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Vías para que la agricultura pueda ser más resistente al cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero

Agricultura “climáticamente inteligente”: políticas, prácticas y financiación para la seguridad alimentaria, adaptación y mitigación describe una serie de técnicas, prácticas y proyectos que ya están siendo utilizados por agricultores y productores alimentarios para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, adaptarse al cambio climático y reducir la vulnerabilidad.

Mejor gestión de la tierra y los nutrientes
Emplear prácticas que incrementen el uso o reutilización de nutrientes orgánicos es fundamental. Reducen la necesidad de fertilizantes inorgánicos que, debido a su coste y acceso, suelen quedar lejos del alcance de los pequeños agricultores. Además, la producción y el transporte de fertilizantes inorgánicos contribuyen a las emisiones de GEI.

Mejorar el uso del agua
Mejorar la captación y retención de agua así como la eficiencia de su utilización en sistemas de riego es crucial para aumentar la producción y abordar la irregularidad de los regímenes de lluvias. En los países en desarrollo, se practica el riego en un 20 por ciento de las tierras agrícolas, pero puede generar rendimientos un 130 por ciento mayores que la agricultura de secano.

Fortalecer el control de plagas y enfermedades
El cambio climático está alterando la distribución, incidencia e intensidad de las plagas y enfermedades de animales y plantas y de las especies invasoras. La reciente emergencia en diversas zonas con cepas agresivas de roya amarilla de cereales adaptada a elevadas temperaturas es una buena muestra de los riesgos derivados de la adaptación patógena al cambio climático.

Fomentar ecosistemas saludables
Una buena gestión de los ecosistemas contribuirá a que los sistemas de producción alimentaria sean más robustos y resistentes. Los servicios ecosistémicos que benefician a la agricultura incluyen: control de plagas y enfermedades, descomposición de residuos, regulación de los ciclos de nutrientes, retención de tierra y agua, y polinización de cultivos.

Buena gestión de los recursos genéticos
La conservación de los recursos genéticos y de las razas animales y sus parientes silvestres es fundamental para desarrollar resistencia a fenómenos adversos, mejorar la eficiencia del uso de los recursos, acortar los ciclos productivos, generar mayores rendimientos e incrementar el contenido nutricional por superficie de terreno. Resulta esencial generar variedades y razas que se adapten a los ecosistemas y a las necesidades de los agricultores.

Reducir la producción de metano en el cultivo de arroz
Algunos cambios relativamente sencillos en las técnicas de cultivo de arroz pueden reducir las emisiones de metano, uno de los gases de efecto invernadero más perjudiciales.

Producción ganadera y eficiencia
Las mejoras en la alimentación y nutrición, la genética y reproducción, los patrones de pastoreo y el uso de la tierra pueden incrementar la producción ganadera y reducir las emisiones de GEI del sector. Frenar la degradación de los pastizales mediante una mejor ordenación del pastoreo puede beneficiar a la producción ganadera y capturar cantidades significativas de carbono.

Mejorar las cadenas productivas
A medida que las cadenas productivas se hacen más largas y complejas, resulta necesario mejorar la eficiencia operacional del procesado, envasado, almacenamiento y transporte para garantizar un mayor tiempo de conservación y una menor huella de carbono.