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La pesca mundial necesita prepararse para el cambio climático

La FAO publica el nuevo informe sobre “El estado mundial de la pesca y la acuicultura”

Photo: ©FAO/M. Sistini
Las comunidades que dependen de la pesca en los países en desarrollo son muy vulnerables al cambio climático.

2 de marzo de 2009, Roma - La industria pesquera y los responsables del sector en cada país necesitan esforzarse más en comprender los efectos que el cambio climático tendrá en la pesca a nivel mundial y prepararse para ello, según afirma un nuevo informe de la FAO publicado hoy.

La última edición del Estado mundial de la pesca y la acuicultura (SOFIA, por sus siglas en inglés) que publica el organismo de la ONU, advierte que es necesario aplicar prácticas pesqueras responsables de forma mucho más generalizada y se deben ampliar los planes de gestión actuales para incluir estrategias que hagan frente al cambio climático.

"Aunque no siempre son aplicadas, las mejores prácticas recogidas en los libros ofrecen herramientas claras y probadas para aumentar la capacidad de resistencia de la pesca frente al cambio climático", afirmó Kevern Cochrane, uno de los autores del SOFIA. "Por tanto, el mensaje a los pescadores y las autoridades pesqueras es claro: alinéense con las buenas prácticas existentes, como las recogidas en el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO, y habrán dado un paso importante para mitigar los efectos del cambio climático".

Sistemas alimentarios y comunidades vulnerables

El cambio climático ya está modificando la distribución de las especies marinas y de agua dulce. Las especies de aguas más templadas se están desplazando hacia los polos y experimentan cambios en la productividad y el tamaño de su hábitat.

Y el cambio climático está afectando a la estacionalidad de los procesos biológicos, alterando las redes alimentarias marinas y de agua dulce, con consecuencias impredecibles para la producción pesquera.

Para las comunidades que dependen en gran medida de la pesca, cualquier disminución en la disponibilidad local de pescado o aumento en la inestabilidad de sus medios de subsistencia les supondrá graves problemas.

"Muchas pesquerías están siendo explotadas al límite de su capacidad productiva. Resulta preocupante analizar los efectos que el cambio climático podría tener sobre los ecosistemas oceánicos y su supervivencia", afirmó Cochrane.

Son necesarios esfuerzos urgentes para ayudar a las comunidades que dependen de la pesca y la acuicultura a fortalecer su capacidad de resistencia frente al cambio climático, especialmente las más vulnerables, añadió.

Pesca y emisiones de carbono

La pesca y la acuicultura contribuyen de forma menor -aunque significativa- a las emisiones de gases de efecto invernadero durante las operaciones pesqueras, el transporte, procesado y almacenamiento de pescado, según explica el informe de la FAO.

Se estima que la relación entre combustible y emisiones de dióxido de carbono (CO2) para la pesca de captura es de unos 3 teragramos de CO2 por cada millón de toneladas de combustible empleado. "Este dato podría mejorarse. Una buena gestión de las pesquerías puede aumentar sustancialmente el rendimiento del combustible para el sector", explicó Cochrane. "Un exceso de capacidad en la pesca -añadió- supone menos peces capturados por embarcación, es decir, menor rendimiento del combustible, al tiempo que la competencia por los escasos recursos implica que los pescadores buscan siempre la forma de aumentar de potencia de los motores, circunstancia que también reduce la eficiencia del combustible".

El SOFIA añade que, comparadas con las operaciones pesqueras, las emisiones por kilogramo de productos acuáticos transportados por el aire tras su captura son bastante elevadas. El transporte aéreo intercontinental emite 8,5 kg de CO2 por cada kilogramo de pescado transportado. Esto supone unas 3,5 veces más que el transporte marino y más de 90 veces el transporte local de pescado consumido en un radio de 400 km del lugar de captura.

