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Educando a los huérfanos del VIH/SIDA en Africa Subsahariana
Las escuelas de campo para agricultores combaten el hambre y la pobreza con técnicas agrarias y preparación para la vida
1 de diciembre de 2005, Roma -- En el Día Mundial del SIDA, la FAO ha querido destacar uno de sus programas para ayudar a mitigar el impacto del HIV/SIDA en las comunidades rurales.
El organismo de la ONU ha combinado su popular metodología de enseñanza, denominada Escuela de campo para agricultores -creada para impartir conocimientos a agricultores adultos sobre la ecología de sus tierras mediante observación directa y análisis- con la metodología de la Escuela de vida para agricultores, que utiliza métodos analíticos parecidos para instruir sobre el comportamiento humano y la prevención del SIDA. La FAO pretende ayudar a los futuros campesinos africanos, muchos de los cuales han quedado huérfanos a causa del SIDA, a través de las denominadas Escuelas de campo y de vida para agricultores jóvenes. Escuela para la vida A estos niños la enfermedad no solo les ha privado de sus padres, sino también de los conocimientos y pericia básicos que sus progenitores les habrían transmitido. La FAO trabaja para reducir la brecha en diversos países a través de escuelas diseñadas específicamente para cubrir las necesidades de los menores. Hasta la fecha, la FAO ha creado 34 Escuelas de campo y de vida para agricultores jóvenes destinadas a niños huérfanos en Kenia, Mozambique, Namibia y Zambia, a las que acuden cerca de un millar de estudiantes. La crisis del SIDA De los 34 millones de huérfanos que viven en Africa subsahariana, más de once millones perdieron a sus padres a causa del SIDA. Se estima que para el 2010, más de 20 millones de niños podrían perder padre y madre, o a uno de los dos, debido a esa enfermedad. Los niños huérfanos de SIDA que viven en las zonas rurales están expuestos de forma particular a la malnutrición, a las enfermedades, a todo tipo de abusos y a la explotación sexual. El riesgo de explotación sexual es muy alto para quienes están solos frente a la pobreza y obligados a ganar dinero para mantener a la familia. Después de la muerte de sus padres, los niños a menudo pasan a ser cabeza de familia y tienen que conseguir ingresos de alguna forma, una tarea muy difícil en las zonas rurales donde escasean el trabajo, los servicios y la infraestructura. Aprender practicando La FAO trabaja con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y otros organismos de Naciones Unidas, con organizaciones no gubernamentales e instituciones locales en la fundación de las Escuelas de Campo y Vida de agricultores para niños y jóvenes en respuesta al número cada vez más grande de huérfanos a causa del SIDA. Las escuelas se proponen compartir técnicas agrarias, nociones empresariales y preparación para la vida con huérfanos y niños de 12 a 18 años en situación crítica. Los conocimientos y técnicas aprendidas por los chicos y chicas les ayudarán a desarrollar valores positivos con respecto a la igualdad de género y a los derechos humanos. Esos centros abarcan tanto la agricultura tradicional como la moderna. Los niños aprenden a preparar el terreno, a sembrar y trasplantar, a escardar, regar, a controlar las plagas, a utilizar y conservar los recursos disponibles, a emplear y elaborar los cultivos alimentarios, a cosechar y almacenar, y a vender sus productos en el mercado. Las escuelas contribuyen también a recuperar o reforzar los conocimientos tradicionales sobre cultivos autóctonos, plantas medicinales y biodiversidad. Además, en ellas se afrontan temas como sensibilización y prevención del VIH/SIDA, igualdad de géneros, protección de la infancia y salud sexual, ofreciendo al mismo tiempo ayuda psicológica y social, educación nutricional, y técnicas de empresa. Las escuelas constituyen un espacio social seguro donde los estudiantes pueden desarrollar la autoestima y la confianza en sí mismos. "El objetivo de las escuelas es dotar a los huérfanos con medios de conocimiento e inculcarles autoestima, además de facilitarles los elementos esenciales para que consigan seguridad alimentaria a largo plazo. Estos cursos de formación son un importante punto de partida para librar del hambre y la pobreza a los huérfanos del SIDA. Los cursos ofrecen estrategias de supervivencia en ambientes a menudo muy difíciles", explica Marcela Villarreal, jefe de la Dirección de Género y Población de la FAO. Mozambique Mozambique es el centro de un proyecto que comprende 28 Escuelas juveniles de Campo y Vida para agricultores en las provincias centrales. Hasta ahora, 120 huérfanos han completado con éxito su formación y 840 estudiantes más están aprendiendo como cultivar la tierra con lecciones prácticas sobre técnicas agrícolas, nutrición y plantas medicinales. Las lecciones de canto y danza ayudan a los niños a confiar más en sí mismos y potencian las relaciones sociales. El teatro y los grupos de discusión sirven para abordar temas cuyo conocimiento puede salvar la vida, como la prevención del VIH/SIDA o de la malaria, la igualdad de género o los derechos de los niños. El programa está financiado por Finlandia, Noruega, FAO y PMA. Contact: Oficina de prensa, FAO (+39) 06 570 53625 FAO-Newsroom@fao.org |
De aquí al 2010, más de 20 millones de niños podrían perder padre y madre, o uno de ellos.
En las Escuelas juveniles de Campo y Vida para agricultores, se estimula los huérfanos a "aprender haciendo". envia por correo
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