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La lucha de los campesinos para adaptarse al cambio climático puede llevar a una renovación rural

Una publicación de la FAO destaca las historias de éxito de la “agricultura climáticamente inteligente” y la necesidad de cambiar a un nuevo enfoque en la producción alimentaria

Foto: ©FAO/Daniel Hayduk
En Kiroka, Tanzania, un campesino que participa en un proyecto de la FAO sobre agricultura climáticamente inteligente, examina su arrozal
6 de junio de 2014, Roma – La transición hacia una agricultura “climáticamente inteligente” a nivel mundial no sólo ayudará a evitar futuras crisis de seguridad alimentaria, sino que encierra la posibilidad de provocar una renovación económica y agrícola en las zonas rurales, donde el hambre y la pobreza son más frecuentes, afirma una nueva publicación de la FAO.

Por un lado, la magnitud y el alcance de los impactos del cambio climático sobre los sistemas agrícolas implican que impulsar la resiliencia y la capacidad de adaptación de las comunidades rurales es esencial para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial, según las Historias de éxito de la FAO sobre agricultura climáticamente inteligente, publicadas hoy.


El aumento de las temperaturas y una mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos tendrán efectos directos y negativos sobre la productividad de los cultivos, la ganadería, la silvicultura, la pesca y la acuicultura en los próximos años, como indica con claridad el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Las población vulnerable que depende de la agricultura en el mundo en desarrollo, está particularmente amenazada.

Pero al mismo tiempo, la necesidad imperiosa de hacer frente a los retos que plantea el cambio climático ofrece una oportunidad para transformar la forma en que los sistemas alimentarios utilizan los recursos naturales, mejorar la sostenibilidad de la agricultura y promover la reducción de la pobreza y el crecimiento económico, según explica la publicación.

Al poner de relieve estudios de caso sobre "agricultura climáticamente inteligente" en el mundo, el documento de la FAO muestra que muchas comunidades rurales ya están protagonizando con éxito la transición a nuevas formas agrícolas más adaptadas a los rigores de un mundo más cálido.

"Un cambio hacia la agricultura climáticamente inteligente no sólo ayudará a los agricultores a protegerse ante los efectos adversos del cambio climático y supone una forma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también puede mejorar los rendimientos agrícolas y los ingresos familiares, haciendo a las comunidades más fuertes y más resilientes" , aseguró la Directora General Adjunta de la FAO, Helena Semedo.

"Ya no podemos permitirnos separar el futuro de la seguridad alimentaria del de los recursos naturales, el medio ambiente y el cambio climático: están estrechamente unidos, y así tiene que ser también nuestra respuesta", añadió Semedo.

Agricultura climáticamente inteligente

El modelo de agricultura climáticamente inteligente que promueve la FAO pretende abordar tres grandes objetivos:

  • Aumentar de manera sostenible la productividad agrícola y los ingresos
  • Ayudar a las comunidades rurales y a los campesinos a adaptarse y ser más resilientes ante los efectos del cambio climático
  • Reducir o eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura, cuando sea posible.

La forma concreta en que los agricultores hagan frente a estos objetivos puede variar de un lugar a otro, dependiendo de las circunstancias locales.


La FAO ayuda a la transformación

La FAO colabora con sus socios nacionales y locales de todo el mundo para ayudarles a desarrollar soluciones ensayadas localmente que funcionen para ellos.

Por ejemplo, en las tierras altas del Kilimanjaro, la Organización se ha asociado con los agricultores para restablecer un sistema agroforestal de 800 años de antigüedad, conocido como kihamba, que sustenta una de las mayores densidades de población rural en África y es el medio de subsistencia para cerca de un millón de personas.

Un ecosistema agrícola similar al de un bosque tropical de montaña virgen, kihamba maximiza el uso de la tierra limitada, ofrece una gran variedad de alimentos durante todo el año y mantiene la salud de las aguas subterráneas, entre otros servicios ambientales.

Mientras tanto, un proyecto en China está dando a los criadores de yaks nuevos conocimientos y herramientas para restaurar pastizales degradados, mejorando la eficiencia y la productividad de sus rebaños, al tiempo que se retiene el de carbono atmosférico.

En los Andes peruanos, la FAO promueve la conservación de las variedades locales de maíz, papa y quinua, mejoradas durante siglos para crecer en climas y condiciones de altitud específicas. Garantizar una amplia biodiversidad agrícola y ganadera será fundamental en la adaptación de la agricultura al cambio climático.

Otros estudios de caso perfilados en Historias de éxito de la FAO sobre agricultura climáticamente inteligente incluyen:

  • El trabajo con los agricultores de Kenia y Tanzania en escuelas de campo sobre el terreno que han ayudado a identificar y desarrollar sistemas agrícolas resilientes y climáticamente inteligentes adaptados a las condiciones locales 
En la India, un proyecto aprovecha el potencial de las mujeres como agentes de cambio social para promover prácticas agrícolas climáticamente inteligentes 
  • Una iniciativa apoya a las comunidades costeras en Nicaragua en el desarrollo de su propio plan de gestión de los recursos naturales y estrategia de desarrollo rural, para revertir la degradación ambiental e incrementar su resiliencia
  • En Malawi, Vietnam y Zambia, se apoya a los encargados de formular políticas en el desarrollo de políticas nacionales encaminadas a promover y apoyar la agricultura climáticamente inteligente 
  • Diversos proyectos introdujeron nuevas tecnologías de fertilizantes en Nigeria y enfoques innovadores para la gestión del uso de la tierra en la cuenca del río Kagera en Uganda.