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Evaluar el potencial de la agricultura para mitigar el cambio climático

Noruega y Alemania apoyan el trabajo de la FAO para mejorar la medición de las emisiones de gases de efecto invernadero

Foto: ©FAO/Munir Uz Zaman
Arrozal en el delta meridional de Bangladesh. Las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura varían entre los diversos sistemas agrícolas
15 de febrero de 2011, Roma – Los gobiernos de Noruega y Alemania se han comprometido a donar un total de 5 millones de dólares EE.UU. en apoyo de un programa de la FAO para mejorar la información a nivel mundial sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura y evaluar de forma más precisa el potencial del sector agrícola para mitigar el calentamiento global.

La mejor información obtenida a través el Proyecto para la mitigación del cambio climático en la agricultura (MICCA, por sus siglas en inglés) estará disponible a través de una base mundial de datos en Internet que no sólo incluya las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la agricultura, sino que también identifique las mejores oportunidades para mitigar el calentamiento global a través de prácticas agrícolas mejoradas.

“Las diferencias de datos en las evaluaciones existentes, así como las lagunas de información, suponen un verdadero problema a la hora de aprovechar el máximo el importante potencial del sector agrícola para secuestrar el carbono de la atmósfera”, indicó Marja-Liisa Tapio-Bistrom, coordinadora del programa MICCA de la FAO.

Contar con acceso a una mejor información dará a los gobiernos, responsables de la planificación del desarrollo, agricultores y agronegocios una herramienta que pueden utilizar para acceder a la financiación internacional para los proyectos de mitigación y diseñar y ejecutar políticas, programas y prácticas destinadas a reducir las emisiones de GEI de la agricultura e incrementar la cantidad de carbono secuestrado en las explotaciones agrícolas.

“Las practicas agrícolas inteligentes con el clima pueden incrementar la productividad y mejorar la capacidad de resistencia frente a la meteorología y pautas climáticas cambiantes, al tiempo que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. (Para más información sobre la agricultura climáticamente inteligente, haga clic aquí.)

Información adecuada para políticas adecuadas

"Estamos muy agradecidos a los gobiernos de Noruega y Alemania para apoyar esta labor”, aseguró Alexander Mueller, Director General Adjunto de la FAO para Recursos naturales.

“La información que estamos tratando de reunir, trabajando juntos, es fundamental en el esfuerzo de cambiar la producción alimentaria al modelo inteligente con el clima. Cuanta más información tengamos sobre las emisiones de sistemas agrícolas específicos, más efectivas serán las políticas que los países puedan poner en práctica para impulsar esta transición”, añadió Mueller.  

La contribución de Noruega al proyecto suma un total de cerca de 3 millones de dólares EE.UU, mientras que la de Alemania es de 2 millones.  

Aprovechar las oportunidades

La agricultura supone cerca del 14 por ciento de todas las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, lo que supone 6,8 gigatoneladas de carbono equivalente.

Al mismo tiempo, el sector tiene una gran potencial para reducir sus emisiones de GEI y secuestrar grandes cantidades de carbono de la atmósfera.

El Panel intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC, por sus siglas en inglés) considera que el secuestro de carbono en el suelo –a través de una mejor gestión de las tierras agrícolas y  los pastizales, así como de la recuperación de tierras degradadas– ofrece el mayor potencial en la agricultura para la mitigación del cambio climático.

Implementar las políticas, prácticas y proyectos para reducir las emisiones de GEI en la agricultura puede hacerse a un coste muy reducido o sin coste alguno por parte de los campesinos del tercer mundo, según la FAO. En algunos casos podría incluso aumentar su productividad, al tiempo que se hacen menos vulnerables a los impactos asociados al cambio climático, con lo que se refuerza la seguridad alimentaria mundial.