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"Las inundaciones se lo llevaron todo"
Las semillas de arroz proporcionadas por la FAO permiten a los campesinos reanudar sus labores
29 de octubre de 2004, Galle, Sri Lanka - El año pasado, en la peor inundación desde hace 50 años, los productores de arroz del sur de Sri Lanka perdieron sus cultivos y sus reservas de alimentos. Gracias a la intervención inmediata del Programa de socorro de urgencia y rehabilitación de la FAO, más de 20 000 familias campesinas recibieron ayuda para recuperarse de las pérdidas sufridas.

Incluso las familias más damnificadas reanudaron su producción agrícola a la siguiente temporada. Un año después, sus cultivos prosperan.

Dos semanas bajo el agua

Ariyasena Wickremaarachch, un campesino de subsistencia de 48 años, trabaja su parcela de arroz de medio acre. En esta temporada ha habido buen clima y el arroz está creciendo bien.

Pero hace poco más de un año, su parcela y otras iguales que ésta estaban inundadas, a causa de los 400 milímetros de lluvia que cayeron en la zona en dos días.

"El agua llegaba hasta aquí", dice Wickremaarachch indicando con la mano a la altura de su pecho. "Y cuando se fue el agua, las parcelas que no habían sido arrasadas estaban cubiertas de lodo. Yo había sembrado apenas dos semanas antes, así que mi cultivo era todavía muy frágil. Si hubiera crecido más antes de la inundación quizás hubiera resistido."

"Muchos campesinos perdieron sus cultivos y no era práctico volver a sembrar ya que la inundación también se había llevado o había dañado las reservas de arroz que se conservan para consumo o como semillas", refiere Jean Michel Arnoult, coordinador de emergencias de la FAO en Sri Lanka.

"Mi parcela quedó anegada durante dos semanas, pero en cuanto se fue el agua mis vecinos y yo recibimos ayuda de la FAO. Así pudimos sembrar de nuevo para la siguiente temporada y no perdí sino una de las dos cosechas del año", relata Wickremaarachch. "Sin esa ayuda hoy no estaría en medio de este cultivo pujante."

P.M. Premasiri tiene 30 años y dos hijos. Cultiva arroz en dos parcelas, cada una de medio acre. Pero como muchos campesinos de la zona, es arrendatario y tiene que entregar el 25 por ciento de la cosecha al propietario de las tierras que cultiva.

"La inundación se llevó todo, los cultivos que acababa de sembrar y las semillas que había almacenado en mi casa. No quedó nada. El agua destruyó también mi casa y todo lo que contenía: muebles, nuestra ropa, los libros de la escuela de mis hijos", recuerda.

Semillas e instrucciones

La FAO proporcionó suficientes semillas de arroz y fertilizantes para que cada agricultor sembrara hasta dos acres para la siguiente temporada, denominada Maha, que se inicia en septiembre.

"Inmediatamente después de la inundación recibí un bushel de semillas y suficiente fertilizante para los cultivos de la temporada Maha. Con este paquete recibí también instrucciones para sacarle el máximo provecho al material recibido. Además nos impartió capacitación un extensionista agrícola que vino al pueblo", dice Premasiri mostrando la hoja de instrucciones.

"Guardé las instrucciones y sigo utilizándolas, aplico el mismo tipo y cantidad de fertilizante. Así obtengo un mejor rendimiento que antes de la inundación. Para el acre que cultivo recibí un bushel de semillas de arroz con cáscara y fertilizantes. Tuve suerte y recogí 35 bushels de esas semillas. Es más de lo que acostumbro cosechar", explica el agricultor.

Los beneficiarios del proyecto de la FAO son campesinos de subsistencia que viven del arroz que producen.

"El arroz que cosecho es el principal alimento de mi familia. Pero incluso en los años buenos no nos alcanza la cosecha para subsistir, también trabajo en una plantación de caucho para obtener ingresos extras. Gano 200 rupias al día, con las que compro otros alimentos para la familia", señala Premasiri.

Oportunidad de recibir capacitación

"En emergencias como ésta es decisivo que la distribución sea oportuna y que esté bien dirigida", explica Jean Michel Arnoult.

En este proyecto la FAO colaboró estrechamente con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Pecuario y con los funcionarios públicos de los distritos durante todas las actividades, desde la determinación de los beneficiarios hasta la distribución misma.

Gunasena Hewavitharana es un funcionario del gobierno del distrito suroriental de Galle, una de las zonas más damnificadas. Está satisfecho de la colaboración con la FAO, que considera un éxito, en especial porque lograron dar algunos beneficios extras a los campesinos.

"Todo se distribuyó a tiempo, lo que redujo el sufrimiento de la gente. Además fue posible aprovechar otras oportunidades por la capacitación agrícola impartida a los beneficiarios. En pocas palabras, los campesinos perdieron mucho, pero adquirieron conocimientos", señala.

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Contacto:

Maria Kruse
Oficial de información, FAO
maria.kruse@fao.org
(+39) 06 570 56524

FAO/M. Kruse

En esta temporada el clima ha sido propicio y el arroz está creciendo bien. Pero hace poco más de un año, estas tierras estaban anegadas.

FAO/M. Kruse

P.M. Premasiri, productor de arroz, muestra las instrucciones para sacarle el máximo provecho a las semillas y fertilizantes proporcionados por la FAO.

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