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Legendario velocista olímpico Carl Lewis vuelve a correr por los bosques de Haití

Árboles están en el epicentro de la reconstrucción de la nación golpeada por el terremoto

Foto: ©FAO/Thony Belizaire
Carl Lewis planta un árbol en Haiti.

14 de junio de 2011, Port-Au-Prince/Haití - El Embajador de Buena Voluntad de la FAO y leyenda olímpica Carl Lewis terminó hoy una visita de dos días a Haití donde conoció personalmente los esfuerzos de reforestación que se llevan a cabo para proteger al país de inundaciones y deslizamientos de tierra, al comienzo de la temporada de huracanes.

La visita de Lewis se realiza en el marco de las celebraciones del Año Internacional de los Bosques que incluyó una visita similar a la vecina República Dominicana.

Árboles en el epicentro

Lewis viajó a Legoane, cerca del epicentro del terremoto ocurrido en 2010, el cual mató a cerca de un cuarto de millón de personas. Ahí vio por si mismo las montañas desnudas de árboles y visitó una escuela que forma parte del proyecto Árboles Frutales para Haití, parte de un programa más amplio de la FAO de reforestación y fortalecimiento de las cuencas de aguas en la región.

Además de sufrir enormes daños debido al terremoto, Legoane es una víctima frecuente de las muchas veces mortales temporadas de huracanes en Haití.

El nueve veces ganador de la medalla de oro olímpica visitó un vivero de árboles en el recinto de un colegio que fue destruido por el terremoto. Además de recibir los retoños, a los niños se les enseña a plantarlos, estimulando su valoración de los árboles al hacerlos personalmente responsables de uno de ellos.

"Educar a los niños es un primer paso muy importante para evitar la degradación del ambiente, uno de los problemas más serios que enfrenta Haití", señaló Lewis.

"Lo que la FAO está haciendo es tremendo y me vuelve optimista ver que los haitianos se están dando cuenta de que deben cuidar su tierra. Los árboles están en el epicentro del renacimiento de Haití". 

Se necesitan 222 millones de árboles

Los expertos en bosques de la FAO estiman que si se siembran 22 árboles por cada haitiano, un total de 222 millones de árboles, se podría alcanzar la meta del recién electo Presidente Michel Martelly que busca reforestar el 8 % de la superficie de Haití, en los próximos cinco años.

Actualmente, Haití tiene sólo un 2 % de cobertura forestal, una de las peores tasas a nivel mundial, la principal razón que explica el torrente de deslizamientos de barro e inundaciones que han cobrado la vida de miles de personas en los últimos 8 años. Al menos 25 personas murieron debido a inundaciones súbitas y deslizamientos de tierra solamente la semana pasada, la primera de la temporada de huracanes.

Encuentro presidencial

Durante su viaje, Lewis se reunió con el presidente electo Michel Martelly, encuentro en el que discutieron la reforestación, una prioridad del nuevo gobierno. Lewis aceptó la invitación de Martelly de regresar a Haití y apoyar al presidente en sus esfuerzos por elevar el nivel de conciencia en la población sobre la importancia de la reforestación.

"Los árboles no sólo sirven para fijar la tierra y evitar deslizamiento, también son cruciales para el abastecimiento de agua, son una fuente de ingresos, desde el café hasta la madera, y son claves para restaurar la fertilidad de las tierras degradadas", señaló el Representante de la FAO en Haití, Ari Toubo Ibrahim.

Haití es un importador neto de arroz, y los altos precios de los alimentos dificultan el acceso de la población a este alimento fundamental.

Tasas de malnutrición demasiado altas

24 % de los haitianos experimentan malnutrición crónica- 9 % sufren malnutrición aguda, lo que significa que están enfermos debido al hambre. Cerca de un cuarto de todos los niños sufren de crecimiento insuficiente como producto de no recibir suficientes alimentos.

"Los haitianos también deben aumentar su consumo de otros alimentos claves como el camote y los plátanos, para mejorar su nutrición", señaló Ibrahim.

Lewis también visitó un proyecto de la FAO de jardines de vegetales en el campamento La Corail para damnificados, producto del devastador terremoto del año pasado, y escuchó cómo las personas ahí han aprendido a cosechar sus propios alimentos de manera segura para evitar el cholera, una enfermedad que también se ha cobrado miles de víctimas.