FAO.org

Home > Mídias > Notícias
This article is not available in Portuguese.

Click this message to close.

Pesca y acuicultura: lograr una mayor aportación de un sector vital

La FAO publica un nuevo informe sobre el estado mundial de la pesca y la acuicultura

Foto: ©FAO/Florita Botts
Según las últimas estadísticas, casi el 30 por ciento de los bancos pesqueros están sobreexplotados

9 de julio de 2012, Roma - La pesca y la acuicultura sostenibles desempeñan un papel crucial en la seguridad alimentaria y nutricional y los medios de subsistencia de millones de personas. La publicación más reciente de la FAO sobre el estado de la pesca y la acuicultura, presentada en la apertura de la 30ª reunión del Comité de Pesca de la FAO, destaca la contribución fundamental del sector al bienestar y la prosperidad del mundo, un aspecto reflejado en el reciente Documento Final de Río +20.

El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2012 revela que el sector produjo una cifra récord de 128 millones de toneladas de pescado para consumo humano -una media de 18,4 kg por persona- que proporcionaron un 15 por ciento de la ingesta de proteínas animales a más de 4 300 millones de personas. La pesca y la acuicultura son también una fuente de ingresos para 55 millones de personas.
 

"La pesca y la acuicultura juegan un papel vital para la economía mundial y para la economía nacional y rural, aseguró el Director General de la FAO, José Graziano da Silva. "Los medios de subsistencia del 12 por ciento de la población mundial -añadió- dependen directa o indirectamente de ellas. La pesca y la acuicultura suponen una importante contribución a la seguridad alimentaria y la nutrición. Son la principal fuente de proteínas para el 17 por ciento de la población mundial, y para casi una cuarta parte en el caso de los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos".


Arni M. Mathiesen, Jefe del Departamento de Pesca y Acuicultura de la FAO, afirmó: "La pesca y la acuicultura están contribuyendo de manera esencial a la seguridad alimentaria mundial y al crecimiento económico. Sin embargo, el sector se enfrenta diversos problemas, incluyendo la mala gobernanza, los sistemas insuficientes de ordenación pesquera, los conflictos por la utilización de los recursos naturales y el uso continuado de malas prácticas pesqueras y acuícolas. Y se ve más debilitado por no incorporar las prioridades y derechos de las pequeñas comunidades pesqueras y las injusticias relacionadas con la discriminación de género y el trabajo infantil".

Mejorar la gobernanza


La FAO insta a los gobiernos a hacer todo lo posible para garantizar la pesca sostenible en todo el mundo. El informe señala que muchas de las poblaciones de peces marinos controladas por la FAO continúan bajo una gran presión. Según las últimas estadísticas disponibles, casi el 30 por ciento de estas poblaciones de peces están sobreexplotadas (un ligero descenso con respecto a los dos años anteriores), alrededor del 57 por ciento están totalmente explotadas (es decir, próximas a su producción máxima sostenible o en este nivel máximo), y sólo un 13 por ciento no están completamente explotadas.

"La sobreexplotación no sólo afecta negativamente al medio ambiente, sino que también reduce la producción pesquera, con las consiguientes consecuencias sociales y económicas negativas", señala el informe. "Para aumentar la contribución de la pesca marina a la seguridad alimentaria, las economías y el bienestar de las comunidades costeras, se deben poner en marcha planes de ordenación eficaces para restablecer las poblaciones sobreexplotadas".

Es necesario fortalecer la gobernanza y ordenar eficazmente la pesca. El informe sostiene que el fomento de la pesca y la piscicultura sostenibles puede incentivar la administración de ecosistemas a mayor escala y aboga por mecanismos como la adopción de un enfoque ecosistémico de la pesca y la acuicultura con sistemas de tenencia justos y responsables.

Producción pesquera mundial


La pesca de captura y la acuicultura proporcionaron al mundo unas 148 millones de toneladas de pescado en 2010, con un valor de 217 500 millones de dólares EEUU.


