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Reunión de emergencia en Roma en apoyo al Cuerno de África

Existe ahora una oportunidad de ayudar a la población afectada

Foto: ©FAO/Ami Vital
El número de somalíes necesitados de ayuda humanitaria se ha incrementando de 2,4 a 3,7 millones en los últimos seis meses
25 de julio de 2011, Roma - La comunidad internacional se reunió hoy para ofrecer su ayuda a la población afectada por la sequía y la hambruna en el Cuerno de África, con un programa urgente y con un doble objetivo: evitar una catástrofe humanitaria inminente y garantizar la seguridad alimentaria a la largo plazo en la región.

La reunión estuvo organizada por la FAO a petición urgente de Francia -que ocupa la presidente del G20- y contó con la presencia de ministros y altos representantes de los 191 países miembros de la FAO, así como de otros organismos de la ONU y de organizaciones internacionales y ONGs.  

La crisis alimentaria en el Cuerno de África, provocada por la sequía, los conflictos y el alza de los precios de los alimentos, afecta a más de 12 millones de personas, con dos regiones en el sur de Somalia en las que existe una situación de hambruna.  

En la reunión de emergencia de hoy se admitió que "si la crisis no se contiene en forma rápida y se invierte la situación, podría convertirse rápidamente en una catástrofe humanitaria que afecte a diversas zonas en la región del Cuerno de África, y por ello es de enorme importancia atender las necesidades de la población afectada y de los medios de vida de los que dependen para su supervivencia".

Salvar vidas y medios de subsistencia

En su intervención, el Director General de la FAO, Jacques Diouf, indicó que "los efectos combinados de sequía, inflación y conflicto han creado una situación catastrófica que requiere con urgencia la ayuda internacional masiva. Si queremos evitar futuras hambrunas y crisis de inseguridad alimentaria en la región, los países y la comunidad internacional necesitan fortalecer con urgencia el sector agrícola y acelerar las inversiones en desarrollo rural.

Por su parte, el ministro francés de Agricultura, Bruno Le Maire subrayó que "esta crisis pone de relieve la necesidad de poner en marcha de forma urgente el plan de acción sobre la volatilidad de los precios alimentarios y la agricultura adoptado por los ministros de Agricultura del G20 el pasado 23 de junio en París, en especial en lo relativo a la coordinación internacional de políticas, la producción y productividad agrícolas y las reservas de alimentos destinadas a las emergencias humanitarias".

"Muchas de las mujeres que encontré en Somalia y Kenya en los últimos días habían perdido a sus hijos y tan sólo podían contar con los organismos humanitarios sobre el terreno", aseguró la Directora Ejecutiva del PMA, Josette Sheeran. "Esta sequía -añadió- ha arrasado el Cuerno de África, en donde más de once millones de personas necesitan ayuda alimentaria. Ahora mismo nos preocupa especialmente Somalia, y resulta vital que podamos alcanzar a aquellos en el epicentro de la hambruna con ayuda alimentaria, especialmente con productos alimenticios fortificados que son tan importantes para los niños vulnerables".

El Presidente del FIDA, Kanayo F. Nwanze, señaló igualmente que "crear capacidad de resistencia en las comunidades agrícolas y ganaderas del Cuerno de África y de todo el mundo requiere un compromiso a largo plazo. Pero el tiempo -como podemos ver por la devastadora situación en el Cuerno de África- se está acabando. Es necesario hacer ahora más inversiones en agricultura sostenible, de forma que la próxima vez que se produzca una sequía, en el lugar del mundo que sea, habrá menos sufrimiento y menos desesperación. Aunque fallen las lluvias, nosotros no podemos hacerlo".

La Jefa Ejecutiva de Oxfam, Barbara Stocking, advirtió que "hoy en día están en juego las vidas en África oriental. Los líderes mundiales carecen de excusas para no responder con generosidad. No puede existir un problema más apremiante, más grave, más urgente que el hecho que millones de personas se enfrenten al fantasma de la inanición en esta parte de África. Esto no debería ocurrir. Es un ultraje mayúsculo que no se atendieran las alertas y que se ignorasen las lecciones de hambrunas previas. Es cierto que tenemos que salvar vidas ahora, pero también tenemos que garantizar un futuro para la gente. Por encima de todo hay que construir un sistema alimentario mundial que permita que todos tengan lo suficiente para comer".

Respuesta de los propios países

La reunión acordó que los gobiernos de los seis países afectados por la crisis gestionen la respuesta a la misma, en base al Plan de acción para el Cuerno de África del Comité permanente entre organismos (IASC, por sus siglas en inglés) de la ONU.

También se insistió en la reunión que existe una "ventana de oportunidad" para ayudar a que la población afectada reanude sus medios de subsistencia y para permitir a los campesinos, pescadores y criadores de ganado sostenerse a si mismos en estos tiempos de crisis dentro de sus propias comunidades, destacando el hecho de que es necesario evitar en todo lo posible el desplazamiento de poblaciones.

De forma específica, debería ayudarse a la población dedicada al pastoreo y al agropastoreo, que suponen un medio de subsistencia dinámico y sostenible en la región. Al mismo tiempo, sin embargo, los participantes en la reunión admitieron que la movilidad de los pastores y de su ganado dentro de los países y a través de las fronteras es esencial para salvar vidas y preservar las bases de la seguridad alimentaria y nutricional.

Cuestiones humanitarias

Garantizar la seguridad alimentaria y nutricional en el Cuerno de África requiere centrarse en una serie de cuestiones humanitarias que afectan a la región, incluyendo los conflictos, la preservación del espacio humanitario, nutrición, la reducción del riesgo de desastres, servicios sanitarios y de educación y adaptación y mitigación al cambio climático. Además, es necesario que la agricultura sostenible se convierta en una prioridad para las inversiones, junto con las políticas que la favorecen. La cuestión de la fuerza de trabajo femenina y su control de los recursos productivos debería también ser abordada.

"Nos comprometemos a dar una respuesta inmediata y adecuada para garantizar que los países y comunidades afectados tengan la capacidad de conservar los medios de subsistencia vulnerables de los que dependen las vidas de tantas personas, al tiempo que se construye una resiliencia a la largo plazo que salvaguarde las bases de la seguridad alimentaria para garantizar una reducción sostenible del hambre y la desnutrición", se señaló en las conclusiones finales del encuentro en la capital italiana.