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Níger: cuando la gripe aviar se abate sobre los más pobres
Gallaya Riga, Níger – "Los huevos y los pollos son para vender, no para comer, y con el dinero compramos cereales".
Nana Aicha, un ama de casa de la aldea, explica su situación. Aunque es evidente que los flacuchos niños del pueblo necesitan proteínas, los huevos y los pollos son demasiado preciosos para comérselos. Se transportan en jaulas, en carretas tiradas por bueyes, para venderlos a los comerciantes nigerianos que esperan al otro lado de la frontera. Un día, en febrero de 2006, la gente del pueblo trajo de vuelta otra cosa además de dinero: el virus de la gripe aviar. Las autoridades creen que los comerciantes traían el virus en la ropa o en sus vehículos,-la enfermedad ya había aparecido en Nigeria-, y lo pasaron a las aves de corral. Los campesinos regresaban a casa al atardecer a través del árido paisaje del Níger, con algunas aves que no se habían vendido y ahora estaban infectadas, con lo cual se propagó el virus en las aldeas y las ciudades fronterizas. Las consecuencias fueron devastadoras e ilustran lo que podría suceder en otras partes más pobres de África si la mortal enfermedad se extiende por todo el continente. "Perdimos todo, porque nuestros pollos y patos se murieron de repente o porque el gobierno llegó y los mató −explica Aicha−. Tenemos algunas cabras y vacas que podemos vender en una emergencia, pero principalmente cultivamos sorgo y mijo, y dependemos de las aves de corral para obtener algunos ingresos. Con este dinero podemos comprar cereales para nuestra alimentación diaria". "Hoy, -explica- mis cinco hijos y yo comeremos mijo, arroz, un poco de leche, sal y pimientos". Ali Abdu, el jefe de la aldea, parece sorprendido cuando se le pregunta si la población local consume fruta y hortalizas. "Podemos pasar seis meses sin comer carne", responde. |
Una mujer de una aldea fronteriza de Níger en el lugar donde criaba sus pollos antes de la llegada de la gripe aviar envia por correo
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