Nuevas estadísticas de producción

La producción total de la pesca mundial alcanzó un nuevo máximo de 143,6 millones de toneladas en 2006 (92 millones de toneladas de la pesca de captura, 51.7 millones de la acuicultura). De este total, 110,4 millones de toneladas fueron empleadas para consumo humano, mientras que las restantes fueron destinadas a usos no alimentarios (alimentación de ganado, harina de pescado para la acuicultura).

El aumento de la producción tuvo lugar en el sector de la acuicultura, que aporta actualmente el 47 por ciento de todo el pescado destinado al consumo humano. La producción de la pesca de captura se ha estabilizado y no se espera que aumente por encima de los niveles actuales.

Estado de las poblaciones de peces naturales

El 19 por ciento de las principales poblaciones comerciales de peces marinos analizadas por la FAO están sobreexplotadas. El informe indica que un 8 por ciento están agotadas y un 1 por ciento se está recuperando de este agotamiento.

Alrededor de la mitad (52%) están siendo totalmente explotadas y las capturas están próximas a sus límites sostenibles máximos.

Un 20 por ciento de las poblaciones figura en las categorías de explotación moderada o subexplotación.

Las zonas con mayor proporción de poblaciones totalmente explotadas son el Atlántico nororiental, el Océano Índico Occidental y el Pacífico noroccidental.


El SOFIA identifica el exceso de capacidad -una combinación de demasiadas embarcaciones y tecnologías pesqueras sumamente eficaces- como el problema clave que sufre hoy la pesca.

Según el informe, los avances a la hora de abordar este asunto han sido lentos y "sólo se ha progresado de forma limitada en la incorporación a la pesca de un enfoque preventivo y basado en el ecosistema, eliminando las capturas incidentales y los descartes, regulando la pesca con redes de arrastre, gestionando la pesca del tiburón y enfrentándose a la pesca ilegal".

Otras conclusiones clave

El SOFIA pone de relieve la importancia de la pesca y la acuicultura en el mundo en desarrollo.

Se estima que 43,5 millones de personas están directamente involucradas, ya sea tiempo parcial o completo, en la pesca de captura y la acuicultura. La mayoría (86 por ciento) vive en Asia. Otros 4 millones trabajan para el sector de forma esporádica. Considerando el trabajo en el procesado de pescado, las industrias de comercialización y servicios e incluyendo a las familias de personas que están directa o indirectamente empleadas en la pesca y la acuicultura, más de quinientos millones de personas en todo el mundo dependen del sector pesquero.

El pescado proporciona a más de 2 900 millones de personas al menos el 15 por ciento de la ingesta media per cápita de proteína animal. Aporta como mínimo un 50 por ciento de la ingesta total de proteína animal en muchos estados insulares en desarrollo así como en Bangladesh, Camboya, Gambia, Ghana, Guayana francesa, Guinea Ecuatorial, Indonesia y Sierra Leona.

Tanto el empleo directo como el de las industrias relacionadas también son importantes para los países en desarrollo, cuyos ingresos procedentes de las exportaciones pesqueras han alcanzado 24 600 millones de dólares EE.UU. anuales.

La flota pesquera motorizada mundial asciende a cerca de 2,1 millones de embarcaciones. La inmensa mayoría (90 por ciento) mide menos de 12 metros de eslora. Unas 23 000 son embarcaciones "industriales" de gran tonelaje. Se desconoce la nacionalidad de miles de ellas. Esta categoría "desconocida" ha aumentado en los últimos años a pesar de los esfuerzos para eliminar la pesca ilegal a nivel mundial.

El SOFIA también incluye capítulos sobre la seguridad en el trabajo de los pescadores, sistemas de certificación de productos marinos, recursos genéticos marinos, pesca de camarones, y el uso de peces en su estado natural como material de repoblación y alimento en la acuicultura.

Debates en la FAO

La 28ª sesión del Comité de Pesca de la FAO (COFI, por sus siglas en inglés) comienza hoy en la sede de Roma del organismo de la ONU. Representantes de más de 80 países se reúnen para debatir los asuntos planteados en el SOFIA y el programa de trabajo para el Departamento de Pesca y Acuicultura de la FAO.