FAO.org

Home > Media > Notícias
This article is not available in Portuguese.

Click this message to close.

El impacto del cambio climático en los bosques requiere medidas de prevención

Los gestores forestales deben realizar más inversiones para responder a esta amenaza

Foto: ©FAO/Ch. Errath
Los gestores forestales deben realizar acciones preventivas en respuesta al cambio climático
17 de septiembre de 2013, Roma – Responder a la amenaza del cambio climático sobre los bosques del planeta requiere medidas tempranas y más inversiones: resultará menos costoso ajustar ahora las estrategias de gestión forestal que reaccionar a los daños que provoque el cambio climático, advirtió hoy la FAO en la publicación de sus nuevas Directrices sobre el cambio climático para los gestores forestales.
 
La acción temprana ayudará también a mejorar los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria de las comunidades locales. La disminución de los servicios ecosistémicos forestales –en especial la regulación del ciclo del agua, la protección del suelo y la conservación de la biodiversidad-, pueden afectar a millones de personas en las zonas rurales que utilizan los bosques para obtener alimentos, combustible, madera, medicinas e ingresos. Por ejemplo, entre 4 y 5 millones de mujeres en África Occidental consiguen un 80 por ciento de sus ingresos de la recolección, procesamiento y comercialización de las nueces del butirospermo (karité).
 
"El cambio climático está deteriorando la capacidad de los bosques para proporcionar bienes y servicios claves del ecosistema. Los gestores forestales necesitan responder con urgencia a la amplia gama de amenazas que plantea el cambio climático. Estas directrices les ayudarán a evaluar y monitorear estos impactos para cada tipo de bosque y de región”, explicó Simmone Rose, Oficial Forestal de la FAO.
 
"Asia, por ejemplo, se ve afectada por el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos; en algunas partes de Latinoamérica, el aumento de las temperaturas y el descenso de las precipitaciones se ha traducido en una mayor incidencia de los incendios forestales, mientras que las sequías más graves en los últimos años en África son una amenaza para los ya escasos recursos hídricos de la región”, añadió Rose.
 
El nuevo documento de la FAO orienta sobre cómo identificar, evaluar y priorizar las opciones para ajustar las prácticas de manejo forestal en respuesta al cambio climático.
 
Disponibilidad y calidad del agua
 
El cambio climático está alterando los patrones de precipitación y escorrentía. Mientras que algunas áreas del mundo experimentan sequías y una disminución de las precipitaciones, otras se ven expuestas a lluvias más intensas y a la consiguiente erosión e inundaciones. Los bosques en las cuencas altas reducen la escorrentía de las tormentas y la erosión, y los bosques adyacentes a los cursos de agua ayudan a estabilizar las riberas de los ríos, reduciendo la cantidad de sedimentos que entran en el agua y filtrando los elementos contaminantes.
 
La capacidad de los bosques para contribuir a la disponibilidad y calidad del agua se reducirá si se ven afectados negativamente por el cambio climático. Los responsables de la gestión forestal deberían anticiparse y responder a estas amenazas identificando aquellas cuencas hidrográficas más vulnerables al cambio climático. Mantener los bosques sanos y restaurar los degradados dentro de las cuencas ayudará a reducir la erosión, aumentar la estabilidad de los taludes y a garantizar la disponibilidad del suministro regular de agua limpia.
 
Implicar a las comunidades locales en la prevención de incendios
 
Está previsto que el cambio climático lleve a un incremento del riesgo de incendios forestales por el aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones. Para gestionar esta amenaza es importante promover paisajes que impidan la propagación del fuego y especies forestales que sean resistentes al mismo. Las quemas agrícolas deben realizarse antes del momento álgido de la estación seca. Este tipo de gestión está a menudo más allá del alcance de los gestores forestales, por lo que se les insta a implicar a las comunidades locales para evitar los incendios.
 
Plagas y enfermedades
 
El cambio climático -y en particular los fenómenos meteorológicos extremos- pueden afectar de forma directa a las plagas forestales, alterando su reproducción y difusión, y de forma indirecta mediante la abundancia de competidores, parásitos y depredadores.
 
Las medidas de prevención pueden incluir la selección de especies y variedades para adaptarse a las condiciones locales y las prácticas de aclareo para reducir las poblaciones de plagas y potenciar a sus enemigos naturales. Un seguimiento atento de las plagas ayudará a determinar si es necesario realizar actividades para combatirlas.
 
Las nuevas directrices fueron presentados la semana pasada en el curso de la 28ª Reunión de la Comisión Forestal para América Latina y el Caribe (COFLAC).