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La industria pesquera: nuevas reglas de acceso al mercado y crisis económica

Los países en desarrollo se enfrentan a nuevas barreras para vender el pescado

Photo: ©FAO/Giulio Napolitano
45 millones de personas trabajan en la pesca y la acuicultura, en su mayor parte en los países en desarrollo
26 de abril de 2010, Roma/Buenos Aires - Hubo un tiempo en que tan sólo la gente que vivía en las costas podía disfrutar de los alimentos marinos, mientras que el pescado fresco estaba reservado a aquellos afortunados que vivían cerca de arroyos o lagos. Sin embargo, hoy en día ya hay pescado en todas partes. Y no sólo perca de agua dulce o salmón, sino también peces raros y exóticos de lugares lejanos: tilapia, dwai, mahi mahi o congrio dorado.

El pescado se ha globalizado. De hecho, es uno de los productos alimentarios más intensamente comercializado del mundo: un 37 por ciento de toda la producción pesquera -53 millones de toneladas- se comercia a nivel internacional. En 2008 las exportaciones de pescado alcanzaron 102.000 millones de dólares EE.UU.

El grueso del pescado comercializado se importa de los países en desarrollo -el 60% en términos de peso y el 80% en términos de valor. El 70% de todas las importaciones de pescado corresponde tan solo a Europa, Japón y Estados Unidos, en términos de valor. El valor total de todas las importaciones de pescado fue de 108.000 millones de dólares EE.UU. en 2008.

Este pescado procede en su mayoría de los países en desarrollo, origen del 50 por ciento de todas las importaciones de pescado de los países ricos (con un valor de 43.000 millones de dólares EE.UU.).

Para los países en desarrollo el comercio pesquero significa unos ingresos por ganancias netas de exportación que ascienden a 27.000 millones de dólares EE.UU. al año.

También significa puestos de trabajo: unos 45 millones de personas trabajan de forma directa, ya sea a tiempo completo o parcial, en la pesca y la acuicultura. Otros 6,5 millones de personas colaboran en el sector de forma ocasional. Considerando los empleos en las industrias de elaboración -principalmente mano de obra femenina- comercialización y servicios e incluyendo a los familiares de todas las personas empleadas, se estima que 500 millones de personas dependen del pescado para una parte o la totalidad de sus ingresos.

Sin embargo, llevar el pescado al mercado no siempre resulta fácil. Y según los informes elaborados para una reunión esta semana del Subcomité de la FAO sobre Comercio pesquero (26-29 abril, Buenos Aires), para los países en desarrollo está resultando cada vez más difícil.

Nuevos y viejos desafíos

A partir del 1 de enero de 2010, la Unión Europea -el mayor mercado de importación de pescado a nivel mundial-, exige que todas las importaciones de peces naturales vengan acompañadas de un certificado validado por las autoridades pesqueras del país del barco que originalmente los capturó. El objetivo es combatir un grave problema: la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR),. Pero, según la FAO, la aplicación de esta norma está generando nuevas trabas a los exportadores, a menudo difíciles de superar. Otros importantes mercados, preocupados por la pesca ilícita, están contemplando medidas similares.

Mientras tanto, un número creciente de minoristas se está comprometiendo a vender solamente peces que hayan sido certificados como procedentes de pesca sostenible. Un ejemplo es Trader Joe´s en los Estados Unidos. Para ello se está utilizando un abanico de sistemas de certificación gubernamentales y privados, subiendo así el listón para el cumplimiento de estos requisitos. .

Para los pequeños productores, adquirir los conocimientos técnicos, familiarizarse con las mejores prácticas, invertir en la actualización de las instalaciones y el equipamiento y aprender el trabajo administrativo y los procedimientos necesarios para satisfacer estos requisitos supone un desafío, especialmente cuando están intentando cumplir más de una norma.

Foro mundial único

Por todo ello, el Subcomité de la FAO sobre Comercio Pesquero desempeña un papel clave.

"Este organismo es un foro mundial único en el que los responsables de formular políticas de países importadores y exportadores, productores acuícolas, y países ribereños, de pabellón y los de mercado se unen para encontrar formas de crear un entorno favorable para que el sector se desarrolle, al tiempo que aborda exitosamente los desafíos que este desarrollo le presenta", afirmó Ichiro Nomura, Director General Adjunto de Pesca y Acuicultura de la FAO, en un discurso al comienzo de la reunión.

"El comercio sostenible de la pesca de captura salvaje y los productos del mar depende de una base renovable de recursos naturales que es gestionada de una forma sostenible y responsable. Los requisitos de acceso al mercado se pueden adecuar para crear incentivos para conseguir una pesca sostenible. Garantizar que estas medidas no crean barreras innecesarias y son racionales, transparentes y están basadas en criterios científicos, es un desafío para los encargados de formular políticas", añadió Nomura.

Desde que el Subcomité se creara en 1984, la reunión de Argentina es la primera que se celebra fuera de Europa y tiene como anfitrión a un país del G77. La sesión de este año está presidida por Ramiro Sánchez, Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina. 

Una gestión correcta

Según la FAO, en los países en desarrollo es esencial una buena gestión de la pesca si quieren seguir beneficiándose de ella a largo plazo.

El incremento de la demanda de pescado para abastecer a los mercados internacionales puede dar lugar en ocasiones a una presión pesquera excesiva, pudiendo provocar sobreexplotación y un uso despilfarrador de algunas poblaciones de peces.
 
El año pasado la FAO preparó un conjunto de Directrices para un comercio pesquero responsable, que incluyen las mejores prácticas y consejos técnicos sobre como maximizar la reducción de la pobreza, la seguridad alimentaria y los beneficios nutricionales del comercio pesquero al tiempo que se minimizan los aspectos negativos potenciales.

Impacto de la crisis económica

El comercio pesquero internacional creció durante la mayor parte de 2008, pero la crisis económica mundial provocó un descenso de las importaciones en casi todos los mercados en 2009. Las exportaciones de pescado aumentaron un 8,7 por ciento en 2008 hasta alcanzar los 102 000 millones de dólares EE.UU. Aún se están recibiendo datos de 2009, pero las estimaciones apuntan a un descenso de valores y volúmenes.

La UE es el mayor mercado de pescado importado. El valor de las importaciones de proveedores no europeos a los 27 países miembros de la UE alcanzó los 24 600 millones de dólares en 2008. Los datos de 2009 muestran una caída del 6 por ciento (del valor en euros).

En 2009, Japón fue el mayor país importador con 13 200 millones de dólares EE.UU., seguido de Estados Unidos con 13 100 millones de dólares.


Más información: Bajar una hoja de datos sobre el comercio pesquero mundial