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Las Naciones Unidas sientan las bases para lograr una mayor resiliencia de la sociedad

Una reunión de alto nivel insta a la reducción del riesgo de desastres en lugar de a la gestión de crisis

Foto: ©FAO/Giulio Napolitano
Una mujer lleva el agua a casa
15 de marzo de 2013 Ginebra -  Por primera vez, en una conferencia de alto nivel de las Naciones Unidas se sentaron las bases de unas políticas nacionales sobre la sequía prácticas y proactivas con el fin de aumentar la resiliencia ante el peligro natural más destructivo del mundo, que se está viendo agravado por el cambio climático.

La Reunión de alto nivel de políticas nacionales sobre la sequía constituyó el primer intento coordinado a nivel mundial para avanzar hacia una reducción del riesgo de sequía basada en la ciencia y dejar de recurrir a las onerosas respuestas fragmentadas de gestión de crisis, que a menudo llegan demasiado tarde para evitar la muerte, el desplazamiento y la destrucción.

En la Reunión se emitió una declaración en la que se exhortaba a los gobiernos a elaborar y aplicar políticas nacionales de gestión de la sequía acordes con sus objetivos de desarrollo. Además, en ella se facilitaba orientación científica y normativa detallada acerca de cómo alcanzar ese fin (enlace a la declaración y a los documentos científicos y normativos)

"La prevención debe ser nuestra prioridad," dijo el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en un mensaje a los delegados. "Las naciones necesitan elaborar urgentemente estrategias para reforzar la resiliencia, especialmente de los pobres, que son siempre los primeros y peores afectados."

La Reunión, celebrada del 11 al 15 de marzo, fue organizada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD), junto con otras organizaciones asociadas. Congregó a más de 300 instancias decisorias gubernamentales, organismos para el desarrollo y científicos e investigadores destacados. Su Excelencia el señor Brigi Rafini, Primer Ministro de Níger, país que ha sufrido repetidas sequías, presidió el segmento de alto nivel, en el que intervinieron más de 20 ministros. El Príncipe de Orange, presidente de la Junta Asesora sobre Agua y Saneamiento del Secretario General de las Naciones Unidas, pronunció un discurso de apertura sobre la necesidad de una ordenación integrada de los recursos hídricos.

"Hemos dado un importante paso adelante hacia políticas sobre la sequía más proactivas, encaminadas a proteger las vidas y los medios de sustento. Este es el primer diálogo que trata de las políticas nacionales sobre la sequía a escala mundial y en él se ha puesto de manifiesto que poseemos los conocimientos y que tenemos la experiencia y la determinación para reducir el número inaceptablemente alto de víctimas y de pérdidas económicas causadas por la sequía," dijo el Secretario General de la OMM, Michel Jarraud.

"Aumentar la resiliencia frente a la sequía no es solo una medida de mitigación, sino una inversión inteligente cuya alta rentabilidad está garantizada. La prestación de socorro posterior a los desastres es mucho más costosa que la preparación en caso de sequía y la gestión de riesgos.  Así pues, hacemos un llamamiento a los gobiernos y a todas las partes interesadas de los países propensos a padecer sequías a que se comprometan a desarrollar sus políticas nacionales sobre la sequía, labor para la que nos declaramos dispuestos a ayudarlos", manifestó el Secretario Ejecutivo de la CLD, señor Luc Gnacadja.

"La naturaleza de la sequía y sus efectos en sectores clave como los del agua, la agricultura, la meteorología, la silvicultura, la pesca o la acuicultura, etc. exigen una estrecha colaboración entre esos sectores y fuera de ellos para que se puedan alcanzar los objetivos de la gestión de la sequía. Lamentablemente, esa colaboración no existe. Tenemos la esperanza de que la colaboración entre un amplio número de asociados en el contexto de esta Reunión de alto nivel constituya el punto de partida para acabar con esa limitación a todos los niveles," dijo Ann Tutwiler, Representante Especial de la FAO ante las organizaciones de las Naciones Unidas en Ginebra.

Se ha estimado que las sequías son el desastre natural más costoso del mundo, que representa un gasto situado entre 6 000 y 8 000 millones de dólares de Estados Unidos al año y que afecta a más personas que ninguna otra forma de desastre natural. Desde 1900, más de 11 millones de personas han muerto como consecuencia de las sequías y 2 000 millones de personas han resultado afectadas. Como resultado del cambio climático, está previsto que aumenten la frecuencia, intensidad y duración de las sequías, lo que provocará un incremento de las pérdidas humanas y económicas.

