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La fiebre aftosa en Corea del Sur supone un riesgo para la región

FAO: necesaria una respuesta a nivel regional

Foto: ©AFP/DONG-A ILBO
Veterinarios inspeccionan ganado para vacunar en Goyang, 30 kms al noroeste de Seúl, en diciembre de 2010
27 de enero de 2011, Roma/Bangkok - La FAO ha hecho un llamamiento para que las autoridades responsables de la vigilancia veterinaria y fronteriza en Asia estén alerta ante los animales que presenten señales de estar infectados de fiebre aftosa, tras un brote sin precedentes de esta enfermedad del ganado ocurrido en Corea del Sur.

Desde finales de noviembre de 2010, las autoridades surcoreanas han impuesto cuarentenas, iniciado una campaña de vacunación dirigida a nueve millones de cerdos y tres millones de vacas y sacrificado a 2,2 millones cabezas de ganado. El coste total de esta iniciativa se calcula en cerca de 1 600 millones de dólares EE.UU.

"La dinámica actual de la fiebre aftosa en Asia oriental, así como la magnitud del brote en Corea del Sur, no se parecen nada a lo que hemos visto al menos en el último medio siglo", indicó Juan Lubroth, Jefe del Servicio Veterinario de la FAO. "Ello hace que la preparación y vigilancia sean ahora mismo de una importancia extrema", añadió.

"Las autoridades de Asia deberían asegurarse que están en posición de detectar cualquier caso de la enfermedad y responder de forma rápida y adecuada. La FAO defiende las campañas proactivas de vacunación destinadas a frenar la propagación de la enfermedad", indicó Lubroth.

"La fiebre aftosa debe ser abordada como un problema regional, y por ello la FAO planea organizar -a través de su Oficina regional para Asia y el Pacífico- una reunión de responsables de servicios veterinarios de los países de Asia oriental para debatir la actual situación y las posibles respuestas coordinadas", aseguró Subhash Morzaria, responsable para Asia del Centro de Emergencia para la Lucha contra las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (ECTAD, por sus siglas en inglés) de la FAO.

Lubroth añadió que en su respuesta a los brotes, los países deben considerar los procedimientos reconocidos que tienen en cuenta de forma adecuada el bienestar de los animales y el impacto medioambiental.
 
Virus en circulación en Asia oriental

Los informes en la prensa sobre un brote de fiebre aftosa en Corea del Norte no han sido confirmados por las autoridades norcoreanas.

En los últimos años, la fiebre aftosa ha experimentado una propagación sin precedentes en China y alcanzado por primera vez las regiones orientales de Rusia y Mongolia.

La fiebre aftosa afectó recientemente a un gran número de gacelas de Mongolia, entre una población total estimada entre dos y 5,5 millones. La FAO envió el pasado julio a Mongolia un equipo de emergencia para ayudar a las autoridades a hacer frente a la enfermedad.

La situación en Asia en su conjunto es motivo de preocupación, advirtió Lubroth, en especial por la proximidad del Año Nuevo lunar, durante el cual un gran número de personas se traslada dentro de la región, muchas de ellas llevando productos cárnicos y en algunos casos transportando animales.

Una pesadilla para campesinos y veterinarios

La fiebre aftosa es una enfermedad muy contagiosa que afecta a los bovinos, los búfalos, los cerdos, las ovejas, las cabras y otros animales de pezuña hendida. Provoca la formación de ampollas en la nariz, la boca y las pezuñas, y puede provocar la muerte a los animales jóvenes o debilitados. Existen diversos tipos de virus de la fiebre aftosa. El virus causante del brote en Corea del Sur es del tipo O.

Aunque la enfermedad no es letal para los animales adultos, causa serias pérdidas de producción y representa una limitación importante para el comercio internacional. La enfermedad no supone una amenaza directa para los humanos, pero los animales afectados se vuelven demasiado débiles para labrar la tierra o para las labores de recolección, y los campesinos no pueden vender la leche que producen debido a la infección del virus.

Una de las primeras señales de la enfermedad en los animales infectados es la salivación y las descargas nasales excesivas. El virus de la fiebre aftosa puede sobrevivir varias horas fuera del animal infectado, en especial en ambientes fríos y húmedos. Ello significa que puede ser transportado en casi cualquier objeto que haya estado en contacto con la saliva u otras descargas contaminadas.

El coste de la limpieza de las granjas y del sacrificio de animales supone una pesada carga para los campesinos, y las restricciones comerciales originadas por los brotes de la enfermedad pueden tener un gran impacto económico tanto a nivel local como nacional.
 
Se calcula que los costes derivados de un brote de fiebre aftosa ocurrido en 2001 en el Reino Unido alcanzaron los 13 000 millones de euros.

La vacunación es clave

Con el incremento de apariciones de fiebre aftosa, se plantea la cuestión de que si el sacrificio en masa puede continuar siendo el método preferido de hacer frente a los casos de la enfermedad, o si la vacunación debe desempeñarr un papel mucho más importante.

"La vacunación de emergencia con el ánimo de interrumpir la transmisión de la enfermedad y colaborar a su eliminación progresiva se aplica cada vez más, en particular durante la fase álgida de una epidemia, y también para ganar tiempo durante las operaciones de sacrificio. La vacunación puede aplicarse también para proteger a los animales y mantenerlos vivos y productivos", explicó Lubroth. "Hoy en día -añadió-contamos con pruebas que permiten distinguir entre animales que estuvieron infectados y los que fueron vacunados, haciendo más facil que los países vuelvan a obtener la certificación de estar libres de la fiebre aftosa tras haberse recuperado de un brote".