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Siria: las malas perspectivas de las cosechas reflejan el impacto del incesante conflicto y la sequía

Las familias vulnerables se ven amenazadas por una grave reducción de la cosecha de cereales en 2014

Photo: ©FAO/Syria
Familias sirias reciben aves de corral para uso doméstico.
15 de mayo de 2014, Roma – Las condiciones de sequía, combinadas con un incesante conflicto, están añadiendo presión a la ya precaria situación de seguridad alimentaria en la República Árabe Siria, aumentando la perspectiva de nuevas reducciones drásticas en la producción de trigo y cebada en áreas clave del país, junto a una mayor necesidad de importación de alimentos y precios más altos para 2014, según informa la FAO.

El trigo y la cebada son los dos cultivos alimentarios más importantes del país. Se estima que la superficie total sembrada con trigo ha disminuido en un 15 por ciento en comparación con el promedio de los últimos años y la FAO prevé una producción de este cereal de 1,97 millones de toneladas para 2014, aproximadamente un 52 por ciento menos del promedio en el período 2001-2011.

La FAO dio a conocer sus últimas perspectivas de seguridad alimentaria en Siria a través de su Sistema Mundial de Información y Alerta (SMIA), cuando los agricultores se preparan para recolectar los cereales de invierno en las próximas semanas. El informe se basa en imágenes satelitales, informes sobre el terreno y la información proporcionada por el Ministerio sirio de Agricultura y Reforma Agraria (MARA) y otras fuentes.

El documento señala que las precipitaciones repuntaron en marzo y principios de abril, cuando estaban madurando los cultivos de invierno, pero un período enero-febrero excepcionalmente seco ya había afectado a los cultivos en las fases cruciales de asentamiento y crecimiento.

Mientras tanto, un importante déficit de lluvias de entre el 55 al 85 por ciento en algunas zonas -a partir de octubre de 2013 hasta finales de abril de 2014-, mantuvo las precipitaciones acumuladas muy por debajo de la media estacional, afectando en gran medida las proyecciones de rendimiento de los cultivos y las condiciones de los pastizales en extensas áreas agrícolas en el noroeste de el país.

La situación en Quonaitra, Al-Ghab, Tartus, Latakia e Idleb se mantiene en la fase de "advertencia" de sequía, con lluvias acumuladas por debajo del 50 por ciento de la media estacional.

Está previsto que las condiciones meteorológicas cambiantes, junto con el impacto del conflicto, amplíen la brecha entre la producción local y las necesidades domésticas de alimentos para este año, lo que supondrá una subida de los precios alimentarios, la pérdida de empleo y perturbaciones en los mercados y las actividades comerciales.

"La presión sigue aumentando sobre las familias desplazadas y otros campesinos vulnerables, amenazando con consecuencias a largo plazo para su seguridad alimentaria, salud y supervivencia económica", advirtió Eriko Hibi, Representante de la FAO en Siria.

Las condiciones meteorológicas adversas están agravando una situación de seguridad alimentaria ya de por sí precaria, provocada principalmente por el conflicto y la devastación resultante de los medios de vida. La producción agrícola ha sufrido debido a una menor disponibilidad y los altos precios de los insumos agrícolas; el daño y la destrucción de las infraestructuras para el riego y otros equipos agrícolas, incluidas las instalaciones de almacenamiento; la interrupción de los mercados; el abandono de las tierras de labor; y la escasez de energía y la falta de otros servicios y recursos.

Menor rendimiento de los cultivos

Las proyecciones de rendimiento de la FAO son significativamente más bajas que las estimaciones del gobierno, pero los datos que manejan ambos prevén una fuerte disminución en la producción.

Los cálculos de la FAO, basados en la teledetección y el Índice Estrés Agrícola (ASI), indican un nivel de rendimiento de 1,5 toneladas/hectárea, muy por debajo del nivel medio normal de 2,4 toneladas/ha que aparece en otras estimaciones.

Alza de los precios alimentarios

La escasez de alimentos ha hecho aumentar las necesidades de importación y los precios de los cereales y otros alimentos habían subido un 108 por ciento en noviembre de 2013, en comparación con el año anterior.

Ayudar a las familias necesitadas

"La FAO y sus socios han sido capaces de apoyar a las familias en el sector agrícola para proteger sus medios de vida. Así obtienen los alimentos e ingresos que necesitan desesperadamente, pero tenemos que trabajar con los agricultores, el Gobierno y todas las partes interesadas para hacer mucho más, y para actuar de forma más rápida", advirtió Hibi.

La FAO distribuye semillas de trigo y cebada a casi 29 000 familias de agricultores (en los distritos de Idleb, Alepo, Al Hasakeh y Hama) para apoyar la temporada agrícola de invierno en 2013/14

El organismo de la ONU se prepara también para la producción de cereales del próximo invierno, con el objetivo de ayudar al menos a unas 50 000 familias vulnerables de pequeños campesinos (aproximadamente 350 000 personas) que viven en zonas afectadas por la crisis a cultivar al menos una hectárea de tierra cada una. Esto permitiría a las familias satisfacer sus necesidades alimentarias durante 12 meses y producir un excedente para vender en el mercado.

El sector ganadero también se ha visto gravemente afectado, con un enorme impacto en los medios de subsistencia de la población. Por ello se están suministrando también piensos y asistencia veterinaria, junto con el apoyo a la producción doméstica de aves de corral y de hortalizas, para así aumentar la disponibilidad de alimentos y mejorar la nutrición.

A principios de mayo de 2014, había ya casi 2,7 millones de refugiados registrados en la región, que comprende Egipto, Irak, Jordania, Líbano y Turquía. El número de desplazados internos se estima en 6,5 millones.

En el marco del Plan de Respuesta de Asistencia Humanitaria para Siria (SHARP, por sus siglas en inglés) de 2014, la FAO ha pedido 43,6 millones de dólares EEUU para ayudar a 135 000 familias (alrededor de 945 000 personas), y que puedan producir sus propios alimentos (cereales y ganadería), diversificar sus medios de subsistencia y mejorar sus perspectivas de futuro.

Un apoyo insuficiente al sector agrícola sirio podría empeorar una situación de seguridad alimentaria ya frágil, no sólo en Siria, sino también en los países vecinos.