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P y R: Cómo ayudan la FAO y sus asociados a los países a explorar el desarrollo sostenible de la bioenergía

Si se desarrolla adecuadamente, un sector de biocombustibles sano puede contribuir al acceso a la energía y la seguridad alimentaria

Photo: ©FAO/Dhani S. Wibawa
Plántulas de palma de aceite en el Kalimantan occidental, Indonesia.

¿Por qué están interesados los países en desarrollo en producir biocombustibles? ¿No deberían concentrarse en producir alimentos?

La producción y el uso de bioenergía está creciendo en muchas partes del mundo mientras los países tratan de diversificar sus fuentes de energía y promover el desarrollo sostenible.

Desde luego, la producción de cultivos para obtener biocombustibles no debe competir con la producción de alimentos o afectar negativamente a la seguridad alimentaria. Pero no tienen que excluirse mutuamente, si se desarrollan en la forma adecuada, un próspero sector de biocarburantes puede hacer importantes contribuciones al país al aumentar el acceso a la energía y la seguridad alimentaria.

Pasar de los sistemas bioenergéticos tradicionales a los modernos puede reducir la deforestación y liberar a las mujeres y a los niños de la recogida de leña y ayudar a reducir las enfermedades que produce la contaminación atmosférica. También puede disminuir la dependencia de los combustibles fósiles importados, mejorar la seguridad energética, así como sus saldos de divisas. Además, la producción y el uso de bioenergía puede ampliar el acceso a servicios modernos de energía y llevar infraestructura, como carreteras, telecomunicaciones, escuelas y centros de salud a las zonas rurales pobres. En esas zonas, la bioenergía ofrece la oportunidad de aumentar los ingresos de los pequeños agricultores, reducir la pobreza y disminuir la diferencia entre ricos y pobres. En los centros urbanos, el uso de biocarburantes en el transporte puede mejorar la calidad del aire.

¿También acarrea riesgos?

Si no se administra de forma sostenible, el desarrollo de la bioenergía puede ejercer una presión adicional sobre la biodiversidad, los escasos recursos hídricos y la seguridad alimentaria. Si no está bien planificado el uso de la tierra y no hay una supervisión adecuada, puede aumentar la deforestación, producirse pérdida de turberas y degradación de las tierras, con las consiguientes repercusiones negativas generales en el cambio climático. Donde la tenencia de la tierra es insegura, las comunidades pueden ser desplazadas y perder acceso a las tierras y a otros recursos naturales.

¿Qué indicadores de sostenibilidad han creado la FAO y la Asociación Mundial de la Bioenergía y cómo se pueden utilizar?

La Asociación Global de la Bioenergía (GBEP) ha elaborado un conjunto de 24 indicadores para la evaluación y seguimiento nacional de la sostenibilidad de la bioenergía. Estos indicadores sirven para todos los tipos de biocombustibles (p. ej. etanol, biodiesel, biogás) para la electricidad, la calefacción y el transporte. La FAO ha proporcionado una considerable asistencia técnica a este trabajo, y también es uno de los miembros fundadores de la Asociación cuya Secretaría alberga en Roma. Los indicadores tienen por objetivo informar a los responsables de formular las políticas sobre los aspectos ambientales, sociales y económicos del sector bioenergético en su país y guiarlos hacia políticas que promuevan el desarrollo sostenible. Con una medición cronológica, estos indicadores revelarán el progreso o alejamiento respecto a una vía nacionalmente establecida del desarrollo sostenible.

La indicadores de la Asociación son únicos porque son producto de la única iniciativa multilateral que ha creado consenso sobre la producción y el uso sostenibles de la bioenergía entre una amplia variedad de gobiernos nacionales (50) y organizaciones internacionales (26). 

La Asociación Global de los Biocombustibles concluyó recientemente un proyecto de aplicación de los indicadores en Colombia e Indonesia. ¿Qué experiencia se obtuvo?

