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La FAO pide un apoyo continuo a la vigilancia de las enfermedades animales

No deben descuidarse los eslabones más débiles en la protección de la salud pública

Foto: Scott Nelson/WPN para la FAO
Muestras de tejido de pollos esperan para ser analizadas en un laboratorio en Nigeria

20 de agosto de 2014, Roma - Los sistemas de vigilancia de las enfermedades animales requieren un apoyo constante y desempeñan un papel fundamental para prevenir el riesgo de enfermedades humanas, según recordó hoy la FAO en una reunión en Indonesia de ministros de Salud y Agricultura.
 
“La sanidad animal sigue siendo uno de los eslabones más débiles en términos de cómo el mundo se enfrente a los riesgos de enfermedades”, aseguró el Jefe del Servicio Veterinario de la FAO, Juan Lubroth, en declaraciones realizadas en una reunión del Programa Mundial de Seguridad Sanitaria (GHSA, por sus siglas en inglés) en Yakarta, Indonesia (20-21 agosto) en presencia de autoridades y expertos de sanidad humana y animal de todo el mundo.

 
Según Lubroth, el actual brote de Ébola en África occidental es un “trágico recordatorio” no sólo de la necesidad de aumentar el apoyo a los sistemas de salud pública en el mundo en desarrollo, sino también de la importancia de garantizar que los países son capaces de vigilar y responder a enfermedades zoosanitarias.
 
Mientras que el objetivo más importante en África occidental sigue siendo frenar la transmisión entre humanos, se piensa que la epidemia pudo haber comenzado cuando el virus pasó de animales silvestres infectados a la población humana.
 
Otros brotes recientes de enfermedades que han afectado a los seres humanos -incluyendo la gripe aviar, el síndrome respiratorio agudo y grave (SRAG) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS)- se cree que tuvieron su inicio en los animales. De hecho, un informe de la FAO publicado el año pasado puso de relieve que el 70 por ciento de las nuevas enfermedades humanas infecciosas detectadas en las últimas décadas son de origen animal.
 
La preparación es clave
 
“Las enfermedades zoonóticas que pueden saltar de los animales a los seres humanos suponen una verdadera preocupación, pero podemos hacer mucho antes de que ocurra el salto y surjan los brotes, causando la pérdida de vidas humanas y alterando medios de subsistencia frágiles”, explicó Lubroth.
 
“Para ser más resilientes frente a estos riesgos –añadió-, los países necesitan recursos para poder entender mejor de dónde viene la enfermedad y evitar en primer lugar que llegue a las personas. Al comprender las amenazas zoosanitarias, tenemos el potencial de anticiparnos y ayudar a prevenir tragedias a nivel humano”.
 
Según la FAO, existe la necesidad de repensar la forma en que la comunidad internacional apoya a la sanidad global, con un nuevo enfoque en la inversión en infraestructura, sistemas y capacidad a nivel nacional para ayudar a reducir los riesgos de que sucedan este tipo de emergencias, en primer lugar, y aumentar la resiliencia de las comunidades y los sistemas sanitarios para responder cuando aparece la emergencia.
 
Para apoyar este cambio, la FAO y sus socios defienden lo que se conoce como estrategia de “Una Salud” (“One Health”), que analiza la interacción entre los factores ambientales, sanidad animal y humana y reúne a profesionales en sanidad humana, especialistas veterinarios, sociólogos, economistas y especialistas en la protección del medio ambiente para trabajar en colaboración frente a los riesgos de enfermedades.
 
En la conferencia de Yakarta, unos 60 países, así como organizaciones internacionales como la FAO, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) discuten sobre las formas de colaboración bajo los auspicios del GHSA, un esfuerzo internacional para fortalecer los sistemas sanitarios para ayudar a prevenir, detectar y responder a las amenazas de enfermedades emergentes.
 
En Yakarta, la FAO también ha hecho notar que una mejor prevención de las enfermedades tiene igualmente beneficios a largo plazo para el desarrollo. Tanto las enfermedades animales como las humanas tienen gran impacto sobre las sociedades, incluyendo la reducción en la producción y la disponibilidad de alimentos que impactan en la seguridad alimentaria a corto plazo, así como daños a las economías rurales y los medios de vida que pueden persistir durante años.