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Para afrontar los elefantes e hipopótamos invasores

La FAO prueba unos instrumentos para reducir el conflicto entre la población rural y la fauna silvestre

Foto: ©FAO/Edgar Kaeslin
Tirar piedras a los elefantes podría alejarlos... pero más vale no probarlo
19 de julio de 2010, Roma - ¿Lo atacan los elefantes? No se preocupe, ahuyéntelos con un aerosol de pimienta. ¿Los leones, guepardos o las hienas manchadas están atacando a los animales de su granja? Podría poner un asno de guardia. ¿Los papiones que andan merodeando le causan molestias? Ofrézcales un sándwich de víbora.

Estas son algunas de las curiosas recomendaciones que ofrece el juego de instrumentos producido por la FAO para ayudar a resolver, prevenir y mitigar el problema cada vez más grande del conflicto entre los seres humanos y los animales salvajes. Y si bien estas medidas pueden suscitar una sonrisa, el problema que pretenden resolver no tiene nada de simpático.

Con un crecimiento demográfico mundial en torno a los 75 millones al año, las personas y los animales salvajes están cada vez más aglomerados, lo que incrementa el riesgo de conflicto entre ellos, así como las amenazas para la vida y los medios de subsistencia de las personas y para su salud por enfermedades de origen animal.

El cráneo de Taung

La competencia entre los seres humanos y los animales salvajes data del alba de la humanidad. Registros fósiles indican que los primeros homínidos fueron presa de animales con los que compartían los hábitats. El famoso cráneo de Taung, descubierto en Sudáfrica en 1924, pertenecía a un niño que, a decir de los científicos, fue asesinado por un águila hace dos millones de años.

"Pero ahora ‒afirma René Czudek, Oficial forestal y de ordenación de flora y fauna  silvestres, de la FAO‒ la situación puede agravarse, en particular en África." Se prevé que en los próximos 40 años se duplicará la población de este continente, donde están las reservas más abundantes de especies silvestres, para llegar a 2 000 millones de personas. Los africanos no sólo se aglomerarán más en las ciudades, sino que ellos y sus cultivos harán más presión sobre los territorios poblados por la fauna silvestre.

De esta manera, el juego de instrumentos de la FAO para mitigar los conflictos entre la población y los animales salvajes se ocupa en gran parte de la solución de problemas en África. Está concebido no sólo para ayudar a proteger a las personas, sus cultivos y su ganado de los animales sino, de igual importancia, a proteger de la gente a los animales. La FAO recomienda políticas, estrategias y medidas prácticas para que la convivencia cada vez más estrecha sea más segura para todos.

El problema principal

El Comité Técnico sobre la Naturaleza, de la Comunidad para el Desarrollo del África Austral, sostiene que los animales salvajes constituyen el problema principal para la población rural de África, tanto en lo que respecta a la seguridad personal como por los daños económicos que pueden producir.

No hay cifras mundiales sobre las pérdidas agrícolas pero, según Czudek, "para la familia perjudicada, la pérdida de una parcela de maíz por un saqueo de elefantes puede representar la pérdida de las reservas de alimentos para un año, la diferencia entre la autosuficiencia y la indigencia."

A los elefantes muchas veces les gusta alimentarse de los cultivos, sobre todo los de maíz y yuca. Se ha estimado que el costo anual de los ataques de los elefantes a los cultivos va de 60 USD (Uganda) a 510 USD (Camerún) por agricultor perjudicado.

Obviamente es más fácil decirlo que en verdad echar a un elefante macho adulto de un terreno, pero afortunadamente todos los elefantes tienen una grieta en su armadura que facilita esta tarea: detestan el picante.

Bombardero Mhiripiri

La especialidad del Bombardero Mhiripiri es aprovechar este talón de Aquiles. Se trata de una pistola de plástico que dispara bolas del tamaño de una pelota de ping pong rellenas de una solución de pimiento picante muy concentrada, que explota al chocar contra su blanco y hará correr al macho adulto en busca de reparo a más de 45 metros.

