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Prioridad para los pequeños campesinos de Swazilandia

Los esfuerzos de la UE y la FAO para revitalizar la agricultura marchan a buen ritmo

Photo: ©FAO/Rodger Bosch
No se puede hacer frente a la pobreza rural, si no se da prioridad a los agricultores a pequeña escala.
21 de setiembre de 2012, Mbabane, Roma - Los agricultores de Swazilandia están empezando a cosechar los frutos de un amplio esfuerzo por parte del gobierno y de la FAO, con el apoyo de la Unión Europea (UE), para invertir la tendencia del descenso de la productividad agrícola.

Años consecutivos de sequía, una devastadora pandemia de sida, décadas de desaceleración económica y, de forma más reciente, el alza de los precios de los alimentos e insumos agrícolas, han hecho cada vez más difícil el ganarse la vida a la población rural de Swazilandia, muy dependiente de la agricultura de subsistencia y faltos de liquidez.

De acuerdo a las últimas cifras de la FAO sobre el hambre, cerca del 20 por ciento del millón de habitantes del país está desnutrido.

Desde 2009, la UE ha venido apoyando una iniciativa de gran alcance del gobierno y la FAO para elevar los niveles de nutrición de la población rural y estimular su potencial de crecimiento económico, conocida como Proyecto de Desarrollo Agrícola de Swazilandia (SADP, por sus siglas en inglés), un programa de 5 años financiado con más de 14 millones de euros de la UE y otros casi 350 000 aportados por la FAO.

A pesar del desafío que supuso aplicar un proyecto tan complejo sobre el terreno, Amadou Traoré, encargado de negocios de la UE en Swazilandia, opina que las cosas se están moviendo en la dirección correcta. "Los contribuyentes europeos están dispuestos a mostrar su generosidad", asegura." Pero especialmente ahora -añade-, cuando Europa experimenta dificultades financieras y económicas, quieren ver resultados".

Louise McDonald, oficial de programas del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) para Swazilandia comentó que los resultados obtenidos por el proyecto SADP han fortalecido la colaboración entre FIDA y FAO en la asistencia al gobierno y a los pequeños productores.  “Juntos, trabajaremos reforzando las actividades de SADP -dice-, con un programa de 47 millones US$ a ser cofinanciado por el FIDA”.  

Agricultores a pequeña escala

Básicamente, el SADP tiene que ver con los pequeños campesinos, explica Nehru Essomba, asesor técnico principal del SADP: "No se puede hacer frente a la pobreza rural -dice-, si no se da prioridad a los agricultores a pequeña escala."

Vincular a los campesinos con el mercado es un reto importante, señala Essomba. Estando tan cerca de Sudáfrica, con sus productores a gran escala, el entorno es extremadamente competitivo. El SADP está estableciendo un Fondo para la Comercialización de un millón de euros, cuyo objetivo en particular es promover cultivos de nicho que ofrecen a los pequeños agricultores una ventaja comparativa en el mercado.

Igualmente importante es mejorar el entorno en el que opera el sector agrícola, tanto a nivel institucional como físicamente. A la vez que se preparan importantes proyectos de rehabilitación de infraestructuras, se actualizan las políticas relacionadas con la investigación y la extensión agrícolas y se pone en marcha la creación de capacidad a gran escala de los agricultores, las organizaciones y los agentes de extensión.

Al mismo tiempo, la SADP ayuda a difundir buenas prácticas agrícolas, importantes para los campesinos a la hora de aumentar su productividad mientras se preserva el medio ambiente y disminuye la presión sobre los limitados recursos naturales de Swazilandia. Hasta ahora, más de 2 000 agricultores han recibido capacitación en una amplia gama de prácticas, incluyendo la agricultura de conservación y la agrosilvicultura.

Perseverar

"La seguridad alimentaria se alcanzará de dos formas: produciendo sus propios alimentos y produciendo para vender en el mercado", asegura el Dr. Robert Thwala, Secretario Principal del Ministerio de Agricultura de Swazilandia, explicando el enfoque del SADP sobre la mejora de la producción agrícola y ganadera y el desarrollo de los agronegocios.

Con la tasa de prevalencia del VIH más alta del mundo, los más vulnerables entre los pobres rurales en Swazilandia son los ancianos y los jóvenes, al haber perdido bien a sus padres o sus hijos, ya que la generación intermedia fue diezmada por la pandemia del sida.

Se han creado en total 340 huertos para que las familias vulnerables cultiven hortalizas y plantas para el consumo familiar, o en caso de exceso de producción, para vender a los miembros de la comunidad. Más de 2.000 personas se han beneficiado directamente de los huertos, recibiendo a la vez educación nutricional por medio de demostraciones sobre preparación y elaboración de alimentos.

Para apoyar a las jóvenes generaciones, el SADP está ayudando a grupos juveniles a establecer pequeños negocios agrícolas. Sesenta grupos, que comprenden alrededor de 2 500 muchachos, se dedican a la cría de aves de corral, cerdos o la producción de hortalizas y cultivos de campo. Reciben equipos, aperos, insumos, medicamentos y formación del SADP para hacer que sus iniciativas funcionen.

El Club Juvenil Mhawu, en el área de Ngudzine en el sur de Swazilandia se dedica a la cría de pollos.

Uno de sus miembros, Nomcebo Simelane -muchacha de dieciséis años de edad- encuentra mucho estímulo en su club: "Tus compañeros te dicen que si quieres que tus sueños se hagan realidad, sólo debes perseverar", asegura.

El negocio de las aves de corral le ofrece además la manera de lograr precisamente eso: confía en que va a ganar el dinero suficiente para ir a la universidad y convertirse en enfermera.