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Protección a los bosques para conservar los medios de subsistencia

Un proyecto de la FAO en Mongolia destaca la participación comunitaria

Foto: ©FAO/Sean Gallagher
Hacer participar a la población local es decisivo para frenar la degradación forestal
7 de noviembre de 2011, Bugat, Mongolia - En la reunión sobre bosques que se lleva a cabo en Beijing, para la región de Asia y el Pacífico, se considera un modelo un programa de la FAO que ayuda a comunidades locales de Mongolia a proteger sus bosques.

El proyecto Gestión forestal participativa ha frenado eficazmente la tala ilegal y los incendios forestales en 15 distritos pilotos, desde sus inicios en 2007, y está prevista su ampliación nacional cuando concluya el programa piloto en enero de 2012.

Con recursos del gobierno de los Países Bajos, el proyecto ayuda a la población de Mongolia a aprender técnicas para conservar sus recursos forestales, que son decisivos para su bienestar.

La participación de la comunidad en la gestión forestal es uno de los métodos que se están promoviendo en la reunión sobre bosques para la región de Asia y el Pacífico, que se celebra del 7 al 11 de noviembre y en cuya organización participa la FAO. Esta reunión está ligada al 24º período de sesiones de la Comisión Forestal para Asia y el Pacífico (CFAP), formada por 33 países de esta región.

Retos y oportunidades

Mongolia tiene aproximadamente 188 000 km2 de bosques, que ocupan el 12 por ciento del vasto paisaje del país. Sin embargo, estos bosques han venido disminuyendo en superficie debido al aumento de la demanda de madera, a los incendios antropogénicos, la minería y la excesiva concentración de ganado. En el decenio de 1990 desaparecieron al año hasta 400 km2 de superficie forestal.

"La población local sufría desde hacía muchos años debido a una abundante tala ilegal en sus zonas, numerosos incendios, así como por la presencia de muchos extraños que llegaban y hacían lo que les venía en gana", señala Dashzeveg Tserendeleg, coordinador nacional del proyecto de Gestión forestal participativa. "La población local estaba básicamente indefensa. No podía hacer nada."

Ahora las comunidades están descubriendo que, en realidad, sí pueden hacer algo. A través del proyecto, los grupos de usuarios forestales reciben capacitación en evaluación, cartografía, planificación de la gestión forestal, prevención de incendios y comercialización de productos forestales. Después elaboran sus propios planes y los llevan a la práctica.

"En muchos países del mundo, y no sólo en Mongolia, hemos visto que hacer participar a la población local es decisivo para frenar la degradación de los bosques, pero también constituye un gran reto", señala el asesor técnico principal, Dominique Reeb.

Un sentido de pertenencia

Batjargal, un pastor de Mongolia, se gana la vida mediante la cría de algunos cientos de ovejas, cabras y caballos en el distrito de Bugat, a unos 450 km al noroeste de Ulán Bator. Hasta hace poco, él y su familia no podían hacer mucho al ver a extraños explotar ilegalmente los recursos de su valle.

"Vimos que las cosas andaban mal cuando se talaban ilegalmente árboles y comenzaron a secarse los arroyos y los ríos", explica Batjargal. Entonces la población local decidió formar un grupo de usuarios forestales, medida que según Batjargal ha dado a los miembros de la comunidad un "sentimiento de apropiación".

En los tres años desde que se fundó el grupo, la tala ilegal y los incendios forestales básicamente han desaparecido. En las zonas del proyecto crecen nuevos árboles y los pastores aseguran que ya no dependen de fuerzas externas para proteger su entorno y sus medios de subsistencia.

Nuevos ingresos

El proyecto permite a las comunidades rurales aprovechar nuevas fuentes de ingresos. Los grupos de usuarios retiran los árboles muertos de los bosques y venden la madera para utilizarse como leña o en la construcción. También venden productos no de madera, como piñones y moras, en los mercados locales.

Batjargal acaba de firmar un contrato para vender al gobierno del distrito 1 500 m3 de leña para el invierno.

"En nuestro distrito sólo hay un inspector público del medio ambiente y tres guardabosques en tres subdistritos", indica Oyumaa, gobernador del distrito de Bugat. "Permiten cortar árboles pero no pueden ejercer un control permanente en nuestros bosques. De esta manera, el principal beneficio de los grupos de usuarios forestales es tener más control de los bosques."

La siguiente medida es ampliar a todo el país estas medidas, tarea de largo plazo que requiere elaborar políticas y refinar el marco jurídico para los recursos forestales a nivel nacional. Extraoficialmente, el programa sigue creciendo, conforme los miembros de los grupos informan a otros pastores sobre sus resultados y éstos, a la vez, forman sus propios grupos de usuarios.