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La desnutrición en Oriente Próximo y el Norte de África tiene causas complejas

La FAO destaca la necesidad de una cooperación regional estratégica para la seguridad alimentaria

Foto: ©FAO/Franco Mattioli
Un proyecto de la FAO de bonificación de tierras en Argelia
24 de febrero de 2014, Roma - Los conflictos, el rápido crecimiento demográfico y la urbanización, y una fuerte dependencia de las importaciones de alimentos, plantea graves desafíos para la seguridad alimentaria en Oriente Próximo y el Norte de África, aunque se han realizado progresos en algunos países, según informó hoy la FAO.
 
Tres países de la región -Argelia, Jordania y Kuwait- han alcanzado el componente del hambre del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM 1), reduciendo a la mitad la proporción de su población que sufre de hambre crónica.
 
Pero en toda la región, el número de personas subalimentadas sigue siendo alto, con cerca de 43,7 millones -el 10 por ciento de la población-, mientras que el 24,5 por ciento de los niños menores de cinco años sufren retraso del crecimiento debido a la subalimentación crónica, según una evaluación presentada hoy al inicio de 32ª Conferencia Regional de la FAO para Oriente Próximo y el Norte de África.
 
Las carencias de micronutrientes son comunes tanto en los países ricos como en los menos ricos, con graves consecuencias para la escolarización, la productividad y la salud pública.
 
Los conflictos y los disturbios civiles siguen siendo el factor determinante para la inseguridad alimentaria en la región en los últimos años, según la FAO. Entre los lugares conflictivos figuran Irak, Sudán, Siria, Cisjordania y la Franja de Gaza y Yemen. Sólo en Siria se calcula que 6,3 millones de personas necesitan de ayuda alimentaria y agrícola de forma continuada.
 
En el otro extremo de la malnutrición, casi una cuarta parte de la población en Oriente Próximo y el Norte de África es obesa, lo que supone el doble del promedio mundial y casi el triple de la tasa de obesidad de los países en desarrollo en su conjunto.
 
Diversos factores en juego
 

Además de una serie de problemas estructurales que existen desde hace tiempo, el cambio climático y las enfermedades emergentes de los animales también están socavando la seguridad alimentaria en Oriente Próximo y el Norte de África, subraya la FAO.  
 
Y la fuerte dependencia de la región de las importaciones de alimentos para satisfacer sus necesidades de consumo, la hace extremadamente vulnerable a los aumentos y la volatilidad de los precios internacionales de los productos básicos agrícolas. Se prevé que esta dependencia de las fuentes externas de alimentos se intensifique en las próximas décadas, según la evaluación de la Organización de la ONU.
 
El desperdicio de alimentos agrava la baja producción
 

Debido a la necesidad que tiene la región de importar grandes cantidades de alimentos, la FAO advierte que el lento crecimiento de la producción alimentaria nacional y los altos niveles de desperdicio de alimentos son motivo de preocupación.
 
Con 1,8 toneladas métricas por hectárea al año, la producción de cereales de la región alcanza tan sólo el 56 por ciento del promedio mundial, y al mismo tiempo se calcula que el 20 por ciento de los alimentos de la región se pierde o se desperdicia.
 
Hay margen para aumentar la productividad en la mayoría de los países de la región -y en particular en los países de bajos ingresos, como Sudán, Yemen y Mauritania-, así como una necesidad generalizada de reducir las pérdidas de alimentos.
 
Estrategia regional para la seguridad alimentaria
 

La evaluación de la FAO ofrece también sugerencias sobre las actuaciones que los países de Oriente Próximo y África pueden llevar a cabo de forma individual y colectiva para hacer frente a los problemas regionales de seguridad alimentaria.
 
A nivel nacional, los gobiernos deben canalizar más recursos para el aumento de la productividad de alimentos, especialmente la de los pequeños agricultores.
 
La baja productividad agrícola de la región se vincula a la limitada inversión en investigación y desarrollo y a la reducida velocidad de adopción por los agricultores de las tecnologías eficaces existentes. Los servicios de extensión deben reformarse y fortalecerse, incluido el apoyo a las escuelas experimentales para agricultores y las cooperativas.
 
Otras áreas en las que será necesario invertir incluyen la infraestructura rural, como los servicios de transporte y los mercados, las iniciativas educativas destinadas a ayudar a los productores a acceder a los mercados, y en programas que faciliten el acceso de los agricultores al crédito y a los servicios financieros.
 
A nivel regional, es necesario mejorar la cooperación para reducir las barreras al comercio de alimentos, y los gobiernos deberían también considerar poner en común sus recursos para establecer reservas alimentarias regionales.