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Dirigentes de todo el mundo instan a la FAO a perseguir derechos, igualdad y protección social

Se inaugura la Conferencia con una disertación sobre la experiencia de Brasil con la histórica campaña "Hambre Cero"

Photo: ©FAO/Giuseppe Carotenuto
Sala de plenarias de la Sede de la FAO en Roma

Roma, 6 de junio de 2015 - El 39.º periodo de sesiones de la FAO se inauguró hoy con la asistencia de representantes de 194 países, incluidos más de 130 ministros, reunidos para debatir el futuro plan de trabajo de la Organización, establecer un nuevo presupuesto y elegir al próximo Director General de la FAO.

Sergio Mattarella, Presidente  de Italia -país que acoge a la FAO- inauguró la reunión con un discurso sobre el derecho a la alimentación como un componente esencial del derecho fundamental a la vida, y la advertencia de que la paz verdadera nunca se logrará a menos que se derroten la pobreza y la malnutrición.

Mattarella elogió al Director General de la FAO, José Graziano da Silva, por intensificar la atención de la organización hacia la sostenibilidad, un objetivo que a menudo se ve debilitado por las fracturas sociales y las desigualdades, pero que debería considerarse como "la frontera de la innovación más que como un obstáculo para el crecimiento".

El Presidente de Italia también argumentó contundentemente que cuestiones como el cambio climático, los límites de los recursos naturales y la inseguridad en materia de energía tienen consecuencias que atraviesan las fronteras. Esto exige que los encargados de formular las políticas durante las principales cumbres adopten un enfoque basado en la financiación del desarrollo, las emisiones de gases de efecto invernadero y los nuevos objetivos de las Naciones Unidas en los próximos meses del año.

"El mundo ha cambiado y ha llegado la hora de unir nuestros recursos -dijo-. Todos tenemos que hacer un esfuerzo adicional, de lo contrario será imposible gobernar el mundo".

La Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, también hizo hincapié en la necesidad de fomentar sistemas alimentarios eficientes e incluyentes e instó a los gobiernos a resistir frente a las voces cada vez más numerosas que llaman al proteccionismo en los mercados internacionales, y ampliar los programas para combatir el hambre a fin de hacer frente a los nuevos problemas nutricionales, como la obesidad.

Reflexionando sobre el éxito de América Latina en la lucha contra el hambre en el último decenio, Bachelet destacó la importancia de la igualdad entre los sexos porque "las mujeres tienen las llaves de la seguridad alimentaria". La Presidenta hizo hincapié en la importancia de capacitar a las mujeres rurales e indígenas. "El papel del Estado no sólo consiste en erradicar el hambre, sino en asumir la lucha para combatir la desigualdad en todas sus formas -señaló-. Esta es la única manera de poder arreglar las cosas".

La conferencia inaugural de la reunión estuvo presidida por Le Mamea Ropati, Ministra de Agricultura de Samoa, quien destacó como la labor de la FAO en la prestación de asesoramiento técnico y asistencia para el desarrollo ha ayudado a muchas de las personas más pobres de los países más pequeños del mundo.

Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil, siguió a los dos jefes de Estado. El brasileño pronunció la conferencia bienal Frank McDougall, nombre del economista australiano que contribuyó a fundar la FAO.

Lula da Silva se refirió a la experiencia del innovador  programa Hambre Cero que puso en práctica tras su elección en 2003, y que mejoró sensiblemente el bienestar general en el país. Cuando asumió el cargo, el 20 por ciento de la población brasileña padecía hambre. Ese porcentaje se ha reducido al 5 por ciento hoy.

El expresidente señaló que Graziano da Silva, Director General de la FAO, fue el principal creador y primer ministro al frente del programa Hambre Cero. Lula da Silva destacó que la idea inicialmente polémica de hacer transferencias de efectivo a los pobres ha sacado desde entonces a decenas de millones de personas de la pobreza, con una inversión de tan sólo el 0,5 por ciento del producto interior bruto del Brasil.

"Esta es la primera generación de brasileños que no ha tenido que afrontar el drama del hambre", dijo en una apasionante exposición sobre cómo la "transferencia de ingresos a los más pobres beneficia mucho al país en su conjunto".

Lula da Silva insistió en la necesidad de que exista voluntad política para dar prioridad y garantizar la asignación constante de recursos en los presupuestos nacionales a fin de aunar los planes de alimentación, salud y educación con apoyo a los pequeños agricultores, rigurosos registros civiles para garantizar la eficacia y la transparencia, políticas para subir los salarios y "tratar a los pobres no como datos estadísticos, sino como seres humanos, hombres, mujeres y niños."

La FAO, dijo Lula, deberá servir como caja de resonancia para que otros países conozcan mejores prácticas, mientras los dirigentes del mundo negocian un programa de desarrollo para después de 2015.

"Nunca hemos estado tan cerca de hacer realidad el sueño de acabar con el hambre", dijo. "Tenemos los recursos materiales..., tenemos el poderoso argumento moral... y también tenemos la prueba práctica de que sí es posible."

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