El aumento de la producción acuícola sigue superando al de la población, y constituye uno de los sectores de producción de alimentos animales que está creciendo más rápidamente, tendencia que se mantendrá en el futuro.


El pescado y los productos pesqueros son algunos de los productos alimentarios más comercializados en todo el mundo. Después de una caída en 2009, el comercio mundial de pescado y productos pesqueros ha retomado su tendencia al alza impulsado por la demanda sostenida, las políticas de liberalización del comercio, la globalización de los sistemas alimentarios y las innovaciones tecnológicas. El comercio mundial alcanzó una cifra récord de 109 000 millones de dólares EEUU en 2010 y para 2011 se estima que llegue a los 125 000 millones de dólares EEUU.

Un sector más fuerte y resistente


El informe señala que en las próximas décadas es probable que asistamos a cambios importantes en las economías, los mercados, los recursos y la conducta social. Los efectos del cambio climático aumentarán la incertidumbre en muchos sectores alimentarios, incluida la pesca. El informe subraya la importancia del Código de Conducta para la Pesca Responsable que lleva asociados planes de acción y directrices técnicas internacionales para lograr el objetivo de un sistema mundial de producción alimentaria sostenible.


La pesca artesanal emplea a más de 90 por ciento de los pescadores de captura del mundo y resulta vital para la seguridad alimentaria y nutricional y la mitigación y prevención de la pobreza. El Comité de Pesca de la FAO ha recomendado formular directrices voluntarias internacionales para contribuir al desarrollo de políticas, asegurar la pesca artesanal y generar beneficios.


Aunque las mujeres constituyen al menos el 50 por ciento de la mano de obra de la pesca continental y comercializan hasta un 60 por ciento de los productos marinos en Asia y África Occidental, su papel suele ser infravalorado y obviado. Una vez más, y tal como se reafirmó en Río+20, el informe demuestra que, además de trabajar por el Objetivo de Desarrollo del Milenio de la ONU de igualdad de géneros y empoderamiento de las mujeres, la incorporación de estas últimas es un componente esencial para mitigar la pobreza, alcanzar una mayor seguridad alimentaria y nutricional, y posibilitar el desarrollo sostenible de los recursos pesqueros y acuícolas.


Como los pescadores, los acuicultores y sus comunidades suelen ser especialmente vulnerables a los desastres, el informe analiza diversos enfoques para mejorar la preparación y respuesta eficaz ante los desastres en la pesca y la acuicultura. Las respuestas de emergencia deberían fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional a través de la rehabilitación sostenible y recuperación a largo plazo del sector de la pesca y la acuicultura y los medios de vida que dependen de éste, dirigidas especialmente a las mujeres y otros grupos marginados.

"Posibilitar que la pesca y la acuicultura prosperen de forma responsable y sostenible requiere la plena participación de la sociedad civil y el sector privado", afirma Mathiesen, añadiendo: "Las empresas y la industria pueden ayudar a desarrollar tecnologías y soluciones, aportar inversión y generar una transformación positiva. La sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales internacionales y locales pueden pedir a los gobiernos  responsabilidades por los compromisos acordados y asegurar que se escuchan las opiniones de todas las partes interesadas".

Mirando al futuro


Las principales amenazas que debilitan el potencial de la pesca y la acuicultura para la seguridad alimentaria y nutricional se derivan principalmente de la ordenación ineficaz y de la mala conservación de los hábitats. Es necesaria una transición hacia enfoques centrados en las personas para mejorar la contribución del sector a la seguridad alimentaria y de los medios de vida. Tal y como se destacó en la reciente Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible de Río +20, este cambio podría alentar a la comunidad mundial a alcanzar la utilización realmente sostenible y responsable de los recursos acuáticos para satisfacer las necesidades actuales, asegurando al mismo tiempo que sus beneficios se mantienen para las generaciones futuras.