La FAO probó los indicadores de la Asociación en Colombia e Indonesia con el apoyo de la International Climate Initiative (ICI) del Ministerio Federal del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Seguridad Nuclear de Alemania.

Las pruebas confirmaron la gran importancia de las cuestiones ambientales, sociales y económicas que afrontan los indicadores de sostenibilidad de la bioenergía de la Asociación. También demostraron la importancia de fortalecer la capacidad de los países en desarrollo de vigilar la sostenibilidad de la bioenergía, especialmente en lo que respecta a temas complejos como las emisiones de gases de efecto invernadero y la seguridad alimentaria, como se hizo en el marco de este proyecto a través de una serie de cursos de capacitación y talleres.

¿Nos puede dar un ejemplo de las actividades realizadas durante este proyecto?

Con el fin de apoyar el futuro seguimiento de los efectos de la producción y utilización de la bioenergía en el suministro y los precios de los alimentos, se impartieron dos cursos de capacitación en Indonesia con el modelo Aglink-Cosimo, que ofrece una forma de evaluar las repercusiones de la producción de biocombustibles en los mercados de productos agrícolas y alimentos, así como la forma de evaluar escenarios futuros de los biocombustibles asociados a diferentes políticas y objetivos.

El seguimiento y la evaluación de la sostenibilidad de este sector deberá hacerse en un contexto de diálogo entre las diversas partes interesadas. Tanto en Colombia como Indonesia el proyecto estimula y facilita el diálogo entre todos los ministerios competentes y otras partes interesadas clave, como las organizaciones de productores. Se organizaron talleres regionales en ambos países con el fin de fomentar el intercambio de información y experiencias entre los países en las respectivas regiones.

¿La sostenibilidad ha sido un problema en esos países?

Sí, las pruebas realizadas en Colombia e Indonesia aportaron interesantes indicaciones preliminares de la sostenibilidad del sector bioenergético en estos dos países. Hasta la fecha, la producción y utilización de bioenergía no ha producido efectos importantes en la oferta interna y el precio de los principales productos de la cesta de alimentos en cualquiera de los dos países. Esta situación podría cambiar si se establecen objetivos más ambiciosos en materia de biocombustibles, como los que actualmente se están estudiando en Indonesia. Al mismo tiempo, se recomienda prestar más atención en ambos países a los cambios en el uso de la tierra asociados a la expansión de la producción de materias primas para la bioenergía (p. ej., la palma de aceite), que pueden tener consecuencias negativas sobre la sostenibilidad ambiental y social. Si se evita la conversión de tierras con elevadas reservas de carbono, el desplazamiento de los combustibles fósiles por la bioenergía puede conducir a importantes reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Cómo se puede reproducir esta experiencia en otros lugares, y cuál es el siguiente paso para la Asociación?

Después de los resultados positivos del proyecto en Colombia e Indonesia, la FAO está examinando con los donantes la oportunidad de apoyar la aplicación de los indicadores de la Asociación en otros cuatro países: Etiopía y Kenia, coordinados por el PNUMA; y Paraguay y Vietnam, bajo coordinación de la FAO. La experiencia adquirida en la aplicación de los indicadores en estos y otros países se difundirá posteriormente a la colectividad de la Asociación y se utilizará para incrementar la aplicación práctica de los indicadores, con el fin de facilitar su uso generalizado.

La Asociación también está promoviendo la creación de capacidad para el desarrollo sostenible de la bioenergía, mediante el fomento del intercambio de información, conocimientos y tecnologías a través de colaboración bilateral y multilateral. En el contexto de este trabajo, cada año se organiza la Semana de la Bioenergía en un continente diferente. El objetivo de esta iniciativa es reunir a las partes interesadas pertinentes a fin de debatir las prioridades específicas relacionadas con la bioenergía y los desafíos que afrontan los países de la región. En 2014 se celebró la Semana de la Bioenergía en Mozambique, con los enlaces entre la bioenergía y la seguridad alimentaria como uno de los principales temas de debate. 

8 de diciembre 2014 

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