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El cambio climático hará disminuir el agua disponible para la agricultura

Un nuevo estudio de la FAO resume los conocimientos científicos existentes

Foto: ©FAO/Giulio Napolitano
Se conoce muy poco sobre cómo será el impacto del cambio climático en el agua para la agricultura a nivel regional y subregional
9 de junio de 2011, Roma - El cambio climático tendrá graves consecuencias en la disponibilidad de agua para producir alimentos y en la productividad de los cultivos durante las próximas décadas, según advierte un nuevo informe de la FAO.

Cambio climático, agua y seguridad alimentaria es un estudio completo de los conocimientos científicos existentes sobre las consecuencias previsibles del cambio climático sobre el uso del agua en la agricultura.

Entre ellas se incluyen la disminución de la escorrentía de los ríos y de la alimentación de los acuíferos en el Mediterráneo y las zonas semiáridas en América, Australia y África meridional, regiones que ya sufren de estrés hídrico. En Asia se verán también afectadas amplias zonas que dependen del deshielo y de los glaciares de montaña, mientras que las áreas densamente pobladas de los deltas fluviales están amenazadas al combinarse un menor flujo de agua, aumento de la salinidad y la subida del nivel del mar.

Otras consecuencias descritas en el informe

Está prevista una aceleración del ciclo hidrológico del planeta, ya que las temperaturas en alza incrementarán la tasa de evaporación de la tierra y el mar. La lluvia aumentará en los trópicos y a latitudes más altas, pero disminuirá en las zonas que tienen ya carácter seco y semiárido y en el interior de los grandes continentes. Será necesario contar con una mayor frecuencia de sequías e inundaciones, pero se espera que las zonas del mundo que sufren ya de escasez de agua se vuelvan más secas y calurosas.

A pesar de que no es posible hacer con certitud estimaciones sobre la alimentación de los acuíferos bajo los efectos del cambio climático, es previsible que el incremento de la frecuencia de sequías promueva un mayor aprovechamiento del agua subterránea para amortiguar el riesgo para la producción de los agricultores.
 
Y la pérdida de glaciares -que sostienen cerca del 40 por ciento del riego a nivel mundial- afectará finalmente a la cantidad de agua de superficie disponible para el riego en las principales cuencas productoras.

El incremento de las temperaturas alargará la temporada de crecimiento de los cultivos en las zonas templadas del norte, pero reducirá la duración en casi todos los demás lugares. Unido a una mayor tasa de evapotranspiración, ello provocará un descenso del potencial de rendimiento de los cultivos y de la productividad del agua.

"Tanto los medios de vida de las comunidades rurales como la seguridad alimentaria de las poblaciones urbanas se encuentran amenazados", advirtió Alexander Mueller, Director General adjunto de la FAO para Recursos naturales. "Pero los pobres rurales, que son los más vulnerables, podrían verse afectados de forma desproporcionada", añadió.

Responder a los desafíos

El informe de la FAO también presta atención a las iniciativas que pueden tomar los responsables políticos nacionales, las autoridades de las cuencas hidrográficas regionales y locales, y los campesinos individuales para hacer frente a estos nuevos desafíos.

Un área clave que requiere atención es la mejora de la habilidad de los países para implementar sistemas efectivos para "contabilidad del agua": una medición meticulosa del suministro, los trasvases y las transacciones de agua para poder tomar decisiones informadas sobre la forma en que los recursos hídricos pueden ser gestionados y utilizados en condiciones cada vez más variables.

"La contabilidad del agua en la mayor parte de los países en desarrollo es muy limitada, y los procesos de asignación o bien no existen o están poco desarrollados o son distintos para cada caso", según el informe. "Una prioridad será ayudar a los países en desarrollo a adquirir buenas prácticas para contabilizar el agua y desarrollar sistemas de asignación que sean robustos y flexibles".

A nivel de las explotaciones, los productores pueden cambiar sus planes de cultivos para permitir una siembra más temprana o más tardía, reducir su utilización de agua y optimizar el riego. Es posible mejorar los rendimientos y la productividad cambiando a prácticas de conservación de la humedad del suelo, incluyendo las de laboreo cero o mínimo. La siembra de cultivos de raíces profundas permitiría a los campesinos explotar mejor la humedad del suelo disponible.

Los sistemas agroforestales mixtos también resultan prometedores. Estos sistemas retienen por un lado el carbono y ofrecen también beneficios adicionales, como la sombra que reduce la temperatura en el suelo y la evaporación, mayor protección frente al viento y una mejor conservación del suelo y retención del agua.

Sin embargo, el informe de la FAO subraya igualmente que los pequeños productores en los países en desarrollo se enfrentarán a dificultades para adoptar estas estrategias.  

"El tamaño de las explotaciones y el acceso al capital establecen los límites para el alcance y grado de adaptación y cambio sobre el terreno", indica el informe, señalando que hoy en día muchas explotaciones del mundo en desarrollo producen rendimientos muy por debajo de su potencial agroclimático.  

Mayor atención a los puntos críticos

La FAO advierte también que se conoce muy poco sobre cómo será el impacto del cambio climático en el agua para la agricultura a nivel regional y subregional, y dónde estarán más amenazados los campesinos.

"Es necesaria una mayor precisión y enfoque para entender la naturaleza, alcance y localización de los efectos del cambio climático en los recursos hídricos para la agricultura en los países en desarrollo", señala el informe, añadiendo que "cartografiar la vulnerabilidad es una tarea clave a nivel nacional y regional".