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Con ocasión del día internacional de la mujer, la FAO, el FIDA, el PMA y la IDLO destacan el vínculo existente entre el género, la violencia y la seguridad alimentaria

"Si nos unimos para aumentar la seguridad alimentaria de las mujeres, alimentamos la mente y el cuerpo de los miembros de comunidades enteras"

Photo: ©FAO/©FAO/Giuseppe Bizzarri
Cosechando arroz en la India. Las mujeres constituyen el 43 por ciento de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo.

El texto a continuación es una declaración conjunta de los jefes* de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Internacional de Derecho para el Desarrollo (IDLO).

* José Graziano da Silva, Director General de la FAO, Kanayo F. Nwanze, Presidente del FIDA, Ertharin Cousin, Directora Ejecutiva del PMA, e Irene Khan, Directora General de la IDLO.

8 de marzo Roma - Este año, con ocasión del Día Internacional de la Mujer, la comunidad internacional centra su atención en cómo eliminar y prevenir todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. A pesar del importante papel que desempeñan las mujeres en la producción de alimentos y la alimentación de sus familias, es poca la atención que se presta a la conexión existente entre el género, la violencia y la seguridad alimentaria.

La discriminación por motivos de género fomenta la malnutrición y el desempoderamiento de las mujeres. Muy a menudo las prácticas discriminatorias aplicadas en las comunidades rurales generan desequilibrios en la distribución de los alimentos dentro del hogar, de tal forma que, por lo general, las mujeres y las niñas tienen acceso a alimentos menos nutritivos y en menor cantidad que los hombres y los niños.

Durante los períodos de hambruna se dan casos de familias pobres que casan a sus hijas prematuramente para tener una boca menos que alimentar. A veces las mujeres refugiadas se ven obligadas a prostituirse a cambio de alimentos. Como pasan horas recogiendo leña para cocinar para su familia, las mujeres están expuestas a violaciones y otras formas de agresión. Las viudas son víctimas de persecuciones por motivos relacionados con la propiedad de la tierra, pero demasiado a menudo las leyes nacionales favorecen a los hombres. La violencia doméstica tiene efectos negativos en la producción agrícola y en el bienestar de las familias. Para muchas mujeres que hoy luchan para satisfacer sus propias necesidades alimentarias y las de sus hijos, seguridad alimentaria significaría además seguridad personal y jurídica.

Si nos unimos para aumentar la seguridad alimentaria de las mujeres, alimentamos la mente y el cuerpo de los miembros de comunidades enteras. Si una niña puede ir a la escuela en un ambiente seguro, podrá desarrollar todo su potencial físico y mental. Podrá evitar un matrimonio precoz o forzado u otras formas de violencia. Si una mujer puede registrar el nacimiento de sus hijos y poseer legalmente la tierra que cultiva y el dinero que gana, podrá contribuir al bienestar y al desarrollo económico de la sociedad en la que vive.

Las mujeres constituyen más del 40% de la mano de obra agrícola de los países en desarrollo. Aumentar la igualdad en el acceso de las mujeres a los insumos agrícolas (semillas, aperos, fertilizantes), a la educación y a los servicios públicos contribuiría significativamente a lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición para todos.

El empoderamiento jurídico y económico de mujeres y niñas crea oportunidades de desarrollo, les confiere más peso político y reduce su vulnerabilidad a la violencia. La seguridad alimentaria vincula los diversos elementos necesarios para construirles un futuro de paz y justicia.




La FAO trata de llegar a las causas profundas del hambre. Su mandato consiste en mejorar la nutrición, aumentar la productividad agrícola de manera sostenible, mejorar la vida de la población rural y contribuir al crecimiento de la economía mundial.

El FIDA trabaja con las poblaciones pobres del medio rural para que puedan producir y vender más alimentos, aumentar sus ingresos y tomar su destino en sus propias manos. Desde 1978, el FIDA ha invertido alrededor de 14.8oo millones de dólares EE.UU. en donaciones y préstamos de bajo interés destinados a los países en desarrollo, en el marco de proyectos que han dado a más de 400 millones de personas la oportunidad de salir de la pobreza.

El PMA es el organismo de ayuda humanitaria más grande del mundo que lucha contra el hambre en todo el planeta. Cada año presta asistencia en promedio a más de 90 millones de personas en más de 70 países.

La IDLO ayuda a los gobiernos y las poblaciones a reformar las leyes y a fortalecer las instituciones con miras a promover la paz, la justicia, el desarrollo sostenible y las oportunidades económicas. Es la única organización intergubernamental cuyo mandato está centrado exclusivamente en el imperio de la ley.