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Una enfermedad diezma los peces del río Zambeze

El peligro se extiende a otras zonas de África

Photo: ©FAO/R. Subasinghe
Pesca en el Zambeze en Zambia
21 de julio de 2009, Roma - Una mortífera enfermedad está diezmando la población de peces en el valle del río Zambeze, amenazando la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia de las comunidades rurales en una zona compartida por siete países, según advirtió hoy la FAO.


La alerta lanzada por el Sistema Mundial de Información y Alerta sobre la Alimentación y la Agricultura (SMIA) indica que la enfermedad, conocida como Síndrome ulcerante epizoótico o SUE, está causada por el hongo Aphanomyces invadans, que provoca lesiones de gravedad en los peces y presenta una elevada tasa de mortalidad. Es una de las enfermedades acuáticas más graves que afectan a los peces de aleta.


"Si no se controla adecuadamente existe el riesgo de que la enfermedad se propague a otros países ribereños del Zambeze, así como a los sistemas hidrográficos de la región" afirmó Rohana Subasinghe, Oficial superior de recursos pesqueros de la FAO. Con una superficie de 1 390 000 km² la cuenca del río Zambeze alberga a unos 32 millones de personas, un 80 por ciento de los cuales depende de la agricultura o la pesca y la acuicultura.


Aguas arriba y aguas abajo


Los indicios apuntan a que el SUE, observado por primera vez en África en 2007, se está propagando aguas arriba y abajo del Zambeze, con riesgo de establecerse en otras zonas de África. La alerta del SMIA advierte a la comunidad internacional de donantes del desarrollo de una crisis de seguridad alimentaria y que probablemente se necesitarán fondos y ayuda.


El país más afectado es Zambia, que abarca dos terceras partes de la cuenca del Zambeze. Más de 2 000 aldeas y unas 700 000 personas están amenazadas de inseguridad alimentaria ya que el pescado no sólo es una fuente de ingresos en muchas zonas rurales, si no que también es la fuente de proteínas disponible más barata.


Los peces infectados por el SUE no representan en general un peligro para la salud humana, aunque las profundas úlceras y el deterioro de los tejidos característicos de esta enfermedad pueden albergar patógenos secundarios, más peligrosos. Por tanto, se recomienda no ingerir pescado infectado por el SUE a no ser que esté cocinado de forma concienzuda.


Daño irreversible


Los peces afectados por el SUE son invendibles, provocando importante pérdidas económicas a pescadores y acuicultores. Unas 50 especies de peces de aleta son susceptibles de ser afectadas por la enfermedad. Los brotes suelen afectar en particular a los peces más jóvenes, causando habitualmente un daño irreversible a las poblaciones de peces y una grave pérdida de biodiversidad.


El SUE apareció por primera vez en Japón a comienzos de los 70 y posteriormente se propagó a Australia y gran parte de Asia, afectando a los Estados Unidos en 1984. Actualmente está presente en al menos 24 países del mundo.


Desde 2007 la FAO ha contribuido a la creación de capacidad para hacer frente a la enfermedad en siete países de la cuenca del río Zambeze: Angola, Botswana, Malawi, Mozambique, Namibia, Zambia y Zimbabwe. Esta iniciativa incluye el diagnóstico básico del SUE, vigilancia selectiva y gestión básica de la salud de animales acuáticos.


Peticiones urgentes


En respuesta a las peticiones urgentes de una serie de países la FAO, en estrecha colaboración con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) con sede en París, está ayudando a desarrollar y poner en práctica un marco de bioseguridad acuática para África austral y a crear capacidad para la gestión de recursos del río Zambeze.


El programa fortalecerá la capacidad humana e institucional para gestionar la salud de los animales acuáticos en su hábitat natural en los países afectados, mediante políticas y normas adecuadas.


Es imposible controlar el SUE en aguas naturales como las de los ríos, pero resulta relativamente más sencillo en actividades piscícolas, a través de una serie de medidas simples de bioseguridad que permiten minimizar o prevenir su propagación. Entre ellas se incluye prevenir la introducción de posibles portadores o vectores en masas de agua o estanques de peces, eliminar a los peces muertos o mejorar la calidad del agua.





 
  

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