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Uganda: tras décadas de guerra, una nueva variedad de arroz ayuda a los campesinos a rehacer sus vidas

02-10-2009

El NERICA juega un papel clave en un proyecto de la FAO para desplazados

Photo: ©FAO/Walter Astrada

Grace Otto Albino es su campo en el distrito de Oyam

2 de octubre de 2009, Kitgum, Uganda/Roma - En junio llegaron las primeras lluvias al condado de Padibe oriental, en el distrito de Kitgum, cerca de la frontera entre Uganda y el sur de Sudán. Aunque se trataba de una lluvia fina, fue muy bienvenida por Alphonso Oyo, quien había plantado una nueva variedad de arroz NERICA (un acrónimo del inglés New Rice for Africa, ndr), de alto rendimiento y esperaba impaciente a que floreciera. 

“Estas lluvias llegan tarde y, como consecuencia, la floración de mi arroz está retrasada”, señala Alphonso. “Pero con la variedad NERICA que he plantado en este suelo seco y hostil, aquí en las tierras altas, todavía espero tener una buena cosecha en septiembre.” 

Alphonso ya ha vuelto a trabajar en su vieja granja. Alrededor de 1,5 millones de personas desplazadas dentro del país (IDP, por sus siglas en inglés) están regresando progresivamente a sus lugares de origen, tras más de 20 años viviendo de forma precaria en los campamentos de refugiados en el norte de Uganda.

Su retorno se está viendo favorecido por el proyecto NERICA de la FAO, que está introduciendo sistemas de cultivo innovadores basados en el arroz para incrementar la seguridad alimentaria y reducir la pobreza en Uganda. La financiación fue suministrada por Japón (1,5 millones de dólares EE.UU. para 2008-2010) 

Regreso a la tierra
 

Las hostilidades cesaron en esta región tras un proceso de paz emprendido y concluido en 2006 entre el gobierno ugandés y los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (ERS). “Es allí donde necesitábamos actuar para ayudar a la gente a regresar a sus tierras y animarles reanudar el cultivo,” afirma Percy Misika, representante de la FAO en Kampala. 

El gobierno ugandés, Japón y la FAO tomaron la decisión estratégica de centrarse en el cultivo de arroz, y especialmente en las nuevas variedades del NERICA. “Las diferentes variedades de NERICA presentan una serie de ventajas: crecen bien en las tierras altas y son resistentes a la sequía; su rendimiento es un 30 por ciento superior al de las variedades locales y producen un arroz de grano largo con buen sabor y elevado contenido nutricional que madura en tres meses o menos cuando llueve en forma regular,” explica Misika.  

La primera fase de la intervención conjunta FAO-Japón concluyó en 2008 e involucró a ocho distritos del norte, este, centro y oeste de Uganda: 1 800 campesinos recibieron variedades de NERICA, se formaron 32 instructores y se pusieron en marcha 64 Escuelas de Campo para Agricultores.  

Otto y Grace Albino trabajan sus campos en el distrito de Oyam; tienen ocho niños y cuidan de otros seis más abandonados por el hermano de Otto. “La cosecha de arroz de 2007 nos permitió mandar a nuestros hijos a la escuela y construir más cabañas en nuestro terreno; la de 2008 no fue tan productiva, pero confiamos en que la de 2009 sea buena para nosotros”, asegura Otto. 

Hoy en día, nueve distritos del norte se benefician de la segunda fase del proyecto NERICA: Amolatar, Amuru, Apac, Dokolo, Gulu, Kitgum, Lira, Oyam y Pader. 

Muchas de las jóvenes familias involucradas están formadas por hombres y mujeres que no tienen ingresos y que crecieron en los campamentos de refugiados. Ni siquiera los veinteañeros saben cómo cultivar la tierra ya que crecieron en los recintos de los campamentos y no tienen experiencia agrícola. Nunca han visto a sus padres trabajando en sus huertos. Algunas de las familias están encabezadas por mujeres. Todos los retornados están decididos a volver a trabajar y comenzar a cultivar la tierra en la que nacieron.

