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La ONU pide aumentar con urgencia las ayudas para frenar la inseguridad alimentaria en el Sahel

Existe un déficit de financiación de 100 millones de dólares para combatir el hambre en la región

Foto: ©FAO/Issouf Sanogo
La FAO ha proporcionado ya ayuda en tiempo crucial para más de 1,2 millones de familias rurales vulnerables

25 de julio de 2014, Roma - Las Naciones Unidas hicieron hoy un llamamiento para que la comunidad internacional de donantes renueve su compromiso con la lucha contra el hambre y la inseguridad alimentaria en el Sahel, protegiendo y fortaleciendo la resiliencia de las familias pobres y muy pobres en la región.

Existen varios factores -incluyendo el impacto de varios conflictos en curso y las sequías recurrentes- que están agravando la inseguridad alimentaria en la región, según advirtieron hoy en un comunicado conjunto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Coordinador Regional de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas para el Sahel, Robert Piper.

En febrero, la FAO realizó un llamamiento solicitando 116 millones de dólares EEUU para ayudar a los más de 7,5 millones de personas vulnerables en el Sahel. Hasta la fecha, se han recibido tan sólo 16 millones, lo que supone menos del 14 por ciento.

"Si queremos salir de este ciclo de crisis crónicas en la región del Sahel, la ayuda de emergencia a los agricultores y pastores vulnerables debe ser considerada una prioridad", indicó Piper, que además de Coordinador Humanitario para la región es Secretario General adjunto de las Naciones Unidas. "La mejor manera –añadió- de reducir las necesidades de ayuda de emergencia de mañana es ayudar a las familias a proteger sus activos hoy".

"Debido a los déficits de financiación, las intervenciones que podrían evitar que la situación de seguridad alimentaria empeore se retrasan, al tiempo que la capacidad de las comunidades vulnerables para hacer frente a los choques repetidos se deteriora", advirtió por su parte Bukar Tijani, Director General Adjunto de la FAO y responsable de la Oficina Regional para África.

Este año, como parte del compromiso de hambre cero en la región del Sahel, la ONU y sus socios humanitarios lanzaron un ambicioso Plan de Respuesta Estratégica Regional para el Sahel –de tres años de duración- para apoyar la resiliencia a largo plazo abordando las causas profundas del hambre. El plan incluye también una rápida ampliación de las medidas para atender las necesidades inmediatas de seguridad alimentaria y nutricional de las personas en situación de riesgo.

Mientras pasan los años, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos y sus asociados en la lucha contra el hambre en el Sahel, la situación sigue siendo motivo de gran preocupación. En febrero de 2014, más de 20 millones de personas sufrían ya de inseguridad alimentaria. Esta situación se ve agravada por la temporada de escasez actual y el agotamiento resultante de las reservas de alimentos. Además, la estación de las lluvias ha sido hasta ahora irregular, con precipitaciones abundantes en el oeste de la subregión (excepto en Senegal), y por debajo de la media en algunas partes del este, especialmente Nigeria, Togo y Benín -en el Golfo de Guinea-, y en Burkina Faso, Níger y Chad. La disminución de las lluvias han retrasado en particular las actividades de siembra en Senegal y Chad.

Personas desplazadas

La inseguridad alimentaria crónica en el Sahel se está deteriorando aún más debido al desplazamiento de la población. Los desplazados de la República Centroafricana y Nigeria que han buscado refugio en Camerún, Níger y Chad, están requiriendo asistencia urgente. En muchos casos, y para poder atender en parte las necesidades de los refugiados, las familias de acogida utilizan sus propias reservas de alimentos y sus limitados recursos. Los refugiados huyen con su ganado, poniendo presión adicional sobre los recursos naturales y las áreas cultivadas, lo que hace aumentar el riesgo de conflicto entre comunidades. Los recientes enfrentamientos en el norte de Malí también han generado nuevos desplazamientos de población hacia el sur del país y los países vecinos.

Si bien la ayuda actual de la FAO es fundamental para proteger los medios de subsistencia de las familias más vulnerables, la actual falta de financiación dificulta los esfuerzos para ayudar a los ganaderos, los grupos agropastoralistas y los campesinos. Las familias rurales pobres y muy pobres que tienen acceso limitado a la agricultura y que no se benefician de apoyo a los medios de subsistencia, seguirán dependiendo del trabajo informal para obtener ingresos, de los mercados para tener acceso a los alimentos, y confiando en estrategias de supervivencia perjudiciales, como la venta de activos, la reducción de el número de comidas, o sacar a los niños de la escuela.

La FAO ha proporcionado ya asistencia en la que el tiempo es crucial para que más de 1,2 millones de familias rurales vulnerables preparasen la campaña agrícola actual. Asimismo, la FAO está ayudando a los pastores vulnerables a través de la reposición de los rebaños, la distribución de productos veterinarios, la rehabilitación de puntos de agua y la formación.

"Se debería hacer más para proteger las vidas y los medios de subsistencia de las comunidades vulnerables en una región afectada con tanta frecuencia por diversas crisis", señaló Tijani. "Con el apoyo oportuno de los donantes –añadió-, la FAO puede aún evitar una mayor degradación de los medios de vida y oportunidades perdidas para la siembra de muchas comunidades vulnerables, al tiempo que se fortalece su resiliencia con intervenciones a más largo plazo".

En la región de Kanem, en el Chad occidental, los recientes esfuerzos de la FAO han conducido a resultados destacados en cuestión de kresiliencia a través de un enfoque amplio que asocia un mayor acceso de las mujeres a las tierras de regadío, buenas prácticas agrícolas, cría de cabras, formación nutricional, actividades de generación de ingresos y riego por goteo. Gracias a los ingresos agrícolas adicionales y a la capacitación, más de la mitad de los beneficiarios adoptaron dietas más variadas y equilibradas, y se observó una enorme disminución de la malnutrición infantil, que cayó al 12,6 por ciento en los hogares beneficiarios, en comparación con el 31  por ciento entre los no beneficiarios.

El llamamiento de la FAO para obtener 116 millones de dólares EEUU para el Sahel se incluye dentro de una solicitud más amplia de 2 200 millones de dólares EEUU de financiación por parte de los actores humanitarios en toda la región, cubierta hasta hoy tan sólo en un 29 por ciento.

La FAO trabaja en estrecha colaboración con la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y el Comité permanente Interestatal de lucha contra la sequía en el Sahel (CILSS) en diversos programas en el marco de la Alianza Mundial para la Iniciativa de Resiliencia – Sahel y África Occidental (Iniciativa AGIR) de múltiples partes interesadas.