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Bill Gates y el responsable de la FAO analizan los desafíos en la lucha contra el hambre

La agricultura es clave cuando la cifra de hambrientos en el mundo se acerca a mil millones

Photo: ©FAO/G. Napolitano
El Director General de la FAO, Jacques Diouf, y Bill Gates
12 de mayo de 2009, Roma - Bill Gates, co-presidente de la Fundación Bill y Melinda Gates, y Jacques Diouf, Director General de la FAO, se han reunido ayer en Roma para tratar el papel del desarrollo agrícola para reducir el hambre y la pobreza en el mundo. También abordaron los desafíos a largo plazo para la agricultura, incluyendo el impacto de la crisis económica mundial en los países pobres.

"Con casi mil millones de personas pasando hambre en el mundo, debemos actuar con urgencia, pero también tener la previsión necesaria para realizar mejoras sostenibles y duraderas en la agricultura", afirmó Diouf.

"El hambre en mundo no es tolerable", añadió el responsable de la FAO. "El acceso a alimentos suficientes, nutritivos e inocuos es fundamental, no sólo para el bienestar de las familias pobres sino también para el desarrollo económico, la paz y la seguridad en cualquier rincón del mundo".

 "Nuestro desafío es producir alimentos para los tres mil millones de personas más que vivirán en nuestro planeta en 2050", aseguró Diouf.

Trabajando juntos

En 2006 la Fundación lanzó un programa de desarrollo agrícola para ayudar a los pequeños agricultores a vencer al hambre y la pobreza. El programa cubre cuatro campos, que incluyen productividad agrícola, acceso a los mercados, ciencia y tecnología y política y estadísticas.

La FAO cuenta en la actualidad con una donación directa de la Fundación de 5,6 millones de dólares EE.UU. durante dos años para mejorar la calidad y accesibilidad de las estadísticas nacionales y subnacionales de alimentación y desarrollo agrícola en 17 países de África subsahariana.

La FAO colabora también en la implementación de un fondo de 164,5 millones de dólares para cinco años a la Alianza por una Revolución Verde en África (AGRA, por sus siglas en inglés) para la labor de esta organización africana con pequeños campesinos, y de un fondo de 26,8 millones de dólares a la Universidad Cornell para combatir la roya del trigo (una enfermedad de este cereal, ndr).

La FAO y otros participantes clave en el desarrollo agrícola han firmado igualmente un acuerdo sin precedentes para impulsar la producción alimentaria en África. En 2008, en la Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO, la FAO, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) firmaron un Memorando de Acuerdo con AGRA.

La inversión agrícola está disminuyendo

La ayuda financiera destinada a la agricultura en todo el mundo ha disminuido desde un 17 por ciento del total de las ayudas a sólo un 3 por ciento entre 1980 y 2005, con varios países del África subsahariana ocupando los últimos lugares de la lista.

Algunos problemas generalizados, como la debilidad de las infraestructuras y la elevada dependencia de la lluvia, son considerados responsables de que la producción esté casi estancada en muchos países pobres. Las malas carreteras en las zonas rurales, la escasez de instalaciones adecuadas para el almacenamiento de alimentos y la falta de sistemas de riego continúan impidiendo que los agricultores en los países pobres aumenten su productividad.

A estos problemas a largo plazo, se suma la presión ejercida en el último año por un prolongado periodo de precios alimentarios más elevados, seguidos de la crisis económica mundial. Según las estimaciones de la FAO, 104 millones de personas más pasarán hambre este año, lo que significa que ingerirán menos de 1 800 calorías al día.