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La FAO alerta del rápido deterioro de la seguridad alimentaria en Yemen

Más de 14 millones de personas necesitan ayuda urgente para sus medios de subsistencia

28 de enero de 2016, Saná -- Más de la mitad de la población total de Yemen –unos 14,4 millones de personas- padece inseguridad alimentaria, debido a que el conflicto en curso y las restricciones a las importaciones han reducido la disponibilidad de alimentos básicos y disparado los precios, alertó hoy la FAO.

El número de personas con inseguridad alimentaria ha aumentado en un 12 por ciento desde junio de 2015 (un 36 por ciento desde finales de 2014), según el Organismo de la ONU.

"La inseguridad alimentaria y la malnutrición están alcanzando un nivel muy crítico", advirtió Salah El Hajj Hassan, Representante de la FAO en Yemen, pidiendo apoyo urgente para ayudar a las familias a cultivar y proteger a su ganado, así como medidas para facilitar las importaciones de alimentos y de combustible, ambos muy necesarios.

"Las cifras son alarmantes", añadió Etienne Peterschmitt, Representante adjunto de la FAO y Jefe de Equipo de la respuesta de emergencia en Yemen, quien calificó la situación de "una crisis olvidada, con millones de personas que necesitan ayuda urgente de todo el país".

"En estas condiciones críticas –añadió-, es más importante que nunca ayudar a las familias a producir sus propios alimentos y reducir su dependencia de importaciones cada vez más escasas y costosas".

La escasez de combustible y las restricciones a las importaciones –de las que Yemen depende para obtener más del 90 por ciento de sus alimentos básicos- han reducido la disponibilidad de productos alimentarios y elevado los precios de alimentos y combustibles desde la escalada del conflicto en marzo de 2015.

Yemen depende en gran medida de estas importaciones, ya que sólo el 4 por ciento de las tierras del país son cultivables, y solamente una pequeña parte de ellas se utilizan actualmente para la producción de alimentos.

Cerca de 2,3 millones de personas se encuentran desplazadas internamente en Yemen, con un aumento de más del 400 por cien respecto a enero de 2015. Esto pone presión adicional sobre las comunidades de acogida, que ya deben arreglarse con recursos alimentarios limitados.

Impactos sobre los medios de vida

La producción agrícola, la cría de ganado y la pesca emplean al 50 por ciento de la fuerza laboral de Yemen y son las principales fuentes de sustento para dos terceras partes del país.

Pero la escasez de insumos vitales -como semillas y fertilizantes- han reducido gravemente la producción agrícola, con estimaciones que sugieren que el reciente conflicto ha causado pérdidas dramáticas en el sector de la agricultura.

La disminución de las oportunidades de ingresos y la disrupción de los mercados están agravando las inmensas necesidades que ya existían en Yemen antes del actual conflicto.

El apoyo a los medios de vida es fundamental para la población rural, que queda a menudo fuera del alcance de la ayuda humanitaria.

Agravando la difícil situación, Yemen fue alcanzado por dos ciclones en noviembre de 2015, que afectaron a los medios de subsistencia de los pescadores a lo largo de las costas del país.

Respuesta de la FAO a la crisis

Como reflejo de las crecientes necesidades, la FAO ha aumentado su llamamiento anual de financiación de años anteriores a 25 millones de dólares EEUU en 2016 para ayudar a las familias a producir alimentos e incrementar su resiliencia a través de diversas actividades.

Para cubrir las necesidades alimentarias inmediatas, la FAO trabaja con grupos locales de mujeres para apoyar la agricultura doméstica con la distribución de semillas, aperos y pollos que mejoran la nutrición familiar y permiten ingresos adicionales en el mercado.

Para los agricultores vulnerables que trabajan extensiones de tierra más grandes, la FAO proporcionará bombas de riego con energía solar con la ayuda de las Asociaciones de regantes, lo que permite a los campesinos a continuar la producción a pesar de la escasez de combustible que han hecho en muchos casos imposible utilizar bombas de diesel.

Yemen es uno de los países con mayor escasez de agua en el mundo, con menos de un 5 por ciento de la media mundial disponible por persona al año, por lo que el riego supone una cuestión clave para los agricultores. A través del proyecto de la cuenca de Sana'a, la FAO ayuda a los campesinos a aplicar prácticas agrícolas climáticamente inteligentes y mejorar así la productividad y gestión de los recursos hídricos.

Mantener el ganado sano y productivo es igualmente importante y por ello la FAO está trabajando con socios locales para sostener las campañas de vacunación y distribución de piensos para animales.

Por último, los pescadores que perdieron sus medios de subsistencia tras los recientes ciclones podrán volver a pescar en mares y ríos con la ayuda de nuevos aparejos.

"Al igual que todos los organismos de ayuda que operan en Yemen en este momento, estamos trabajando con severas limitaciones de movimientos y acceso a extensas zonas del país, así que tenemos que ser realistas sobre lo que podemos ofrecer", explicó Peterschmitt, quien añadió que los programas actuales alcanzarán a cerca de medio millón de personas.

"Pero estamos viendo –añadió- los efectos inmediatos que las pequeñas intervenciones tienen sobre las familias, como la cría doméstica de aves de corral y pequeños rumiantes,. Ahora pueden alimentarse y vender los excedentes para obtener ingresos. Aprovechamos todas las oportunidades para apoyar a las comunidades a continuar produciendo en circunstancias difíciles”.

Foto: ©AFP/Abdulnasser Seddek/ANADOLU AGENCY
Yemeníes caminan por un sendero transportando alimentos, después del embargo sobre los productos de primera necesidad en Taiz, Yemen, el 26 de diciembre de 2015

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