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Aumenta el hambre en África Oriental

La sequía augura perspectivas sombrías para las cosechas de 2009, agravadas por “El Niño”

Photo: ©FAO/Giulio Napolitano
Perspectivas sombrías para Africa Oriental.
21 de septiembre de 2009, Roma – Las malas perspectivas para la cosecha de 2009 en el Cuerno de África tras precipitaciones por debajo de la media combinadas con el conflicto y el desplazamiento de la población, están agravando la ya de por sí precaria situación de inseguridad alimentaria en la región, según advirtió hoy la FAO.  

Cerca de 20 millones de personas en la región dependen actualmente de la ayuda alimentaria, y esta cifra puede incrementarse a medida que la temporada de carestía (entre dos cosechas, ndr) avanza, en particular entre campesinos marginales, pastores y población urbana de escasos recursos.

Los efectos de El Niño, que habitualmente trae fuertes lluvias hacia finales de año, podría agravar la situación, con el resultado de inundaciones y aluviones, destruyendo cosechas tanto en el campo como en los almacenes, aumentando la pérdida de ganado y dañando infraestructuras y viviendas.

Bajo poder adquisitivo 

Por todo África Oriental los precios del maíz, uno de los principales alimentos básicos, han mostrado tendencia a la baja desde comienzos de año, pero permanecen más altos que hace dos años.  

En Uganda y Kenia, por ejemplo, los precios del maíz en junio de 2009 estaban casi al doble que su nivel de 24 meses antes. En Jartum, Sudán, los precios del sorgo en junio de 2009 –otro alimento básico- superaban el doble de su nivel de junio de 2007. De forma similar, los precios en Mogadiscio, Somalia, permanecen más altos que el nivel del período pre-crisis, a pesar de haber bajado desde mediados de 2008.  

Debido al escaso poder adquisitivo de las familias, es de esperar un empeoramiento de la situación de seguridad alimentaria en su conjunto. Para los ganaderos, la falta de pastos adecuados ha empeorado las condiciones del ganado y reducido perspectivas de mercado, impactando sus ingresos y habilidad de acceso a alimentos básicos. Todavía más, la tasa de reproducción del ganado ha sufrido debido a las escasas lluvias estacionales que se han sucedido desde 2007, dificultando la recuperación de los medios de subsistencia de los pastores y agravando la inseguridad alimentaria a largo plazo.  

Malas cosechas sucesivas 

En Uganda, la producción de los cultivos de la primera temporada en 2009, que se completó a principios de agosto, está prevista a niveles muy por debajo de la media, representando la cuarta mala cosecha sucesiva. En la región septentrional ugandesa de Acholi, la producción de cereal y legumbres tempranos se estima a cerca del 50 por ciento por debajo de la media. Ello limita la capacidad de las familias para reponer sus reservas de alimentos y mejorar su seguridad alimentaria tras varios años de desplazamiento debido al conflicto civil. Se calcula que más de un millón de personas sufren de inseguridad alimentaria. Esta cifra puede incrementarse según avanza la temporada de carestía avanza hasta mediados de noviembre.  

En Kenia, la escasez del maíz de “lluvias largas” en 2009 (de marzo a junio, ndr), combinada con unas reservas nacionales de cereales casi agotadas, la restricción a las exportaciones en países limítrofes y la persistencia de elevados precios de los cereales, ha reducido el acceso a los alimentos. La cosecha de maíz, que supone el 80 por ciento del total de la producción anual se estima alcanzará 1,84 millones de toneladas, cerca del 28 por ciento por debajo de los niveles normales.  La migración forzosa en busca de suministro de agua y pastos han empeorado las condiciones del ganado, incrementado los brotes de enfermedades y exacerbado los conflictos entre los ganaderos que compiten por los recursos.   

En Etiopía la producción de la temporada agrícola secundaria “belg” (lluvias que se producen en marzo-abril) se estima también en niveles muy por debajo de la media. Las escasas lluvias han originado pérdidas en las cosechas de hasta el 75 por ciento en algunas de las zonas más castigadas.   

Con el fracaso parcial de la temporada “belg”, se prevé que la cifra de personas necesitadas de ayuda de emergencia se incremente en 1,3 millones, hasta alcanzar 6,2 millones de personas, según la FAO. Las perspectivas de la temporada agrícola “kremti” (lluvias de junio a septiembre) en Eritrea son igualmente negativas.  

Según la Unidad de Análisis de Seguridad Alimentaria de la FAO (FSAU, por sus siglas en inglés), Somalia se enfrenta a su peor crisis humanitaria en 18 años, con cerca de la mitad de su población –unos 3,6 millones de personas- necesitados de ayuda de emergencia para sus medios de subsistencia y para salvar sus vidas. Aquí se incluyen 1,4 millones de habitantes de zonas rurales afectados por la grave sequía, cerca de 650 000 pobres urbanos enfrentados a los elevados precios de los alimentos y de los productos no alimentarios, y 1,3 millones de desplazados internos, resultado de la escalada en el conflicto y los enfrentamientos armados.