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África: campaña de exportación de productos orgánicos

Los campesinos africanos aprovechan los nichos de mercado a nivel internacional

Photo: ©FAO/Antonello Proto/UNFAO
Los campesinos deben luchar para cumplir con normas alimentarias y certificación

9 de marzo de 2010, Roma - Cerca de 5 000 agricultores de África occidental pueden ahora aprovecharse de la creciente popularidad de los alimentos orgánicos en los países industrializados gracias a un proyecto de la FAO de 2,4 millones de dólares EE.UU. financiado por Alemania, que les ha permitido obtener la certificación necesaria y otros requisitos para sus productos.

Está previsto que el mercado para los productos orgánicos y de comercio justo en los países desarrollados crezca entre el 5 y el 10 por ciento en los 3 próximos años, creando oportunidades para los pequeños campesinos en los países pobres. Sin embargo, estos campesinos deben luchar para poder cumplir con las exigentes normas alimentarias y la certificación que exigen los países desarrollados.

Además, para acceder al mercado de productos orgánicos, los agricultores deben pasar primero por un período de conversión desde la agricultura convencional. Durante esta etapa deben hacer frente a costes más elevados que conllevan las técnicas de cultivo orgánicas, sin que hayan podido obtener todavía un precio más alto asociado a la etiqueta de productos orgánicos.

En Burkina Faso, Camerún, Ghana, Senegal y Sierra Leone, el proyecto de la FAO ha ayudado a asociaciones de campesinos y pequeños exportadores a superar estas dificultades y sacar ventaja de mercados más lucrativos. El incremento de los conocimientos técnicos y la mejora de calidad de los productos han permitido que los agricultores obtengan la certificación de productos orgánicos y de comercio justo.

"Algunas asociaciones de campesinos nunca habían exportado antes sus productos, tan solo lograban ofrecerlos a los mercados locales y a bajo precio. Muchas de ellas tenían un nivel muy bajo de capacidad institucional y recursos financieros", señaló Pascal Liu, economista de la FAO. "Ahora la mayor parte de las asociaciones -añadió- tienen estatus legal, se reúnen regularmente, mantienen archivos y están formadas por ‘miembros auténticos', que pagan sus cuotas".

Como resultado de la mejora de su estructura y organización, los grupos de campesinos están ahora en condiciones de preparar y negociar contratos con exportadores. 

"Algunos exportadores de piña de Ghana y Camerún ven como su actividad aumenta a pesar de la crisis económica", señaló Cora Dankers, técnico del proyecto de la FAO. "Por ejemplo, uno de los grupos en Camerún no solamente encontró comprador para sus piñas orgánicas, sino que gracias al análisis de costes que realizamos con ellos, han podido negociar mejores condiciones para su comprador convencional de siempre".

El proyecto se centró en todos los niveles de la cadena de suministro, desde la producción, recolección y empaquetado a la certificación y comercialización. La parte crítica fue pagar para obtener la costosa certificación en el periodo de conversión y lograr mejores condiciones higiénicas para cumplir con las estrictas normas de calidad internacionales.

"El proyecto ayudó a los campesinos locales, que normalmente esperan ayuda financiera directa de las instituciones, a adoptar una actitud más proactiva. Su situación económica y autoestima se ha beneficiado sin duda, ya que ahora pueden vender sus productos en el mercado internacional a un precio mucho mejor. Eso es algo que ni siquiera podían soñar hace tan sólo tres años", explicó Liu. En Ghana, por ejemplo, en torno a unos 30 pequeños cultivadores de piña han logrado incrementar sus ventas de 26 a 116 toneladas tras haber obtenido la certificación orgánica.  

El comercio y la mejora de la seguridad alimentaria

Los ingresos adicionales generados mediante la venta de productos orgánicos certificados se utilizan principalmente para comprar alimentos y ropa, pagar las cuotas escolares y los gastos médicos, mejorando así las condiciones de vida y la seguridad alimentaria.

El impacto del proyecto a nivel comunitario resultó en la creación de empleos para los trabajadores implicados en la producción de productos certificados y en los servicios de apoyo. Además, los nuevos métodos de producción orgánica han sido adoptados también por campesinos que no pertenecen a los grupos de productores, pero que han expresado su deseo de unirse a ellos.

El proyecto también ha colaborado con las redes naciones de agricultores orgánicos, exportadores y organizaciones de comercio justo, incluyendo a la Fédération nationale de l'agriculture biologique (FENAB) en Senegal.