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Devolver la agricultura al puesto que se merece

Los pequeños campesinos de Pakistán reciben los medios para crecer

Photo: ©FAO/Asim Hafeez
Aventando trigo. Los precios del cereal permanecen altos, en especial en las zonas rurales.

9 de noviembre, Botay Wala - El alza de los precios de los alimentos hace muy difícil que los pequeños campesinos de Pakistán puedan vivir de la tierra. En un gran esfuerzo para mejorar su capacidad de producción, la Unión Europea (UE) junto a la FAO acaba de suministrar semillas y fertilizantes a más de 100 000 campesinos vulnerables en las áreas rurales de Pakistán.

Mohammad Shabaan, un campesino de 29 años de la aldea de Botay Wala, en la provincia paquistaní del Punjab, explica como sus ingresos y rendimientos han ido declinando durante los últimos años. El aumento de los gastos es uno de los motivos: hace dos años, 50 kilogramos de fertilizante costaban 700 rupias (el equivalente a 8,40 dólares EE.UU.). Hoy cuestan 2 200 rupias. "No puedo permitirme comprar el suficiente", indica Shabaan.

La producción de trigo en su parcela de un acre (0,40 hectáreas, ndr) ha caído de 1 600 a 1 200 kilogramos anuales, explica. El algodón, su cultivo comercial, le rinde ahora 16 000 rupias al año -unos 200 dólares EE.UU.- frente a las 24 000 rupias de hace dos años.

Se trata de una diferencia atroz. La aldea de Shabaan está situada justo en el corazón agrícola de Pakistán, el Punjab, importante región productora de trigo, arroz, cotón, al igual que frutas, como mangos y naranjas. Sin embargo, más de la mitad de los 8 500 habitantes de Botay Wala viven en la pobreza o la indigencia, según datos locales.

A principios de octubre, 300 aldeanos, todos ellos campesinos como Shabaan, con propiedades de dos acres o menos, recibieron semillas y fertilizantes, justo a tiempo para la temporada de siembra rabi, que en Pakistán comienza en noviembre. Figuraban entre los 97 500 pequeños agricultores de todo el país a los que la FAO proporcionó medios para cultivar dentro de una operación de 24 millones de euros financiada por el Mecanismo Alimentario de la Unión Europea (EUFF, por sus siglas en inglés), una respuesta de 1 000 millones de euros frente al aumento del hambre en el mundo.

Mantener a la familia


"Las áreas rurales han sufrido un doble impacto", explica Faizul Bari, que dirige la operación de la FAO. Los precios de alimentos, semillas y fertilizantes son más altos en el campo que en las ciudades, explica, mientras que la población rural tiene menos ingresos. Esta mezcla explosiva incrementa la presión en la capacidad de los pequeños campesinos para mantener sus medios de subsistencia, reflejando la transformación a largo plazo del campo en Pakistán, según Bari.

Para ilustrar la situación, Bari pone el ejemplo de su propia trayectoria vital. A principios de la década de 1960, cuando era niño, ocho acres de terreno agrícola y 140 cabezas de ganado -la granja de su padre en la Provincia Fronteriza del Noroeste (NWFP, por sus sigla en inglés)- mantenía a una familia de nueve personas. Tenía que ser así, ya que durante los seis meses del invierno, su aldea quedaba completamente aislada del mundo exterior.

Entonces, en la década de 1980, llegó la carretera, y con ella los suministros del exterior. La agricultura sufrió. "¿Para qué criar una vaca, si puedes comprar leche en el mercado?, se pregunta Bari. La carretera ofreció también a Bari y a sus hermanos la posibilidad de salir al exterior. Sus hermanos se hicieron funcionarios, mientras que el acabó dirigiendo los proyectos de la FAO.

Cuando su padre murió, ya no utilizaban la tierra para alimentarse. En vez de ello, se centraron en los cultivos comerciales, que requieren menos cuidados, como las manzanas. El cambio, según Bari, es que una tierra que antes alimentaba a nueve personas, ahora produce menos de 200 dólares anuales. ¿Y que hace uno si no es capaz de haber conseguido un empleo, al igual que Bari y sus hermanos?

Tiempo parcial


"Los campesinos han sido desangrados," explica Bari. "La FAO intenta ayudarles a recuperar el interés en la agricultura, y volverla a poner en su sitio". Las semillas y fertilizantes por si solos no son suficientes, indica. La FAO ofrece a los campesinos formación, así como apoyo para limitar las pérdidas post-cosecha y para mejorar los sistemas de riego y captación de agua.

En Botay Wala, Shabaan confirma que el alza de los precios de los insumos no es su única preocupación. Cita también el descenso de rendimientos debido a la falta de agua: se pierde mucha debido al mal estado de los canales de irrigación.

Sin embargo, puede considerarse entre los campesinos más afortunados en su aldea. Algunos de sus colegas se han desanimado tanto que han vendido sus tierras y son partidos hacia la ciudad en busca de ingresos. Por otro lado, Shabaan combina la agricultura con un trabajo a tiempo parcial en una compañía de producción de semillas. Mientras tanto, su cosecha de trigo aún cubre las necesidades de consumo familiar.

Y le gustaría que las cosas continúen así, sonríe. Recién casado, piensa que por ahora es mejor esperar un poco antes de que venga algún hijo.