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Combatir el cambio climático con los pastizales

Los pastos cuentan con un enorme potencial

Photo: ©FAO/Roberto Faidutti
Los pastizales tienen un enorme potencial sin explotar para mitigar el cambio climático

13 de enero de 2010, Roma - Los pastizales tienen un enorme potencial sin explotar para mitigar el cambio climático al absorber y almacenar CO2, según un nuevo informe de la FAO. Los pastos y las tierras de pastoreo representan un sumidero de carbono que podría superar al que ofrecen los bosques, si se utiliza adecuadamente.

Los 3 400 millones de hectáreas de pastizales -que cubren cerca del 30 por ciento de la superficie terrestre libre de hielo y suponen el 70 por ciento de las tierras agrícolas- pueden desempeñar un papel clave a favor de la adaptación y para reducir la vulnerabilidad al cambio climático de más de mil millones de personas que dependen de la ganadería para vivir, según el documento Review of Evidence on Drylands Pastoral Systems and Climate Change (Estudio de las evidencias sobre los sistemas pastoriles en áreas de secano y el cambio climático).

"El mundo tendrá que utilizar todas las opciones para contener el calentamiento global dentro de los dos grados centígrados. La agricultura y el uso de la tierra tienen el potencial de ayudar a minimizar las emisiones netas de gases de efecto invernadero a través de prácticas precisas, en especial almacenar carbono en el suelo y la biomasa. Estas prácticas pueden incrementar al mismo tiempo la productividad y la capacidad de resistencia de la agricultura, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza", aseguró el Director General Adjunto de la FAO, Alexander Müller.

Degradación del suelo

Se calcula que las tierras de pastoreo almacenan el 30 por ciento del carbono del suelo a nivel mundial, además de la cantidad sustancial del carbono de superficie que almacenan árboles, matorrales, arbustos y hierbas. Pero son muy sensibles a la degradación del suelo, que afecta al 70 por ciento de los pastos como consecuencia del sobrepastoreo, la salinización, la acidificación y otros procesos. La presión sobre los suelos se está también incrementando para poder atender la creciente demanda de carne y productos lácteos.

La mejora de las practicas de gestión para restaurar la materia orgánica en los suelos de los pastizales, reducir la erosión y disminuir las pérdidas derivadas de la quema y el sobrepastoreo puede por tanto ayudar a retener cantidades mayores de carbono, que según algunas estimaciones podrían alcanzar los mil millones de toneladas. Pero ello requeriría un esfuerzo enérgico y coordinado a nivel global y los fondos adecuados.

Un objetivo realizable de inmediato sería dedicar entre el 5 y el 10 por ciento de las tierras de pastoreo a nivel mundial al secuestro de carbono para 2020, lo que supondría almacenar 184 millones de toneladas de carbono anuales.  

Es igualmente necesario superar las barreras sociopolíticas y económicas. Entre ellas figuran las cuestiones relacionadas con la tenencia de la tierra, la propiedad comunal y la privatización, la competencia con la agricultura y la falta de servicios de educación y sanidad para los pastores nómadas o que cambian de zona.

Defensa contra la sequía

Incrementar la cantidad de carbono retenida en los pastizales puede ayudar a las poblaciones dedicadas al pastoreo a adaptarse al cambio climático, ya que el carbono añadido mejora la capacidad de retención del agua del suelo y con ello su capacidad para resistir las sequías.

Otra consideración es la defensa de la biodiversidad. Según algunos cálculos, el potencial de biodiversidad de los pastizales es tan solo ligeramente inferior al de los bosques. Pero existen evidencias de que el número de especies de animales y plantas y de microorganismos que residen en las tierras de pastoreo está disminuyendo en forma alarmante a causa de la gestión inadecuada, el cambio de usos del suelo y -de forma más reciente- a causa del cambio climático.

El informe sugiere que las medidas para promover una mejor gestión de los pastizales deben incluir el pago por servicios ambientales, que incluye compensaciones económicas e incentivos no económicos como la creación de capacidad y el compartir conocimientos. El incremento del acceso a los mecanismos de desarrollo y financiación existentes, tales como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), debería facilitarse a los esfuerzos que contribuyen al uso sostenible de los pastizales y restablecen su potencial de almacenar carbono.

Además de la mitigación del cambio climático, estos esfuerzos contribuirán también a la adaptación al cambio climático y la mejora de los medios de subsistencia de las poblaciones pastoriles y agropastoriles.