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Madre, ama de casa y campesina

La FAO y la UE ayudan a los más vulnerables en el norte de Togo a reiniciar la agricultura

Foto: ©FAO
Cuando nace el bebé, las mujeres lo llevan a la espalda para seguir trabajando

3 de agosto de 2011, Nansongue - Las mujeres embarazadas y lactantes figuran entre las más afectadas por las adversidades climatológicas y el alza de los precios alimentarios en Togo. Entre sus operaciones financiadas por la UE, la FAO ha prestado especial atención a sus necesidades.

A pesar de su embarazo, Lengue Kombate continúa trabajando en su huerto. Después de todo, es la temporada de la recolección en el norte de Togo. Lengue ya ha cosechado los tomates, cebollas y gombos. Tan sólo quedan los pimientos verdes.

Ha sido un buen año según Jean, su marido. Para su familia, que vive de la tierra y de unas pocas cabezas de ganado y aves de corral, eso significa que tienen suficiente para alimentar a los niños. Jean todavía recuerda el año 2007. Las inundaciones destruyeron sus cultivos y tuvo que utilizar sus ahorros para comprar alimentos.

Las inundaciones de 2007 no solamente destruyeron los cultivos, asegura Robert Gbengbernabe de RAFIA, uno de los socios de la FAO en el norte de Togo. La fuerza del agua se llevo también por delante casas y provocó la pérdida del ganado y de vidas humanas.

Para mucha gente en la región septentrional de la Savannah, en Togo -en donde la mayoría de la población vive con menos de un dólar EEUU al día y depende en gran medida de la agricultura-, se trató de un grave desastre.

Ayudar a los campesinos a volver a empezar

Pero hubo más: las malas cosechas crearon escasez en los mercados, provocando un alza en los precios. El coste del maíz casi se triplicó, explica Robert.

En ocasiones -incluso utilizando el dinero ahorrado como hizo Jean- no era posible obtener alimentos, porque no había nada que comprar. Para sobrevivir, la gente comía solamente una vez al día, y comenzaron incluso a comerse las semillas que habían apartado para sembrar en la temporada siguiente.

Debido a la magnitud de la catástrofe, el gobierno lanzó iniciativas de emergencia con la colaboración de organizaciones internacionales como la FAO "ya que los campesinos necesitaban ayuda para reiniciar la producción", explica Gbengbernabe.

En 2009, menos de un año después de que los precios alcanzaran en Togo niveles récord, la Unión Europea (UE) aportó 2,5 millones de euros del Mecanismo Alimentario -la respuesta de Europa a nivel mundial para hacer frente al alza de los precios de los alimentos- a través de la FAO para la rehabilitación de la agricultura en Togo.

En la región de Savannah, la FAO trabajó con RAFIA, distribuyendo a más de 3 200 campesinos semillas y fertilizantes para producir cultivos básicos, como maíz, sorgo y arroz.

Mucho por hacer

Se realizó un esfuerzo especial en apoyo de los grupos más vulnerables, incluyendo las mujeres embarazadas y lactantes. RAFIA ayudó a 500 de ellas a cultivar hortalizas durante la temporada de carestía, suministrando semillas y formación con el objetivo de mejorar su nivel de nutrición y ofrecerles un medio para obtener ingresos a través de su venta.

"En Togo, una mujer es capaz de organizarse como madre, ama de casa y campesina", explica Robert. Las mujeres trabajan hasta el día del parto. Y cuando nace el bebé, lo llevan a la espalda o lo ponen bajo un árbol con alguien que lo vigile.

Está previsto que Lengue de a luz en agosto. Va a ser duro, admite, pero hay mucho por hacer. Ya ha comenzado a vender la cosecha. Con un bidón de 125 kg de tomates se obtienen 10,000 francos CFA (15 euros). Un buen precio, según ella.

La mitad de los ingresos se dedicarán a comprar semillas y fertilizantes para la temporada de siembra que está a punto de comenzar. Con la otra mitad, Lengue quiere adquirir mijo rojo para producir tchakpalo, la cerveza local. Pretende venderla, utilizando los beneficios para alimentar a sus hijos y pagar las tasas escolares. Si fuera posible, le gustaría conseguir otra cabra para su familia.