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Zika: el Director General asegura que la FAO está preparada para contribuir al esfuerzo internacional

Graziano da Silva subraya la necesidad de garantizar la inocuidad para las personas y proteger la cadena alimentaria

Foto: ©FAO/Simon Maina
Mosquitos en un laboratorio. La lucha contra la propagación del virus del zika requiere eliminar el agua estancada que sirve a los insectos para reproducirse

9 de febrero de 2016, Roma - Con el liderazgo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sistema de las Naciones Unidas está movilizándose para ofrecer una respuesta coordinada para minimizar la amenaza del virus del zika en los países afectados y reducir el riesgo de su propagación a nivel internacional.
 
“La FAO, con sus recursos y experiencia, está dispuesta a hacer lo que le corresponda frente a esta emergencia, que sigue evolucionando”, aseguró el Director General de la Organización, José Graziano da Silva, en un comunicado emitido hoy.
 
“El virus del zika se transmite a los seres humanos principalmente por los mosquitos Aedes y una medida fundamental para combatir la propagación de la enfermedad es intensificar el control de las poblaciones de mosquitos en las zonas afectadas y aquellas en riesgo”.
 
“Como organización líder de las Naciones Unidas para la sanidad animal y el control de plagas, la FAO puede ayudar a los países afectados con intervenciones específicas, al tiempo que garantiza que las personas y el medio ambiente no ven amenazada su salud ni se enfrentan a otros riesgos derivados del uso inadecuado de productos químicos potencialmente peligrosos”.
 
“Es probable que, al menos a corto plazo, veamos un fuerte aumento en el uso de insecticidas para rociar las poblaciones de mosquitos o tratar las aguas. Un conjunto de actuaciones posibles más inmediato y relativamente simple para combatir la propagación del virus del zika, es asegurarse que se eliminan las aguas estancadas que los mosquitos usan para reproducirse”.
 
Las comunidades afectadas deben ser alentadas y ayudadas para garantizar que los contenedores que utilizan los animales para beber se vacían y friegan semanalmente. Los estanques y otras zonas con agua estancada deben también ser drenadas y eliminadas.
 
La FAO insta con firmeza a que si es necesario un uso intensivo de insecticidas, es esencial que se haga con gran cuidado para garantizar la inocuidad para los seres humanos y para proteger la cadena alimentaria de cualquier contaminación. En este aspecto estamos en situación de proporcionar apoyo a los países y regiones afectadas para combatir la propagación del virus del zika.
 
La FAO, en un programa conjunto con la OMS, ha desarrollado una serie de recomendaciones sobre la gestión adecuada de insecticidas. Por ejemplo, es importante que se utilicen plaguicidas de alta calidad y se mezclen de acuerdo a las instrucciones del fabricante, para promover tanto la eficacia como la inocuidad.

El trabajo de la FAO en amenazas de origen animal sobre la agricultura y la salud debido al cambio climático, los ecosistemas agrícolas y las políticas de uso de la tierra, la alerta temprana de posibles situaciones de enfermedad, como lo que se hace con los socios sobre la Fiebre del Valle del Rift- una enfermedad también transmitida por los mosquitos en África - puede ser útil para prever y asegurar que los países cuentan con planes de preparación en América. A través de su trabajo en el seguimiento de los patrones del clima, FAO puede analizar los movimientos y cambios en los hábitats de los mosquitos vectores Aedes que pueden ser importantes en la mitigación y en la  prevención de la enfermedad.

El bagaje de la FAO en el control de enfermedades de los animales - como ha hecho con la peste bovina, la gripe aviar o la tripanosomiasis transmitida por la mosca tsé-tsé- puede ser beneficioso para los países de América Latina y el Caribe para hacer frente a este problema juntos.

Pero además del uso de insecticidas, hay otras maneras de combatir la propagación del virus del zika.
 
Una posible solución a largo plazo es la técnica del insecto estéril que se ha desarrollado en el Programa Conjunto FAO-OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura. Se trata de una forma de control de plagas que utiliza la radiación ionizante para esterilizar plagas de insectos machos, que son producidos en masa en instalaciones especiales de cría. Se ha utilizado con éxito en todo el mundo durante más de 50 años frente a diversas plagas de insectos agrícolas, como la mosca de la fruta, la mosca tsé-tsé, los gusanos barrenadores y las polillas. Esta técnica se está usando actualmente contra los mosquitos transmisores de enfermedades, como el portador de los virus del zika, chikungunya y dengue, con algunas experiencias pilotos ya completadas con éxito y otras que apuntan a resultados prometedores.
 
La FAO puede contribuir con estas y otras medidas. Por ejemplo nuestra vasta red de empleados sobre el terreno -que durante décadas han trabajado con comunidades y familias y han construido relaciones de confianza- pueden transmitir los mensajes adecuados sobre salud e inocuidad a las personas que más los necesitan.
 
“El costo humano de esta emergencia es potencialmente devastador y tenemos que trabajar en estrecha colaboración para garantizar que queda bajo control”.
 

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