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Swazilandia abre sus ojos a la agricultura

Una iniciativa del gobierno, con apoyo de la UE y la FAO, restablece las infraestructuras, ayudando a los campesinos a llegar mejor a los mercados

27 de agosto de 2014, Mayandzeni – Al mejorar infraestructuras vitales, una iniciativa gubernamental para ayudar a transformar la agricultura en un dinámico sector comercial, ha estimulado la producción local y ayudado a los campesinos a fortalecer sus vínculos con el mercado.
 
Esta mañana, Malindane Sacolo está preparando una cama de siembra para las cebollas. Ya ha limpiado la hierba, cavado la tierra y plantado las semillas. Ahora, cubrirá la superficie para proteger la delicada siembra del sol.
 
Un poco más lejos en su propio campo, su esposa Simiso escarda la tierra alrededor de las coles. Ella acaba de regresar del hospital, explica Malindane, que la mira con orgullo. “Está herida. Pero aún así, está trabajando”, añade.
 
Malindane (de 66 años de edad) aprendió agricultura en la escuela, así como a través de los agentes de extensión. Ellos han enseñado a los agricultores lo importante que es trabajar en equipo. “Pero es difícil –admite- la gente primero piensa en sí misma”.
 
Pero eso no ha sucedido en la aldea de Mayandzeni, en el sur de Swazilandia, donde se han unido para gestionar sus recursos hídricos. 63 agricultores manejan conjuntamente el agua de una presa aguas arriba en el río Mpatheni, que riega sus campos.
 
Impacto duradero
 
Construida en la década de 1970, la presa sufrió durante mucho tiempo por falta de mantenimiento, minando su potencial de riego. Ahora, se ha rehabilitado en el marco del Proyecto de Desarrollo Agrícola de Swazilandia (SADP, por sus siglas en inglés), una importante iniciativa gubernamental para revitalizar la agricultura del país, llevada a cabo con la asistencia de la Unión Europea (UE) y la FAO.
 
Las obras de construcción y rehabilitación de infraestructuras hídricas, así como en el sector ganadero y los servicios gubernamentales, son parte de los esfuerzos del SADP para mejorar la infraestructura agrícola vital y ayudar a los campesinos de Swazilandia a producir más y mejor. Tendrán un impacto duradero en la agricultura suazi.
 
Por ejemplo, una nueva estación para la cuarentena del ganado porcino -una primicia en Swazilandia- junto con un centro de cría de cerdos rehabilitado, y el establecimiento de un sistema de identificación y trazabilidad para el ganado, han permitido levantar fuertes restricciones en el nicho de mercado de los cerdos y aumentado las oportunidades de exportación, incluyendo a Europa.
 
En cuanto a las infraestructuras para el agua: una presa más fue rehabilitada por el SADP, mientras que se construyo otra, junto con dos diques y un pozo entubado recién perforado. Al mismo tiempo, se han desarrollado zonas de regadío en cinco lugares diferentes, incluyendo los campos de Mayandzeni.
 
“Con un flujo constante de agua, los agricultores ya no dependen de la lluvia para cultivar” explica Makhosini Khosa, quien dirigió las obras de infraestructuras hídricas en nombre del gobierno. “Esto es fundamental si se quiere progresar hacia la comercialización”.
 
Velocidad
 
Todos los días durante los últimos ocho años, excepto los domingos, la hija mayor de Malindane, Zamokhudle -de 22 años de edad-, ha bajado a la carretera principal para vender la producción de la familia. “La venta requiere velocidad” asegura, corriendo con un manojo de zanahorias cuando llega un autobús.
 
Más tarde, explica que en un buen día ganas 300 lilangenis (unos 30 dólares EEUU) y 25 en un mal día. En realidad no es un buen mercado, dice Zamokhudle. La mayoría de la gente compra en la ciudad. Ella ha decidido regresar a la escuela para convertirse en profesora de economía doméstica.
 
Su hermana menor Senani (de 17 años) quiere ir a la universidad cuando termine la escuela secundaria el año próximo. No le asusta el largo camino hasta la ciudad. “Siempre hay que recordar de dónde vienes, antes de mirar hacia el futuro”, dice.
 
Bendiciones
 
A última hora de la tarde, Malindane está sentado en el patio de su granja, con vistas a las colinas que caen sobre sus campos y el camino un poco más lejos. Al otro lado del valle está su pueblo natal, de donde se trasladó aquí “en busca de la hierba verde para alimentar a mi ganado”, según explica.
 
“Cuando llegué aquí, -concluye- Dios me dio esta bonita esposa, y nos bendijo con dos hijas. Y tenemos algo hermoso con esta tierra y esta agua. Pero no vemos lo bello que es, hasta que alguien nos abre los ojos”.
 

Foto: ©FAO/Giulio Napolitano
El Proyecto de Desarrollo Agrícola de Swazilandia (SADP) ayuda a los campesinos a producir más y mejor

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