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No se prevé una crisis alimentaria, pero los mercados necesitan mayor estabilidad

El Director General Adjunto de la FAO analiza la actual situación

Foto: ©FAO/Olivier Thuillier
La cosecha del cereal este año ha sido la tercera mayor registrada hasta la fecha
7 de septiembre de 2010, Roma - Los mercados de productos alimentarios básicos permanecerán volátiles durante los próximos años, por lo que la comunidad internacional necesitará desarrollar fórmulas adecuadas para afrontar esta situación, según afirmó hoy un alto responsable de la FAO.

Al responder a preguntas sobre las actuales turbulencias en los mercados alimentarios internacionales, el Director General Adjunto de la FAO a cargo del Departamento de Desarrollo Económico y Social, Hafez Ghanem, señaló que el G20 podría tomar la iniciativa para establecer medidas que garanticen una mayor estabilidad de los mercados a medio y largo plazo.

En una entrevista publicada hoy en el sitio en Internet de la FAO, Ghanem fue preguntado sobre si el mundo se enfrenta a una repetición de la crisis alimentaria mundial de 2007-2008. Su respuesta fue:

"Los indicadores de los mercados son sólidos y muy diferentes respecto a 2007-2008. A pesar del recorte en la producción de trigo en Rusia, la cosecha del cereal este año ha sido la tercera mayor registrada hasta la fecha, y las reservas son elevadas. Bajo estas condiciones, no creemos dirigirnos hacia una crisis alimentaria, pero seguiremos vigilando de cerca la situación."

"Con respecto a la situación general de la oferta y la demanda no hay motivo de preocupación. El panorama puede cambiar, no obstante, si se produce otro vaivén en el suministro, debido por ejemplo a la climatología adversa, o si las políticas gubernamentales llevan a un incremento de la ansiedad en los mercados, provocando una fiebre compradora."

P: ¿Entonces, lo que estamos presenciando ahora son turbulencias y volatilidad del mercado, pero no una crisis?

R. Como dije, no parece que nos encontremos con los elementos para una crisis. Pero en los años venideros veremos probablemente más turbulencias como las de ahora debido a que los mercados se harán más volátiles a medio plazo debido al menos a tres razones: a) la creciente importancia como productor cerealero de la región del Mar Negro, en donde los rendimientos varían mucho de una temporada a otra; b) el esperado incremento de los fenómenos climatológicos extremos relacionados con el cambio climático, y c) la cada vez mayor importancia de los actores no comerciales en los mercados de productos básicos.

¿Cual debería ser la respuesta de la comunidad internacional?

Dada la importancia de los mercados alimentarios en la lucha contra el hambre y para garantizar la estabilidad económica, la FAO considera que la comunidad internacional, quizás bajo el liderazgo del G20, debería comenzar a estudiar fórmulas para hacer frente a una mayor volatilidad. Aquí se incluiría el debate sobre una mejor regulación de los mercados, garantizando su mayor transparencia, y el establecimiento de un nivel adecuado en las reservas de emergencia. Necesitamos también encontrar formas de asegurar un comercio internacional fluido y eficaz de productos alimentarios.

¿Cual es el papel de la especulación en la actual turbulencia?

La situación que presenciamos actualmente no ha sido provocada por especuladores, sino por la sequía en Rusia. La especulación puede amplificar el impacto de los vaivenes reales, pero no puede crearlos. Los actores no comerciales aportan una liquidez muy necesaria a los mercados de productos alimentarios básicos, que es bienvenida.

Pero si cualquier intento de limitar su papel puede ser contraproducente, quizás deberíamos buscar fórmulas de hacer más estricto el mercado regulador en los mercados de futuros para limitar el impacto adverso de los especuladores, al tiempo que se mejora la transparencia de estos mercados.

¿Cómo ve la FAO la restricción de las exportaciones de trigo impuesta por Rusia hasta 2011?

Como regla general, debe evitarse la prohibición de las exportaciones, ya que provocan inestabilidad en los mercados. Hacen subir los precios de los alimentos en los países importadores pobres, al tiempo que perjudican a los productores en los países que imponen la restricción, ya que les impide beneficiarse de la subida de los precios a nivel internacional.

Si no hay crisis, ¿por qué la FAO ha decidido convocar una sesión de emergencia de su Grupo Intergubernamental sobre Cereales?

No se trata de una reunión de emergencia. El objetivo de este encuentro será presentar a los miembros del grupo la última evaluación sobre suministro y demanda. Se pedirá a los miembros que detallen la situación en sus países, en particular sobre las políticas que han puesto en práctica para hacer frente a las emergencia desde la crisis de 2007-2008.

En la situación presente, existe mucha incertidumbre sobre la evolución de la oferta y la demanda y las medidas que los diferentes países están tomando para limitar las fluctuaciones de precios. La cita servirá para reunir a los responsables de las políticas y los expertos y que puedan discutir frente a frente sobre la situación actual. Una mejor información significa mayor transparencia del mercado, y ello debería significar menor volatilidad. También se debatirá sobre qué deben hacer los países a medio plazo para mejorar su preparación para futuros episodios de volatilidad de los precios.

El Grupo Intergubernamental sobre Cereales y el existente sobre el Arroz se reunirán en Roma el próximo 24 de septiembre. Representan un foro intergubernamental de consulta e intercambio de las tendencias en la producción, consumo, comercio, reservas y precios del trigo y de los cereales secundarios, incluyendo una valoración regular de la situación cerealera a nivel mundial y las perspectivas a corto plazo. 

¿Qué deben hacer los países para fortalecer la seguridad alimentaria mundial?

Además de las cuestiones específicas que he mencionado anteriormente, la clave para la seguridad alimentaria a largo plazo se encuentra en invertir en el sector agrícola en los países en desarrollo, de forma que puedan producir los alimentos suplementarios necesarios para una población mundial que se espera supere los 9 000 millones de personas en 2050.