FAO.org

Home > Sala stampa > News Article
Questo articolo non è disponibile in italiano.

Cliccare qui per chiudere il messaggio.

Reducir la pobreza produciendo alimentos y combustible

Un nuevo estudio de la FAO muestra las ventajas para los campesinos pobres de los sistemas integrados

Foto: ©FAO/Florita Botts
Un campesino utiliza el estiércol líquido obtenido del biogás en un arrozal de la provincia de Sichuan, en China
17 de febrero de 2011, Roma - Producir al mismo tiempo alimentos y energía puede ser una de las mejores fórmulas para impulsar la seguridad alimentaria y energética de los países, reduciendo de forma simultánea la pobreza, según un nuevo estudio de la FAO publicado hoy.

El estudio Making Integrated Food-Energy Systems Work for People and Climate - An Overview (Hacer que los sistemas integrados de alimentos y energía trabajen a favor de la gente y el clima. Una visión general), se vale de ejemplos específicos en África, Asia y Latinoamérica, así como en algunos países desarrollados, para mostrar como superar las limitaciones e integrar de forma exitosa la producción de cultivos alimentarios y de los destinados a la producción de biocombustible.

Beneficios para los pequeños campesinos

"Los sistemas agrícolas que combinan cultivos alimentarios y energéticos (IFES) presentan numerosos beneficios para las comunidades rurales pobres", aseguró Alexander Müller, Director General Adjunto de la FAO para Recursos Naturales.

"Por ejemplo -añadió-, los campesinos pobres pueden utilizar los sobrantes de los cultivos de arroz para producir bioenergía, o en un sistema agroforestal, aprovechar para cocinar los desechos de árboles de los que obtienen frutas, cocos o café". Müller señaló que otros ejemplos de sistemas integrados utilizan los subproductos de la ganadería para la producción de biogás.

"Con estos sistemas integrados los agricultores pueden ahorrar dinero, ya que no tienen que comprar costosos combustibles fósiles, ni fertilizantes químicos si utilizan el estiércol líquido procedente de la producción de biogás. Pueden así utilizar el dinero ahorrado para comprar los insumos necesarios para incrementar la productividad agrícola, como semillas adaptadas a las cambiantes condiciones climáticas: un factor importante debido a que un incremento significativo de la producción de alimentos en las próximas décadas tendrá que realizarse en condiciones de cambio climático. Todo ello incrementa su capacidad de resistencia, y por tanto su capacidad de adaptarse a esos cambios", explicó Müller.

Los sistemas IFES benefician también a las mujeres, ya que pueden eliminar la necesidad de abandonar sus cultivos para ir a buscar leña. Las mujeres en los países en desarrollo pueden además reducir los riesgos para su salud al disminuir el uso de combustibles de madera y aparatos para cocinar tradicionales. Cada año, 1,9 millones de personas en el mundo mueren como consecuencia del humo de los fogones para cocinar.

Beneficios para el clima

Integrar la producción de alimentos y energía puede ser también un enfoque eficaz para mitigar el cambio climático, en especial las emisiones derivadas de los cambios del uso del suelo. Combinando esta producción, los IFES reducen la posibilidad de que la tierra pase de producir alimentos a energía, ya que requieren menos superficie para producir ambas.

De forma adicional, implementar IFES a menudo conduce a un aumento de la productividad de la tierra y del agua, reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero e incrementando la seguridad alimentaria.

Generar más ingresos en efectivo

En la República Democrática del Congo, se está implementando actualmente un IFES agroforestal a gran escala. La plantación de Mampu, con 100 000 hectáreas y situada 140 km al este de Kinsasha, combina los cultivos alimentarios y los bosques de acacia, permitiendo a los agricultores obtener mandioca de elevado rendimiento y otros cultivos, al tiempo que convierten la madera en carbón vegetal.

La producción total de carbón vegetal de la plantación es actualmente de entre 8 000 y 12 000 toneladas anuales, mientras que los campesinos producen 10 000 toneladas de mandioca, 1 200 toneladas de maíz y seis toneladas anuales de miel. Cada agricultor, utilizando 1,5 hectáreas de tierra, genera ingresos cercanos a los 9 000 dólares EE.UU. anuales (750 dólares mensuales). En comparación, un taxista en Kinshasa gana entre 100 y 200 dólares mensuales.

En Viet Nam, un programa IFES combina la producción agrícola, ganadera y pesquera con la generación de biogás para cocinar. Además de proporcionarles combustible, el programa ha permitido a los campesinos ahorrar dinero, reemplazando fertilizantes químicos con el compost generado por la producción de biogás. Ello permitió a los campesinos conseguir ingresos al menos entre tres y cinco veces superiores comparados a los que obtenían de cultivar dos cosechas anuales de arroz en la misma superficie.

"Promover las ventajas de los IFES y mejorar el entorno normativo e institucional para estos sistemas debería convertirse en una prioridad", subrayó Olivier Dubois, experto en energía de la FAO. "La FAO -añadió- está bien situada para coordinar estos esfuerzos, suministrando conocimientos y apoyo técnico para la implementación de los IFES".

Mejorar las prácticas de los IFES contribuirá al progreso para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs), incluido el ODM 1 de erradicar la pobreza y el hambre y el ODM 7 sobre el manejo sostenible de los recursos naturales, según la FAO.