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Reunión para impulsar el Tratado sobre los recursos fitogenéticos

Un fondo innovador para el reparto de beneficios ayudará a conservar y utilizar las especies vegetales amenazadas

Foto: ©FAO/Giulio Napolitano
En todo el mundo se recolectan y conservan con gran cuidado muestras de material fitogenético para los cultivos y la investigación

8 de diciembre de 2010, Roma - Representantes de más de 60 países, incluyendo 22 ministros de gobierno, se han reunido en Roma para dar un nuevo impulso y aunar apoyos en torno al Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos y su Fondo de distribución de beneficios, considerado esencial para conservar y utilizar para la alimentación y la agricultura los recursos fitogenéticos amenazados en el mundo.

La reunión fue inaugurada por el representante del Gobierno anfitrión, el ministro italiano de Agricultura, Giancarlo Galan, quien pidió a los gobiernos que utilicen el Tratado para "superar el enfrentamiento antiguo y perjudicial entre la agricultura campesina y la modernidad".

Galan explicó que el Tratado facilita el acceso al material genético de especies vegetales y señaló que desde que el acuerdo entró en vigor en 2004, se han producido más de 800 transferencias diarias de semillas y otros materiales de plantación de una reserva genética que cuenta con más de 1,3 millones de muestras.

El Gobierno de Italia, junto con España, Noruega y Australia, es uno de los mayores donantes para el Fondo de distribución de beneficios (BSF, por sus siglas en inglés) establecido por el Tratado para apoyar que los campesinos pobres en los países en desarrollo puedan conservar y adaptar al cambio climático los principales cultivos alimentarios.

Adaptación al cambio climático

"Este foro de alto nivel ha puesto en evidencia que el Tratado es capaz de hacer frente de forma simultánea a diversos desafíos, incluyendo la pérdida de biodiversidad, las crisis alimentarias mundiales, la adaptación al cambio climático, la mitigación de la pobreza y el desarrollo agrícola", subrayó Shakeel Bhatti, Secretario del Tratado Internacional.

El Fondo, que es operativo desde 2008/2009, ha sido aceptado como un instrumento internacional para la adaptación al cambio climático por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMCC), mientras que el Tratado ha sido reconocido por la Conferencia que ha adoptado recientemente el innovador Protocolo de Nagoya como uno de los cuatro pilares del nuevo régimen internacional de acceso y distribución de beneficios de los recursos genéticos.

Hasta ahora, el Fondo (que recibe el nombre Leading the field, "A la cabeza del campo", ndr)  apoya once proyectos de gran impacto para pequeños campesinos en cuatro regiones del mundo. Por ejemplo en Perú, seis comunidades indígenas han respondido al cambio climático con la reintroducción de antiguas variedades nativas de papas, y adaptándolas a terrenos de montaña de mayor altitud.

En los próximos tres meses, una cantidad suplementaria de 10 millones de dólares EE.UU. se destinará a ayudar a garantizar la seguridad alimentaria sostenible apoyando a los campesinos a adaptarse al cambio climático.

La mesa redonda reiteró igualmente la necesidad de trabajar para alcanzar el objetivo de 116 millones de dólares EE.UU. para 2014.  

Hacer frente a la pérdida de diversidad


El Tratado es el primer mecanismo internacional plenamente operativo para acceder y distribuir beneficios de cualquier componente de la biodiversidad vegetal, y su ratificación por 126 países -además de la Unión Europea- representa el ritmo más rápido de adhesiones en la historia de los tratados y acuerdos bajo la égida de la FAO. 

El Tratado sobre Recursos Fitogenéticos fue concebido para facilitar la cooperación internacional y el intercambio equitativo de los recursos genéticos. 

La FAO calcula que el 75 por ciento de la diversidad de los cultivos se perdió entre 1900 y 2000. Un estudio reciente predecía que hasta un 22 por ciento de los parientes silvestres de importantes cultivos alimentarios, como el maní (cacahuete), la papa y los fríjoles podría desaparecer para el año 2055 a causa del cambio climático. En el lado positivo, la concienciación sobre este problema ha ido creciendo con rapidez. Existen en la actualidad unos 1 750 bancos de genomas, que reúnen en conjunto más de siete millones de muestras.