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Finaliza la campaña contra una mortífera plaga del ganado

El fin de las actividades sobre el terreno crea el marco para la erradicación de la peste bovina

Foto: ©FAO/G. Bizzarri
La peste bovina ha tenido efectos devastadores en la agricultura desde hace milenios.
14 de octubre de 2010, Roma - Una ambiciosa campaña a nivel mundial que ha llevado a la peste bovina -una mortífera plaga del ganado- al borde de la extinción, está poniendo fin a sus actividades sobre el terreno, allanando el camino para la erradicación oficial de la enfermedad.

Será la primera vez en la historia que la humanidad tiene éxito a la hora de eliminar una enfermedad animal en el medio natural y tan solo la segunda -la primera fue la viruela, en 1980-, en que gracias al esfuerzo humano logra acabar con una enfermedad.

La peste bovina no afecta a los humanos directamente, pero su capacidad de causar pérdidas enormes y de forma rápida entre el ganado bovino y otros animales ungulados ha tenido efectos devastadores en la agricultura desde hace milenios, con su secuela de hambre y devastación económica.

"El control y eliminación de la peste bovina ha sido una prioridad para la Organización desde sus inicios en su objetivo de derrotar al hambre y fortalecer la seguridad alimentaria a nivel mundial", aseguró el Director General de la FAO, Jacques Diouf, en el momento en que ministros, expertos en sanidad animal y asociados se reúnen en Roma (del 13 al 14 de octubre) en un Simposio Mundial para la Erradicación de la Peste Bovina.

El encuentro se puso en marcha mientras los representantes de muchos de los 193 países miembros de la FAO se preparan para tomar parte en las celebraciones del Día Mundial de la Alimentación, el próximo 15 de octubre y cuyo tema este año es "Unidos contra el hambre".

"La peste bovina ha afectado a África, Asia y Europa desde hace siglos y provocado hambrunas generalizadas y matado a millones de animales domésticos y fauna silvestre. En la década de 1880, la peste bovina provocó la pérdida de hasta un millón de cabezas de ganado vacuno en la región europea de Rusia y en Europa central.

Cuando llegó a África en el Siglo XIX, diezmó a millones de cabezas de ganado y animales silvestres, y desató una hambruna generalizada. Se calcula que solamente como resultado de aquella pandemia, falleció de inanición un tercio de la población de Etiopía. El último brote conocido de peste bovina tuvo lugar en 2001 en Kenia. 

Para mediados de 2011 se espera un anuncio conjunto sobre la erradicación de la peste bovina a nivel mundial por parte de la FAO y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), tras el examen por este último organismo de los informes oficiales finales sobre la situación de la enfermedad en una serie de países.

"Confiamos que la Asamblea Mundial de delegados de la OIE reconozca oficialmente a todos los países que están pendientes como libres de la enfermedad en mayo de 2011, dando por concluidas en esa fecha las actividades señaladas por la OIE para la erradicación de la peste bovina. El programa de la OIE se lanzó en 1989 y ha resultado de una enorme fiabilidad para evaluar la presencia o ausencia del virus en todos los países del mundo. Podrá servir en iniciativas futuras para erradicar otras enfermedades animales", declaró el Director General de la OIE, Bernard Vallat.

Los participantes en el simposio sobre la erradicación de la peste bovina debatieron las lecciones aprendidas en el esfuerzo internacional para erradicar la enfermedad, cómo aplicar lo aprendido para erradicar otras enfermedades y examinar las tareas pendientes previas y posteriores a una declaración final de erradicación.

Esfuerzo mundial

La FAO ha liderado y coordinado el esfuerzo a nivel mundial para estudiar las pautas y naturaleza de la peste bovina, ayudar a los campesinos y los servicios veterinarios a reconocer y combatir la enfermedad, desarrollar e implementar campañas de vacunación, y finalmente erradicar la enfermedad, en el marco de las directrices señaladas por la OIE.

Este esfuerzo ha implicado a una amplia alianza de socios a nivel internacional, entre ellos la OIE, la Agencia Internacional de Energía Atómica ((AIEA) y los donantes, unidos recientemente bajo el Programa mundial de erradicación de la peste bovina (PMEPB).

El PMEPB se lanzó en 1994 como un mecanismo de coordinación mundial que permitiera a la comunidad internacional llevar a cabo conjuntamente la lucha contra la peste bovina de forma sistemática y completa. Fue el empujón decisivo y final tras una campaña de décadas de investigación científica, vigilancia y vacunación de animales sobre el terreno.

"El éxito extraordinario de este programa no habría sido posible sin la determinación y el compromiso coordinados de los gobiernos de todos los países afectados y expuestos a la enfermedad, sin la Oficina Interafricana de Recursos Animales de la Unión Africana y las organizaciones responsables en Asia y Europa y sin los donantes comprometidos en este esfuerzo", destacó el Director General de la FAO, Jacques Diouf.

Se agradeció de forma especial la aportación de Unión Europea y otros donantes de relieve, así como la dedicación de muchos profesionales en investigación y los organismos de desarrollo bilaterales y multilaterales.

"Juntos hemos derrotado a la peste bovina. Juntos somos más fuertes. Juntos derrotaremos al hambre", concluyó Diouf.

Rastro de devastación

Causada por un virus y propagada por contacto y a través de materiales contaminados, la peste bovina ha acabado con millones de vacas, búfalos, yaks y sus parientes silvestres, con tasas de mortalidad que en casos extremos se acercan al cien por cien.

Muchos siglos después de hacer su aparición en Asia y en Europa, la peste bovina alcanzó su punto álgido en la década de 1920. En ese momento, la huella de la enfermedad se extendía desde Escandinavia hasta el Cabo de Buena Esperanza y desde la costa atlántica de África hasta el archipiélago de Filipinas, detectándose sendos brotes en Brasil y en Australia.

A principios de la década de 1980, la enfermedad todavía destruía rebaños en todo el mundo, provocando devastadoras epidemias en Asia meridional, Oriente medio y África. Las pérdidas en Nigeria en esa década alcanzaron los 2 000 millones de dólares EE.UU. Un brote en 1994 en el norte de Pakistán aniquiló a más de 50.000 vacas y búfalos antes de poder ser controlado con la ayuda de la FAO y sus asociados.