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Ricino de América: un cultivo bioenergético para los pobres

La FAO y el FIDA estudian el potencial del desarrollo del ricino de América en la lucha contra la pobreza

Foto: ©FAO/Messemaker
Frutos del ricino de América en distintas etapas de su maduración

22 de julio de 2010, Roma - La producción de biodiesel con ricino de América, un cultivo energético, para producir biodiesel podría beneficiar a los agricultores pobres, en particular en las zonas semiáridas y alejadas de los países en desarrollo, según indica un informe de la FAO y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

Pero este informe destaca que el ricino de América sigue siendo, en esencia, una planta silvestre que necesita mejoramiento urgentemente, y que no es realista esperar que el ricino de América sustituya una parte considerable de las importaciones de petróleo en los países en desarrollo.

"Muchas de las inversiones y decisiones normativas para el fomento del ricino de América como oleaginosa se han producido sin una base científica suficiente ‒indica el informe‒. Para realizar el potencial verdadero de este cultivo es necesario separar lo que es real de lo que se dice y de las verdades a medias."

Un cultivo prometedor 

La Jatropha curcas L. se da razonablemente bien en zonas áridas en suelos degradados de utilidad marginal para la agricultura. Las raíces de los árboles del ricino de América, que son bajos, llegan hasta la humedad en las profundidades del suelo, y las raíces superficiales ayudan a aglutinarlo y pueden reducir la erosión.  

Las semillas de ricino de América se pueden convertir en un biodiesel menos contaminante que el de origen fósil a fin de ofrecer a las familias rurales pobres un combustible para producir luz y cocinar. Las tortas de semillas obtenidas como producto secundario de este proceso pueden tener valor como fertilizantes y piensos una vez detoxificadas. A diferencia de otros cultivos biocombustibles importantes, como el maíz, el ricino de América no se utiliza como alimento y se puede cultivar en tierras marginales y degradadas, donde no crecen los cultivos alimentarios.

En 2008 se sembró ricino de América en unas 900 000 hectáreas en todo el mundo, de las cuales 760 000 en Asia, 120 000 en África y 20 000 en América Latina. Se estima que para 2015 habrá cultivos de ricino de América en 12,8 millones de hectáreas. El país productor más grande de Asia será Indonesia; en África, los principales productores serán Ghana y Madagascar, y Brasil en América Latina.

El informe indica que el ricino de América tiene el mayor potencial en las zonas áridas y alejadas donde, debido al elevado precio de insumos como los fertilizantes y los costos del transporte, no es competitiva la producción de alimentos. Sin embargo, para obtener cosechas sostenidas en suelos degradados de las zonas áridas, se requieren insumos tales como agua y fertilizantes.

La producción de este cultivo permitiría obtener ingresos en particular a los pequeños agricultores, a los molinos de oleaginosas subcontratados y a los miembros de plantaciones comunitarias o a los trabajadores de las plantaciones privadas que lo producen.

La producción de ricino de América sería especialmente positiva para las mujeres ya que los molinos de motor que funcionan con combustible de este cultivo reducen su tediosa labor. Sustituir los combustibles tradicionales de biomasa con estufas para cocinar que funcionan con ricino de América también es más saludable, porque permite cocinar en un ambiente sin humo y las mujeres no tienen que gastar tiempo en la recolección de leña. Un uso menor de leña además reduce la presión sobre los recursos forestales.

"El ricino de América más adelante se convertiría en un cultivo muy productivo y podría obtenerse en suelos degradados o salinos en zonas de poca lluvia ‒se indica en el informe de la FAO y el FIDA‒. Sus productos secundarios podrían valorizarse como fertilizantes, piensos para el ganado o como materia básica para la obtención de biogás, y su aceite podría encontrar otros mercados, por ejemplo para la producción de jabones, plaguicidas y medicamentos, además de que este cultivo puede contribuir a invertir la degradación de las tierras."

Espacio para mejorar 

Pero el estudio de la FAO y el FIDA también hace hincapié en que debido al poco mejoramiento de que ha sido objeto esta planta, la productividad de sus semillas, la calidad de su aceite y su contenido oleaginoso son muy variables. La mayor parte del ricino de América que se cultiva hoy en día es tóxico, lo que no permite que las tortas de semillas se utilicen como piensos para el ganado, lo que además puede representar un peligro para la salud humana.

También se debería apoyar la investigación para obtener variedades mejores y no tóxicas de ricino de América, semillas de calidad y prácticas agronómicas mejoradas, incluida la agricultura de conservación y el manejo integrado de plagas y de los nutrientes, se indica en el informe.