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Donación de Italia al tratado de recursos fitogenéticos

2010年05月21日

En coincidencia con el Día Internacional de la Biodiversidad

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Foto: ©FAO
Tutti frutti: Italia cuenta con una gran variedad frutícola
21 de mayo de 2010, Roma - Italia ha anunciado una contribución de 1,2 millones de euros destinados a compensar a parte de los campesinos más pobres del mundo por su labor a favor de la conservación y difusión de variedades agrícolas que pueden garantizar la seguridad alimentaria a nivel mundial durante las próximas décadas.

Esta contribución a un programa de reparto de beneficios gestionado por el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura fue anunciada en vísperas del Día Internacional de la Biodiversidad, que se celebra cada 22 de mayo y cuyo tema este año es: Biodiversidad, desarrollo y mitigación de la pobreza. El Tratado sobre recursos fitogenéticos tiene su sede en la FAO.

La donación italiana ha sido anunciada a continuación de otra de 2,2 millones de dólares EE.UU. realizada por España a finales del pasado año, lo que demuestra el interés de muchos países del Mediterráneo en la conservación de la diversidad de los cultivos alimentarios.

La riqueza del Mediterráneo

Muchos de los alimentos que consumimos hoy tienen su origen en el área mediterránea, como las aceitunas, las alcachofas, la avena y los dátiles. Italia ha logrado conservar muchas variedades de hortalizas que se encuentran tan sólo en este país.

"El Mediterráneo cuenta todavía con uno de los patrimonios genéticos más ricos del mundo, e Italia, en donde incluso el tipo de alcachofas que se compran en el mercado puede variar de una región a otra, defiende con fuerza esta riqueza", afirmó Shakeel Bhatti, Secretario del Tratado. "Estamos muy agradecidos a Italia por esta donación y por el apoyo que nos presta", añadió Bhatti.

Una parte fundamental del tratado es el sistema de reparto de beneficios que ofrece ayuda a proyectos en países en desarrollo, como es el caso de la conservación de especies raras de cítricos en Egipto. Otro proyecto en Marruecos trata de proteger las variedades de trigo resistentes al hongo UG99 (que produce la enfermedad conocida como roya del tallo del trigo). Algunos científicos han advertido que el UG99 podría llegar a destruir el 80 por ciento de los cultivos de trigo a nivel mundial si llegara a propagarse desde el África subsahariana.

"La diversidad fitogenética es crucial para hacer frente a los retos mundiales de la inseguridad alimentaria y el cambio climático. El apoyo de Italia para el fondo de reparto de beneficios del Tratado promoverá una base alimentaria sostenible y diversificada para los pequeños campesinos de los países en desarrollo", aseguró Shivaji Pandey, responsable de la Dirección de Producción y Protección Vegetal de la FAO.

Más de un millón de muestras

El Tratado establece una reserva mundial de 64 cultivos alimentarios que comprende más de un millón de muestras de los recursos fitogenéticos conocidos.

También establece que cuando el uso de esta reserva genética conduzca a un producto comercial, y éste producto se patente, el 1,1 por ciento de lo recaudado con su venta debe destinarse al fondo de reparto de beneficios del Tratado.

Otros países que han contribuido al programa de reparto de beneficios son Noruega y Suiza. La iniciativa pretende recaudar 10 millones de dólares EE.UU. este año y ya ha invertido en once proyectos a nivel mundial destinados a los pequeños agricultores de los países en desarrollo.

Los ministerios italianos de Agricultura y Bosques y de Asuntos Exteriores indicaron hoy en un comunicado conjunto que Italia apoya todos los aspectos del Tratado Internacional desde su creación.

Al invertir en el nuevo fondo de reparto de beneficios del Tratado, Italia sostiene de forma activa la biodiversidad y la biodiversidad agrícola para una gestión sostenible de las áreas rurales y de los recursos naturales, al tiempo que ayuda a que los pequeños campesinos en la conservación y uso la diversidad agrícola, según el comunicado conjunto.

 

Foto: ©FAO
Diversas variedades de trigo
La diversidad es la clave

Ningún país es autosuficiente en recursos fitogenéticos; todos dependen de la diversidad genética de los cultivos de otros países y regiones. Por lo tanto, la cooperación internacional y el libre intercambio de recursos genéticos son esenciales para la seguridad alimentaria.

El cambio climático ha hecho que este reto sea aún más urgente, ya que existe la necesidad de conservar todos los cultivos desarrollados durante milenios capaces de resistir inviernos fríos o veranos calurosos.

Sólo 150 cultivos alimentan a la mayor parte de la población mundial, y únicamente 12 de ellos proporcionan el 80 por ciento de la energía alimentaria procedente de las plantas, suministrando el arroz, el trigo, el maíz y la patata por sí solos casi el 60 por ciento.

Contacto

Hilary Clarke
Oficina de prensa, FAO
(+39) 06 570 52514
hilary.clarke@fao.org

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