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Cuenca del Lago Chad: hambre, pobreza y ausencia de desarrollo rural en la raíz de la crisis

El Director General de la FAO pide inversiones vitales en la agricultura y para hacer frente al cambio climático

11 de abril de 2017, Roma – La crisis que afecta a la cuenca del lago Chad tiene sus raíces en décadas de abandono, ausencia de desarrollo rural y en el impacto del cambio climático, y la única manera de garantizar una solución duradera es abordar estos retos, además de incluir inversiones en agricultura sostenible, aseguró hoy el Director General de la FAO, José Graziano da Silva.
 
“No se trata solamente de una crisis humanitaria, sino también ecológica”, añadió en una conferencia de prensa en Roma sobre la visita que realizó la semana pasada a algunas de las zonas más afectadas por la crisis en el Chad y el noreste de Nigeria.
 
“Este conflicto no puede resolverse sólo con las armas. Se trata de una guerra contra el hambre y la pobreza en las zonas rurales de la cuenca del Lago Chad”, subrayó Graziano da Silva.
 
La paz es un “requisito previo” para resolver la crisis en la región, pero esto no es suficiente, según el Director General de la FAO. “La agricultura, incluyendo la ganadería y la pesca –añadió- no pueden ser vistas como una cuestión secundaria. Son lo que produce alimentos y la base de los medios de subsistencia de cerca del 90 por ciento de la población de la región”.
 
Unos 7 millones de personas corren el riesgo de padecer hambre severa en la cuenca del lago Chad, que abarca partes de Camerún, Chad, Níger y noreste de Nigeria. En esta última zona, cerca de 50 000 personas están amenazadas por la hambruna.
 
Si bien los combates y la violencia han causado gran parte del sufrimiento, las consecuencias de la degradación ambiental y el cambio climático -incluidas las repetidas sequías-, están agravando la situación, recordó el Director General de la FAO.
 
Señaló cómo, desde 1963, el Lago Chad ha perdido cerca del 90 por ciento de su masa de agua, con consecuencias devastadoras para la seguridad alimentaria y los medios de vida de las personas que dependen de la pesca y las actividades agrícolas de riego. Y mientras el volumen del lago se ha ido reduciendo, la población ha crecido, incluyendo a millones de personas desplazadas de las zonas más afectadas por el conflicto.
 
Necesaria ayuda alimentaria urgente 
 
La FAO, junto con sus asociados -entre ellos distintos organismos de la ONU-, ha pedido ayuda urgente a la comunidad internacional: una combinación de ayuda alimentaria inmediata y apoyo a la producción de alimentos, como única manera de frenar el hambre en la región.
 
Graziano da Silva reiteró el llamamiento que hizo la semana pasada durante su visita a Maiduguri, en el noreste de Nigeria: si los campesinos pierden la próxima temporada de siembra -entre mayo y junio- no verán cosechas considerables hasta 2018. Si no se restablece la producción de alimentos, se generalizará el hambre severa y se prolongará la dependencia de la ayuda externa en el futuro.
 
Durante su recorrido por la región, que incluyó a la capital de Chad, N'Djamena, Graziano da Silva presentó también públicamente la Estrategia de respuesta de la FAO (2017-2019) para la crisis de la Cuenca del Lago Chad.
 
Las principales actividades incluyen la distribución de semillas de cereales, piensos para animales y las transferencias de dinero en efectivo y atención veterinaria. Esto permitirá a los agricultores desplazados y a los repatriados voluntarios obtener una cosecha sustancial y reponer sus reservas de alimentos, y prevenir las pérdidas de animales entre los pastores vulnerables.
 
Sin embargo, existe un grave déficit en la ayuda internacional para satisfacer las demandas de la próxima temporada de siembra. De los 62 millones de dólares EEUU solicitados en el marco del Plan de Respuesta Humanitaria de 2017 para Nigeria, la FAO tan sólo ha recibido hasta ahora 12,5 millones de dólares.
 
Invertir a largo plazo en la agricultura y el desarrollo rural en África
 
El Director General de la FAO advirtió que la situación en la cuenca del Lago Chad refleja de muchas maneras las amenazas que sufren otros países de África, donde una combinación de tensiones étnicas o religiosas alimentadas por la pobreza rural y el desempleo, -que afecta en especial a la gente joven- pueden degenerar en crisis a gran escala.
 
La clave para abordar estos desafíos estriba en promover y apoyar prácticas de agricultura sostenible a largo plazo, que puedan ayudar a las población de las zonas rurales a adaptarse al cambio climático y a la creciente escasez de muchos recursos naturales, como son el agua y los bosques.
 
Para ello, se necesitan más inversiones en agricultura, subrayó Graziano da Silva, citando el ejemplo de Etiopía, donde el apoyo gubernamental al sector agrícola ha ayudado a suavizar el impacto de la sequía vinculada a El Niño.
 
En la región de la cuenca del Lago Chad, la FAO trabaja con agricultores y desplazados internos para ayudarles a producir alimentos y vender sus excedentes en los mercados. Esto incluye la distribución de cupones en efectivo, que ayudan a estimular los mercados para los productos agrícolas.
 
Además, la FAO, junto con sus asociados, está estudiando la posibilidad de introducir técnicas de riego que ayuden a ahorrar agua, e igualmente ayudar a capacitar a los agricultores en el uso de estas técnicas.

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