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La volatilidad de los precios amenaza a la seguridad alimentaria

Pero no hay indicios de una crisis alimentaria mundial

Photo: ©FAO/Gianluigi Guercia
La volatilidad de los precios amenaza a la seguridad alimentaria
24 de septiembre de 2010, Roma - Expertos procedentes de más de 75 países miembros de la FAO señalaron hoy que no existen indicios de que vaya a producirse una crisis alimentaria mundial de forma inminente, aunque no se puede ignorar esa amenaza. Por ello propusieron estudiar nuevas medidas para contener la volatilidad de los precios y minimizar sus riesgos.

Al concluir un encuentro especial de un día de duración en Roma, los expertos admitieron que las subidas inesperadas de los precios "son una grave amenaza para la seguridad alimentaría y recomendaron continuar trabajando para atajar sus causas más profundas.

Las recomendaciones, propuestas por los Grupos Intergubernamentales sobre cereales y arroz (IGGs, por sus siglas en inglés), coincidieron con la publicación de un informe por la FAO indicando que los precios internacionales del trigo se han elevado entre un 60-80 por ciento desde el pasado julio, mientras que el maíz subió en torno al 40 por ciento.

Equilibrio entre oferta y demanda

Durante la reunión se señaló que "el suministro y la demanda mundial de cereales se presentan suficientemente equilibrados", añadiendo que "las malas cosechas inesperadas en algunos de los principales países exportadores, seguidas de medidas políticas a nivel nacional y las maniobras especulativas, han sido los principales factores detrás de la escalada reciente de los precios mundiales y de la elevada volatilidad presente, más que las leyes del mercado global.

Entre las causas profundas de la volatilidad, los expertos señalaron "los vínculos cada vez mayores entre los mercados externos, en particular la "financialización" de los mercados de futuros. Entre otras causas se apuntó también a la información insuficiente sobre el suministro y la demanda de cultivos, la escasa transparencia de los mercados, los cambios inesperados provocados por las necesidades de seguridad alimentaria a nivel nacional, las compras generadas por el pánico y el acaparamiento.  

Enfoques alternativos

Los Grupos recomendaron por tanto "explorar enfoques alternativos para mitigar la volatilidad de los precios alimentarios", y "nuevos mecanismos para mejorar la transparencia y minimizar los riesgos asociados con las nuevas fuentes de volatilidad de los mercados".

Algunas de estas cuestiones serán tratadas en la próxima reunión del Comité sobre la Seguridad Alimentaria Mundial (CSA), que alberga la FAO.  

Otras propuestas del IGG incluyeron intensificar la recopilación y difusión de información por parte de la FAO. La reunión urgió a la creación de capacidad en áreas como el seguimiento de las intenciones de siembra, el desarrollo de cultivos, la información sobre mercados domésticos y las diferentes dimensiones del comportamiento de los mercados de futuros, incluyendo la participación de los agentes no comerciales.

Como conclusión, la reunión recordó que la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 2009, albergada por los países miembros de la FAO, acordó "abstenerse de tomar medidas contradictorias con las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que tengan efectos negativos sobre la seguridad alimentaria a nivel mundial, regional y nacional". Igualmente se expresó el apoyo hacia los países que han sufrido recientemente desastres naturales.  

Perspectivas de cosechas

Los datos sobre los incrementos más recientes de precios de cereales se incluyen en el informe trimestral de la FAO sobre las perspectivas de la oferta y demanda de cereales, Perspectivas de cosechas y situación alimentaria, publicado hoy.

La previsión para la producción mundial de cereales en 2010 se sitúa en 2 239 millones de toneladas, tan sólo un uno por ciento menor que el pasado año y la tercera mayor registrada hasta hoy. La reducción de la producción en los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) es el motivo principal de este descenso.

En contraste con los fuertes incrementos de los precios del trigo (del 60-80 por ciento) y el maíz (del 40 por ciento), el informe indicó que los precios del arroz subieron tan solo un 7 por ciento entre julio y septiembre. Pero incluso con estos niveles elevados, los precios del trigo seguían estando un tercio por debajo de sus niveles récord de 2008, según la FAO.  

Mayor coste de las importaciones

El informe destacó que la factura por importación de cereales para los 77 países más pobres del mundo, el grupo de los denominados Países de bajos ingresos y con déficit de alimentos (PBIDA), se preveía iba a incrementarse un 8 por ciento en 2009/10 hasta los 27 800 millones de dólares EE.UU. como resultado del alza de los precios internacionales.

Los más golpeados por el alza de los precios internacionales del trigo serán los países importadores en los que el trigo constituye un alimento básico, según el documento. Aquí se incluyen países de Oriente próximo y el Norte de África -en particular Egipto, el mayor importador a nivel mundial-, la CEI, Asia y Sudamérica. El impacto del alza de los precios a nivel internacional sobre los consumidores dependerá de las políticas aplicadas en cada país de forma individual.

No todos los países afectados

Según Perspectivas de cosechas y situación alimentaria, el alza de los precios en los últimos dos meses no ha sido generalizada, con precios que en algunos países han tenido fuertes subidas, pero han descendido en otros, en función de las condiciones locales.

Los precios del trigo y de la harina de trigo han experimentado ya fuertes subidas en julio y agosto en varios países PBIDA, incluyendo Afganistán (24 por ciento), Mongolia (23% ), Tayikistán (22% ), Bangladesh (21%), Kirguistán (19 %) y Pakistán (8 por ciento de media en la primera semana de septiembre)

En Latinoamérica, los precios de la harina de trigo permanecieron generalmente estables por el momento. En Mozambique, el incremento del 30 por ciento sobre el precio regulado del pan a principios de septiembre fue revocado por el gobierno tras producirse graves disturbios civiles.

África subsahariana 

En conjunto, se ha previsto un impacto menos inmediato del alza de los precios de exportación del trigo en África subsahariana, en donde el maíz y otras legumbres son el alimento básico. En África oriental y austral, los precios de los cereales bajaron como reflejo de las buenas cosechas en 2010, y se encontraban por debajo del nivel de precios de antes de la crisis. La principal excepción fue Sudán, en donde a pesar de los últimos descensos de precios, los del sorgo -el alimento básico- permanecían en niveles elevados.

En África occidental los precios bajaron igualmente a principios de septiembre, pero permanecieron particularmente altos en Níger y en algunas zonas del Chad. En Asia, la tendencia de los precios para el arroz (el alimento básico) era contrapuesta. En Bangladesh y Viet Nam los precios del arroz se incrementaron en agosto y principios de septiembre, pero bajaron en Filipinas, Tailandia y Sri Lanka.

En Centroamérica, los precios del principal alimento -el maíz- se incrementaron ligeramente en julio, pero permanecían por debajo del nivel alcanzado hace dos años.