Desde el decenio de 1970 la superficie de las tierras afectadas por la sequía se ha duplicado, socavando los medios de subsistencia, anulando los beneficios en términos de desarrollo y afianzando aún más la pobreza de millones de personas que dependen directamente de las tierras. Las mujeres, los niños y las personas de edad suelen ser quienes pagan el precio más alto.

Las olas recurrentes de sequía en las regiones vulnerables de África han llamado la atención a escala mundial debido a la hambruna que han generado y a las perturbaciones sociales y económicas provocadas a gran escala. La sequía en el Sahel redujo la producción de cereales en un 26 por ciento en 2012 con respecto a las cifras registradas en 2011. La situación sigue siendo crítica puesto que más de 10 millones de personas todavía carecen de seguridad alimentaria y 1,4 millones de niños están expuestos al riesgo de una malnutrición aguda.

Sin embargo, la sequía también afecta a otras regiones, como se ha podido observar en los últimos años en Estados Unidos, Rusia y Australia, y ha causado estragos en el suministro de alimentos de todo el mundo.

Las presentaciones realizadas en la reunión mostraron que actualmente se puede llevar a cabo una planificación proactiva de la gestión de la sequía gracias a los importantes progresos científicos y tecnológicos y a los conocimientos sobre la gestión sostenible de la tierra. Asimismo existen diversas innovaciones en materia de control nacional y regional de la sequía, sistemas de alerta temprana, respuestas basadas en los riesgos así como en las estrategias de mitigación y gestión de la sequía.

La reunión elaboró una declaración aprobada por consenso en la que se destacaba la necesidad de adoptar políticas nacionales de gestión de la sequía. En particular, instaba a los gobiernos a:

• Diseñar medidas proactivas de planificación y prevención de las sequías y de mitigación de sus efectos y, gestión de riesgos, promoción de la ciencia, tecnología apropiada e innovación, sensibilización del público y gestión de los recursos como elementos clave de una política nacional eficaz sobre la sequía.

• promover una mayor colaboración para reforzar la calidad de las redes de observación y sistemas de suministro locales, nacionales, regionales y mundiales.

• mejorar la sensibilización del público con respecto a la sequía, así como su preparación en caso de sequía.

• examinar, en la medida de lo posible dentro del marco jurídico de cada país, los instrumentos económicos y las estrategias financieras, incluidos los mecanismos de reducción, repartición y transferencia del riesgo en los planes de gestión de la sequía.

• crear planes para el socorro de emergencia basados en la gestión adecuada de los recursos naturales y en la autoayuda en los niveles de gobernanza apropiados.

• vincular los planes de gestión de la sequía a las políticas locales y nacionales de desarrollo.

La elaboración de estrategias de gestión de sequías más adecuadas es una de las prioridades del Marco Mundial para los Servicios Climáticos (MMSC) que los gobiernos están aplicando actualmente con el apoyo de las Naciones Unidas. Los servicios climáticos tienen por objeto aumentar la resiliencia frente a las sequías mediante la mejora de la información y los servicios climáticos, en especial para los más vulnerables y, para ello, aprovechan las capacidades de predicción climática que están mejorando rápidamente.

El MMSC pretende dar acceso mundial a mejores servicios para cuatro sectores prioritarios, esto es, seguridad alimentaria y agricultura, agua, salud y reducción de riesgos de desastres para finales de 2017.

Los resultados de la reunión de alto nivel también se transmitirán a la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación que se celebrará en septiembre en 2013. En la última de estas conferencias, celebrada en 2011, se decidió formular un marco normativo de promoción de la sequía, teniendo en cuenta enfoques que incorporen la cuestión de género.

La Organización Meteorológica Mundial
es el portavoz autorizado de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación es el único acuerdo internacional jurídicamente vinculante para el medio ambiente, el desarrollo y la promoción de la calidad de los suelos. Los 195 Estados signatarios de la Convención tratan de aliviar la pobreza en las zonas áridas, mantener y restaurar la productividad de las tierras, y mitigar los efectos de la sequía.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lidera esfuerzos internacionales encaminados a erradicar el hambre y construir sistemas de producción alimentaria sostenibles y equitativos.