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Para erradicar el hambre se debe dar prioridad a los agricultores familiares

El informe SOFA insta a habilitar a los 500 millones de agricultores familiares del mundo para que sean agentes de cambio

Photo: @FAO/Joerg Boethling
La agricultura familiar es un componente clave de los sistemas alimentarios saludables que necesitamos para llevar una vida más sana.

16 de octubre de 2014, Roma – Nueve de cada diez de los 570 millones de explotaciones agrícolas en el mundo están gestionadas por familias, siendo las explotaciones familiares el elemento predominante en la agricultura, y por lo tanto un agente para el cambio que puede ser decisivo para alcanzar la seguridad alimentaria sostenible y erradicar el hambre en el futuro, según un nuevo informe de la ONU publicado hoy.
 
Las explotaciones agrícolas familiares producen alrededor del 80 por ciento de los alimentos del planeta. Este predominio y producción significa que "son vitales para la solución del problema del hambre" que aflige a más de 800 millones de personas, según señala el Director General de la FAO, José Graziano da Silva en la introducción al nuevo informe de la FAO sobre El estado de la agricultura y la alimentación 2014 (SOFA, por sus siglas en inglés).
 
Las explotaciones familiares son también los custodios de un 75 por ciento de todos los recursos agrícolas mundiales, y son, por tanto, claves para mejorar la sostenibilidad ecológica y de los recursos. También figuran entre las más vulnerables a las consecuencias del agotamiento de los recursos y el cambio climático.
 
Mientras que la evidencia muestra excelentes rendimientos en las tierras gestionadas por los agricultores familiares, muchas granjas pequeñas no pueden producir lo suficiente para proporcionar medios de vida decentes para las familias.
 
La agricultura familiar se encuentra así ante un triple desafío: el aumento del rendimiento para satisfacer la necesidad mundial de seguridad alimentaria y una mejor nutrición; la sostenibilidad ambiental para proteger el planeta y garantizar su propia capacidad productiva; y el crecimiento de la productividad y la diversificación de los medios de vida para salir de la pobreza y el hambre. Según el informe SOFA, todos estos desafíos implican que los agricultores familiares deben innovar.
 
El informe hace un llamamiento para que el sector público, trabajando con los agricultores, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, mejore los sistemas de innovación para la agricultura. Los sistemas de innovación agrícola incluyen todas las instituciones y actores que apoyan a los agricultores en el desarrollo y adopción de mejores formas de trabajo en un mundo cada vez más complejo. La capacidad de innovación debe promoverse en varios niveles, con incentivos para campesinos, investigadores y proveedores de servicios de asesoramiento y cadenas de valor integradas para interactuar y crear redes y asociaciones para compartir información, según el SOFA.

"En todos los casos, los agricultores familiares tienen que ser protagonistas de la innovación, ya que sólo así podrán tomar posesión del proceso y asegurarse que las soluciones que se ofrecen responden a sus necesidades", aseguró Graziano da Silva. "La agricultura familiar –añadió- es un componente clave de los sistemas alimentarios saludables que necesitamos para llevar una vida más sana".

Los responsables en materia de políticas deben también tener en cuenta la diversidad de la agricultura familiar en términos de tamaño, tecnologías utilizadas y la integración en los mercados, así como sus entornos ecológicos y socioeconómicos. Esta diversidad implica que los agricultores necesitan cosas diferentes de un sistema de innovación. Aún así, todas las granjas necesitan una mejor gobernanza, estabilidad macroeconómica, infraestructura física e institucional del mercado y educación, así como investigación agrícola básica, indica el SOFA.
 
La inversión pública en investigación agrícola, así como los servicios de extensión y asesoramiento -que deben diseñarse para ser más participativos- deben incrementarse para hacer hincapié en la intensificación sostenible y cerrar las brechas de rendimiento y productividad de la mano de obra que caracterizan a los sectores agrícolas de muchos países en desarrollo.
 
Aunque la investigación agrícola por empresas privadas va en aumento, la inversión del sector público sigue siendo indispensable para asegurar la investigación en áreas de escaso interés para el sector privado, como la investigación básica, cultivos huérfanos o las prácticas de producción sostenibles. Esta investigación constituye un bien público con muchos beneficiarios potenciales.
 
Las explotaciones familiares son vitales
 
El informe de la FAO ofrece un amplio conjunto de nuevos detalles sobre las explotaciones familiares. La mayoría de ellas son pequeñas, ya que un 84 por ciento a nivel mundial tiene menos de dos hectáreas. Sin embargo, su tamaño es muy variable. De hecho, las grandes explotaciones de 50 hectáreas -incluyendo muchas granjas familiares- ocupan dos tercios de las tierra agrícolas del mundo.
 
En muchos países de ingresos altos y de ingresos medios-altos, las grandes explotaciones, -responsables de la mayor parte de la producción-, ocupan igualmente la mayor parte de las tierras agrícolas. Pero en la mayoría de los países de ingresos bajos e ingresos medios-bajos, las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas ocupan la mayor parte de las tierras agrícolas y producen la mayor parte de los alimentos.
 
Las explotaciones pequeñas producen una mayor proporción de alimentos a nivel mundial en relación al porcentaje de tierras que utilizan, ya que tienden a tener mayores rendimientos que las granjas más grandes, dentro de los mismos países y entornos agroecológicos.
 
Sin embargo, esta mayor productividad de la tierra en las explotaciones familiares implica menor productividad de la mano de obra, lo que perpetúa la pobreza y obstaculiza el desarrollo. Gran parte de la producción mundial de alimentos implica trabajo no remunerado de los familiares.
 
El informe hace hincapié en que es imprescindible aumentar la producción por trabajador, especialmente en los países de bajos ingresos, con el fin de elevar los ingresos agrícolas y mejorar la situación económica rural en general.
 
Actualmente, el tamaño de las explotaciones se hace cada vez más y más pequeño en la mayoría de los países en desarrollo, donde muchas familias de pequeños campesinos obtienen la mayor parte de sus ingresos de actividades no agrícolas.
 
Las políticas deberían tratar de aumentar el acceso a insumos como semillas y fertilizantes, así como a los mercados y al crédito, afirma el SOFA.
 
El informe de la FAO señala también que las organizaciones de productores eficientes e incluyentes pueden apoyar la innovación por parte de sus miembros, ayudándoles a acceder a los mercados, y facilitándoles vínculos con los demás en el sistema de innovación, además de garantizar que las granjas familiares tengan voz en la formulación de políticas.
 
Para alentar a los agricultores familiares a invertir en prácticas agrícolas sostenibles -que a menudo tienen altos costos iniciales y períodos largos de amortización-, las autoridades deberían tratar de crear un entorno propicio para la innovación.
 
Las políticas destinadas a catalizar la innovación tendrán que ir más allá de la transferencia de tecnología, advierte el SOFA. Deben también ser inclusivas y adaptadas a los contextos locales, de forma que los agricultores sean propietarios de la innovación, y tener en cuenta las cuestiones de género y las relaciones intergeneracionales, involucrando a los jóvenes en el futuro del sector agrícola.
 

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