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Dependencia de las importaciones y escasez de agua: desafíos para la seguridad alimentaria en Oriente Próximo

Los acuerdos comerciales ayudan, pero hay que invertir en la producción doméstica

Photo: ©FAO/...
Director General de la FAO, Jacques Diouf
7 de diciembre de 2010, Jartum, Sudán - El rápido crecimiento demográfico en Oriente Próximo no va acompañado de un incremento de la producción agrícola, haciendo que la región dependa cada vez más de las importaciones de alimentos y sea más vulnerable a los vaivenes del mercado y la oferta. Esta tendencia hace que sea vital impulsar las inversiones en la agricultura de la región, aseguró hoy el Director General de la FAO, Jacques Diouf.

En una intervención en la 30ª Conferencia Regional de la FAO para Oriente Próximo, que se desarrolla esta año en Jartum, (Sudán), del 4 al 8 de diciembre, Diouf subrayó que mientras que los rendimientos de la agricultura han mejorado en algunos países de la región, su productividad general no alcanza a la de otras zonas del mundo.

"El rendimiento de los cereales en Oriente Próximo se encuentra en cerca de la mitad de la media mundial, y esa brecha está aumentando”, aseguró Diouf. “Las previsiones indican –añadió- que  el déficit de cereales aumentará en más del doble entre 2000 y 2030. Este déficit alimentario en aumento hace que la mayoría de los países de Oriente Próximo tengan una mayor dependencia de las importaciones, y por lo tanto, sean más vulnerables a los vaivenes de los mercados domésticos e internacionales”.

El agua es un gran desafío


Otro importante desafío para la seguridad alimentaria en la región es la limitación en los recursos hídricos y de tierras, según Diouf.

La disponibilidad de recursos hídricos renovables per cápita en Oriente Próximo se sitúa en la actualidad en cerca de 1 050 m3 anuales, comparados con una media mundial anual de 8 900 m3 por persona, una media que se calcula se reducirá la mitad en el 2050:

Para hacer frente a esta situación, es vital impulsar las inversiones en agricultura, según el responsable de la FAO. 

“Contrariamente al período entre las décadas de 1970 y 1980, el gasto público en agricultura en Oriente Próximo ha sido muy bajo en los últimos años, en particular en relación a la contribución de la agricultura al Producto Interior Bruto (PIB)”, señaló Diouf. “Mientras que el porcentaje de la agricultura en el PIB es de cerca del 12 por ciento para la región, los porcentajes en el gasto público a nivel nacional no superan el 5 por ciento”, añadió.

“Las condiciones existentes en la región parecen más propicias para la cooperación económica y las inversiones si se compara con la segunda mitad del Siglo XX. El incremento de la cooperación inter.-regional, a través de un aumento del comercio y las inversiones, continúa generando un gran interés en Oriente Próximo”, aseguró Diouf.

Un mosaico de países


La región de Oriente Próximo se caracteriza por un mosaico de países muy diferentes –un total de 30- en términos de disponibilidad de recursos naturales y condiciones socio-económicas.

Como consecuencia, existen “enormes disparidades” entre los países de la región en referencia al nivel y la prevalencia de la desnutrición y en el progreso hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, según Diouf.

Recordó que las zonas de conflicto, en especial Afganistán, Cisjordania y la Franja de Gaza, Irak, Somalia, Sudán y Yemen, son causa de “seria preocupación”.

En conjunto, la cifra de personas desnutridas y que sufren hambre en Oriente Próximo se estima en la actualidad en 37 millones, según las últimas cifras de la FAO. Cifra que representa un incremento de 17 millones de personas respecto a los niveles de 1996, pero supone cinco millones de personas hambrientas menos que en 2009.