También da buenos resultados fabricar tabiques de pimiento picante con abono de elefante y pimienta molida, colocarlos en los límites de los terrenos en peligro y encenderlos. El humo denso y picante que se desprende aleja a los elefantes. También se pueden sembrar y cultivar terrenos de pimientos picantes, que no sólo sirven para obtener ingresos sino también para evitar que se acerquen los elefantes.

En efecto, el juego de instrumentos señala como estrategia general prevenir el conflicto mediante una planificación anticipada del uso de las tierras: garantizar, por ejemplo, que los cultivos se siembren donde los animales tengan menos acceso. Habría que establecer corredores para el tránsito de los animales silvestres de ida y vuelta a los abrevaderos y, cuando sea posible, evitar un contacto con la vegetación de las riberas y de los bordes de las montañas.

Cocodrilos del Nilo

Pero donde personas y animales comparten espacios no es posible eliminar por completo el peligro. Hoy parece que los depredadores más peligrosos para las personas son los grandes cocodrilos del Nilo, que llegan a pesar hasta 1 000 kg. Hay noticias de Zambia y Mozambique sobre la responsabilidad de estos saurios por el número más grande de muertes causadas por animales en esos países, con unas 300 muertes anuales estimadas solamente en Mozambique.

Con vallados resistentes se puede proteger de los cocodrilos en los abrevaderos. También cabe señalar que es menos probable que estos saurios ataquen a las personas o el ganado cuando las poblaciones de peces son abundantes, por lo cual evitar el exceso de pesca sería una forma de reducir el peligro.

Los hipopótamos que, como los elefantes, tienden a atacar los cultivos de noche, pueden desviarse echándoles una luz fuerte a los ojos. Pero los instrumentos de la FAO advierten que hay que tener cuidado porque son animales imprevisibles y pueden embestir en vez de escapar.

Asnos de guardia

Invertir en un perro de guardia permite que éste avise cuando se aproxima un depredador y lo mantenga alejado. En algunas partes de Kenya se usan asnos en vez de perros. Son temerarios y pueden ahuyentar incluso a carnívoros grandes con sus rebuznos, mordidas y patadas.

Contra los papiones, un instrumento para alejarlos es ofrecerles una víbora en una hogaza de pan. Es posible ahuyentar a los papiones que entran en las casas para robar alimentos poniendo una víbora, de preferencia viva, en una hogaza de pan ahuecada. Al agarrar el pan y encontrar dentro la serpiente, se asustan tanto que se cuidan mucho de no regresar.

Sin embargo, en general, la mejor forma de reducir los problemas que afrontan los seres humanos a causa de los animales silvestres, y viceversa, es informar a agricultores y aldeanos, así como a los encargados de elaborar las políticas, para que perciban a la fauna silvestre como un activo en vez de como a una amenaza que hay que eliminar. La conciencia y la capacitación para vivir mejor con los animales es fundamental

Pero es evidente que la gente sólo modificará sus actitudes muy arraigadas respecto a los animales, considerados una molestia o algo peor, si ellos y sus comunidades reciben alguna ventaja palpable de su convivencia, muchas veces peligrosa, con las poblaciones de animales.

Pagarles un porcentaje de los ingresos del turismo sería una opción, y otra sería pagarles  por los servicios ambientales que proporcionan. También habría que contemplar la compensación por daños a los cultivos, lesiones o pérdida de la vida.

Pérdida trágica

"Cualesquiera que sean las medidas específicas que se tomen, es importante que se introduzcan pronto y se ejecuten correctamente ‒explica Czudek‒. De otra manera se produciría una pérdida gradual de la fauna silvestre, como la conocemos en gran parte de África ¡lo que representaría una pérdida trágica para todos!"

El juego de instrumentos para tratar los conflictos entre la población y los animales silvestres, que está en experimentación en el África austral, se preparó en colaboración con el Centro de cooperación internacional en investigación agrícola para el desarrollo (CIRAD), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Programa de ordenación de áreas comunales para recursos indígenas (CAMPFIRE) y otros asociados.