Eric Lobi, de 20 años, y cuyos padres murieron en los campamentos, se ha afincado en Amuru: “Cuando mi cosecha de arroz me proporcione ingresos suficientes, podré ir a la universidad,” afirma. 

El enfoque de las Escuelas de Campo para Agricultores

Aquéllos que regresan a sus pueblos han tenido que aprender todo sobre la agricultura, adoptar las mejores prácticas agrícolas y familiarizarse con los sistemas básicos de producción para cultivar el NERICA. Para lograrlo, el proyecto se desarrolla dentro del innovador marco de las Escuelas de Campo para Agricultores (FFS, por sus siglas in inglés), de tal forma que los jóvenes campesinos pueden compartir eficazmente sus conocimientos con espíritu de unidad y solidaridad. 

“Escogemos con cuidado el perfil idóneo de instructor para dirigir este enfoque participativo,” explica Emmanuel Iyamuremye Iyibingira, Director de Proyectos Nacionales para el NERICA. “Se necesita pasión, motivación y perfeccionismo para ofrecer una formación eficaz a los campesinos, especialmente a los más jóvenes que nunca han conocido otra realidad que la de la vida precaria en los campamentos”. 

Las mujeres destacan como las trabajadoras más comprometidas y entusiastas; además de su empuje, también proporcionan estabilidad para los grupos en la comunidad rural.

Christine Acire es muy consciente que fueron éstas las razones que motivaron su elección como presidenta de su grupo en el condado de Lamogi, en el distrito de Amuru. “Hay 12 hombres y 18 mujeres en nuestro grupo mixto, el Gang Ber Kimon,” afirma. “Queremos conseguir que este año sea bueno para nuestro arroz. Mantenemos discusiones de grupo para decidir cómo compartir el trabajo y hablamos sobre los efectos del calor abrasador en las plantas jóvenes de NERICA. También necesitamos abrir una cuenta bancaria para depositar los ingresos que serán generados por las cosechas en septiembre y para otros proyectos conjuntos”, explica. 

Seguridad alimentaria: un Objetivo de Desarrollo del Milenio

Existen planes para aumentar el acceso a variedades de arroz mejoradas que sean resistentes a la sequía y a otros problemas, y desarrollar tecnologías agrícolas relacionadas con el cultivo de arroz NERICA en las inhóspitas regiones del norte. Aquí el arroz representa comida e ingresos, al contrario que en gran parte del resto del mundo en el que simplemente es un cultivo alimentario. 

Para conseguir este objetivo y mejorar la producción agrícola y los ingresos familiares, Shivaji Pandey, Director de la División de Producción y Protección Vegetal de la FAO, confirma que la FAO sigue comprometida a fortalecer las capacidades locales para desarrollar programas de seguridad alimentaria en las zonas rurales. “Fomentamos sistemas de semillas armonizados y una intensificación agrícola sostenible basada en la producción de arroz; también aspiramos a mejorar las tecnologías postcosecha y difundir su uso,” añade. 

La FAO cree que el proyecto formará a más de 2 160 campesinos en la tecnología de producción del NERICA, con un total de 72 Escuelas de Campo para Agricultores en nueve distritos.

Según Ram Chaudhary, Agrónomo Superior de la FAO para NERICA, el proyecto también ayudará a las autoridades a elaborar un programa nacional para la extensión de la adopción de sistemas de producción agrícola basados en el arroz NERICA, y a mejorar la capacidad del gobierno para la certificación, análisis y control de calidad de las semillas. Se formará a las empresas de semillas de arroz comunitarias y se desarrollarán capacidades para que el negocio resulte exitoso.  

Teniendo en cuenta los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el proyecto NERICA está contribuyendo de forma significativa al desarrollo sostenible. También está aunando a socios formando una alianza contra el hambre y la pobreza en las comunidades más vulnerables del continente: la Coalición para el Desarrollo del Arroz en África (CARD, por sus siglas en inglés)

 

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