó el importante papel en la seguridad alimentaria mundial que desempeñan los productores de alimentos en pequeña escala, quienes necesitan ser el eje central de las nuevas inversiones y las nuevas asociaciones para conseguir un mundo sin hambre.

"La prioridad fundamental de la agenda para el desarrollo después de 2015 es la erradicación de la pobreza en todas sus formas", dijo la Presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, quien copreside el Grupo de Alto Nivel de Personas Eminentes sobre la Agenda para el Desarrollo Después de 2015 . "La Posición Común Africana, elaborada a partir del programa a largo plazo de la Unión Africana para 2063, muestra la determinación de nuestros países para cumplir lo estipulado en las diversas declaraciones y compromisos asumidos respecto de la integración social y económica, la erradicación de la pobreza y la generación de empleo para nuestro pueblo. Se trata de alejarse de un modelo de desarrollo centrado en iniciativas impulsadas desde el exterior para orientarlo hacia iniciativas que se inspiren y se financien desde el ámbito nacional."

Los nuevos objetivos coinciden con la iniciativa del Secretario General de las Naciones Unidas, Reto del Hambre Cero, que prevé un mundo donde, durante esta generación, nadie padezca hambre crónica ni malnutrición. La labor de los tres organismos con sede en Roma se ha inspirado en esta visión compartida.

La Directora General Adjunta de la FAO para Recursos Naturales, Maria Helena Semedo, dijo que los objetivos sentarían las bases para las negociaciones que los Estados miembros de las Naciones Unidas están manteniendo para fijar un conjunto de metas de desarrollo sostenible. "No puede haber desarrollo sostenible sin erradicar el hambre", dijo. "Creemos que, incorporando estos cinco objetivos en la agenda para el desarrollo después de 2015, será posible adoptar un enfoque más integral para luchar contra el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición, y para alimentar a la población al mismo tiempo que se alimenta al planeta", señaló.

Destacando la colaboración existente entre los organismos de las Naciones Unidas, el Presidente del FIDA, Kanayo F. Nwanze, dijo: "Ninguna organización por sí sola puede conseguir que en el futuro se alcance una situación de ‘hambre cero'. Sabemos que somos más fuertes y más eficaces cuando trabajamos en asociación, también con los miles de millones de mujeres y hombres de las zonas rurales que luchan cada día por garantizar nuestra seguridad alimentaria."

"La seguridad alimentaria y la nutrición juegan un papel determinante en la construcción de un futuro más prometedor para la mayoría de las familias vulnerables de hoy en día, en especial los niños.  Al eliminar el hambre se libera el potencial de las personas, las comunidades y las naciones", dijo la Directora Ejecutiva del PMA, Ertharin Cousin.  "Para lograr estos objetivos, será necesario integrar la equidad en el crecimiento económico garantizando que nadie se quede atrás."

Los tres organismos de las Naciones Unidas subrayaron que, en algunas esferas, se han conseguido éxitos sustanciales en relación con los ODM, tales como la reducción a la mitad del número de personas que viven en situación de pobreza extrema, el espectacular aumento del número de personas con acceso a agua potable y el gran impulso de la enseñanza primaria.

Pero los organismos insistieron en que los beneficios no han sido en absoluto iguales en todos los lugares del mundo, y aún queda mucho trabajo por hacer dado que aproximadamente 840 millones de personas siguen padeciendo hambre crónica y la pobreza sigue siendo una constante en las zonas rurales de todo el mundo.

Por lo tanto, los nuevos objetivos de desarrollo que la Asamblea General de las Naciones Unidas fije en 2015 deberán ser un catalizador para concretizar el derecho a alimentos suficientes, la mejora de la nutrición, la igualdad de género, la atención en los pequeños agricultores y unos sistemas de producción de alimentos sostenibles y resilientes.