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Estabilizar el Burundi rural

La agricultura es clave para reforzar la paz

Photo: ©FAO/Giulio Napolitano
Encontrar formas de hacer rentable los pequeños agronegocios

22 de junio de 2011, Bujumbura - La paz en Burundi puede consolidarse estabilizando las comunidades rurales del país, según la FAO. La Organización de la ONU pide que se continúe apoyando a los campesinos más vulnerables, al tiempo que insiste en la necesidad de desarrollar el potencial económico de la agricultura.

La población de Burundi tiene previsto incrementarse desde unos 8,5 millones de habitantes actuales a 13 millones en 2025. Producir alimentosa nivel local para esta creciente población será un gran desafío, ya que casi toda la superficie cultivable del país ya está explotada.

"La mayor parte de la gente se come lo que cultiva, y no tienen medios para comprar alimentos", señala Angela Hinrichs, oficial superior en la División de Operaciones de Emergencia y Rehabilitación de la FAO. "Si nada cambia, se trata del anuncio de una catástrofe", advierte.

La presión demográfica en Burundi se ve agravada por un regreso masivo de refugiados, al tiempo que los caprichos del clima, las plagas de los cultivos y el alza de los precios alimentarios suponen amenazas adicionales para la seguridad alimentaría.

Distanciarse de la agricultura de subsistencia

Desde 1993, cuando estalló la guerra civil en Burundi, la producción agrícola per cápita ha descendido a menos de la mitad. La desnutrición ha aumentado, desde el 44 por ciento de la población en 1990-92 al 62 por ciento en 2005-07, según las estadísticas sobre el hambre de la FAO. Los conflictos originados por la tierra se han hecho más frecuentes, al tiempo que la presión se traduce también en una continua degradación de la tierra y en la deforestación.

La División de Operaciones de Emergencia y Rehabilitación de la FAO defiende un doble enfoque para la rehabilitación de la agricultura, destinado a apoyar los esfuerzos de las Naciones Unidas para fortalecer el proceso de paz en Burundi.

Debido a la persistente vulnerabilidad del país, indica la FAO, es crucial continuar suministrando ayuda a las comunidades rurales. En la actualidad, la Organización lleva a cabo su Plan de acción para Burundi, valorado en cerca de 60 millones de dólares EEUU y destinado a 1 250 000 personas por un período de dos años.

El objetivo es incrementar la producción alimentaria, especialmente en las áreas más densamente pobladas, por ejemplo poniendo a disposición semillas de calidad de cultivos de elevado rendimiento. La FAO también apoya las actividades generadoras de ingresos, como la cría de aves de corral, la producción de hortalizas o fruta para la venta o el procesado de alimentos. Además, anima a los campesinos a unir sus fuerzas, ya que trabajar juntos no solamente ayuda a obtener superávit que se pueden vender en los mercados, sino también a fortalecer relaciones pacíficas.

"El objetivos de nuestra ayuda es apoyar a los campesinos para que se alejen de la agricultura de subsistencia hacia formas más viables a nivel económico", indica Hubert Chauvet, Representante de la FAO en Burundi.

Alternativa económica

Para garantizar que la ayuda tiene un efecto duradero, se necesita aún más, insiste Chauvet. En el horizonte se avecina una profunda transformación que permitiría a la agricultura de Burundi ofrecer alternativas viables de empleo, especialmente para la gente joven, que de forma masiva está abandonando el campo para dirigirse a las ciudades.

La FAO juega un papel en esta misión. Por ejemplo, ayudó a diseñar las políticas gubernamentales, entre ellas una largamente esperada reforma de la ley de la tierra en Burundi, que en la actualidad examina el Parlamento.

Mientras tanto, a través de su Plan de Acción, la FAO está suministrando ayuda práctica muy necesaria a los pequeños campesinos más vulnerables de Burundi. Se trata de un primer paso importante.